Mireles, ex líder autodefensa, envía carta al Papa Francisco

Las autoridades detuvieron a Mireles el 27 de junio de 2014, por presuntas violaciones a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos

Por Fabiola Ayala

El ex dirigente de autodefensas en Michoacán, José Manuel Mireles, envió desde la cárcel una carta al papa Francisco para que interceda ante el Gobierno mexicano por su liberación y la de otros autodefensas.

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Las autoridades detuvieron a Mireles el 27 de junio de 2014, por presuntas violaciones a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, después de que el Gobierno advirtiera que los grupos de autodefensa ya no podrían portar armas.

Antes de su detención, encabezó a los autodefensas del municipio de Tepalcatepec. Desde 2013 surgieron varios grupos similares para enfrentar las extorsiones y otros crímenes del grupo delictivo de los Caballeros Templarios. Sin embargo, reportes de organismos como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) recabaron testimonios respecto a que organizaciones delictivas también pudieron infiltrarse en grupos de autodefensa.

Aquí el texto íntegro de la carta:

“Peregrino del señor, soy el Doctor José Manuel Mireles Valverde, preso en Hermosillo Sonora desde junio del 2014, soy autodefensa; unos meses antes de mi detención le envié una carta a través de terceras personas quienes me informaron que sí fue recibida por su Santidad y leída delante de ellos, en dicha carta, humildemente pido vuestra intervención hacia el Gobierno Federal mexicano para que se reestablezca el estado de derecho, la seguridad y la justicia en el estado de Michoacán, mi estado.

Santo padre, peregrino del señor, la misma carta pero en otros términos, fue enviada a los organismos de las Naciones Unidas y a los organismos internacionales de los derechos humanos y en algunos hubo respuestas alentadoras, pero el resultado final de nuestra gestión, fue que más de 380 autodefensas estamos en prisión, más de 500 familias completas están en el panteón y más de 2800 familias también completas, cambiaron de nación. En esos tiempos, el padre Goyo del Obispado de Apatzingán cuantificó 2500 viudas y 4900 huérfanos, en la Tierra Caliente de Michoacán, tierra en la que fluye leche y miel.

Santo Padre, peregrino del señor, nosotros, el pueblo de Michoacán, cansados ya de andar recogiendo bolsas negras con los despojos de nuestros familiares y amigos, de cerros, huertas y barrancas, durante más de 12 años y sin que ninguna autoridad interviniera en nuestro auxilio, a pesar de denuncias y demandas; decidimos levantar las manos y la voz, apegados a los derechos universales de la legítima defensa y logramos erradicar, en su momento, el crimen en gran parte de nuestro estado, acabando con los secuestros, las ejecuciones y toda clase de violaciones y entonces salieron los decretos contra los que nos defendíamos los autodefensas.

Santo Padre, Peregrino del Señor, nosotros sabemos que Moisés y David escribieron que los pueblos no debían ofender a sus gobernantes, ni a sus jueces, porque eran benditos a la vista del señor, pues nos procurarían bienestar, seguridad y justicia, pero ¿dónde está la justicia?, si en más de 20 meses de mi detención, se han pospuesto las audiencias con el señor juez por varias razones muy ajenas a toda impartición de la justicia a la que juraron cumplir y hacer cumplir pronta, imparcial y expedita.

Que porque no llegaron los aprehensores a declarar, dénle a los detenidos otros 6 meses, ordena el juez. Que porque no llegaron los peritos del gobierno a presentar sus pruebas, dénle otros 6 meses de prisión a los detenidos. Que el abogado de uno de ellos llegó dos minutos tarde, dénle otros 6 meses de prisión a todos los detenidos y citen a sus abogados dentro de 6 meses, acuerda el juez. Que si los aprehensores, los peritos y los abogados no se presentan a las diligencias con el juez, mándeles una multa de 6 o 7 mil pesos, dizque lo equivalente a 100 salarios mínimos.

Yo sugiero: mándeles la multa de 100 salarios diarios de lo que realmente ganan y yo le aseguro al juez que siempre llegarán primero que él al juzgado. Así se empezaría a hacer justicia y no prolongando los procesos por causas ajenas a los detenidos, porque: ¿dónde está la justicia? y luego pronta, ¿dónde está lo imparcial? y ¿dónde está lo expedito? Santo Padre, Peregrino del Señor, los autodefensas apelamos a su misericordia para que interceda por nosotros ante los gobernantes de la nación para pedir clemencia, pedir amnistía o una justa impartición de justicia, que sea realmente pronta, imparcial y expedita para que se nos otorgue la libertad.

Garantizándole que nos disciplinaremos correctamente por la paz y la dignidad de la nación, para la gloria del Gran Arquitecto del Universo, para la gloria de la Santa Madre Iglesia y para la gloria del Santo nombre del Señor Jesús. Humildemente, doctor José Manuel Mireles Valderde. Constitución y justicia”.

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