La noche que vive México cambiará: Papa

En su último acto en la frontera con EU, Francisco imploró por terminar con la violencia y pobreza que obliga a los pueblos a migrar.

Por Alexandro Hernández

En los niños y los pobres existe la esperanza de cambiar y superar “la noche” que vive México, dijo el Papa Francisco en su mensaje de agradecimiento al terminar la misa que ofreció El Chamizal de Ciudad Juárez antes de terminar su visita a México.

“Esta sociedad mexicana no se quede a oscuras, muchos hombres y mujeres, a lo largo de las calles cuando pasaba, levantaban sus hijos. Me los mostraban, ellos son el futuro de méxico, cuidémoslos, amémoslos. Esos chicos son profetas del mañana, su signo de nuevo amanecer”, dijo.

El Papa retomó un fragmento del poema Hermandad de Octavio Paz para decir que en los testimonios y rostros que escuchó y conoció en su visita pastoral a nuestro país identificó “la presencia misteriosa, pero real de Dios en la carne concreta de todas las personas, especialmente de las más pobres y necesitadas de México”.

Francisco agradeció el esfuerzo de las autoridades de distintos niveles de gobierno por su interés y solícita ayuda con la que han contribuido a la visita pastoral, así como a los voluntarios anónimos que dieron lo mejor de sí.

“México es una srpresa. Estos días fueran una fiesta de familia en la que me mostraron el cariño y la esperanza de esta gran familia mexicana”, dijo.

Fin a la violencia

“Basta de muerte y violencia, siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida y una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre”, dijo el Papa Francisco sobre el problema de migración que afecta al país, esto durante la misa que ofreció El Chamizal de Ciudad Juárez antes de concluir su visita a México.

Imploró por la misericordia divina, por el don de las lágrimas y el don de la conversión, palabra que pidió no deje de sonar entre nosotros, para terminar con la degradación, la pobreza y la violencia que obligan a los pueblos a abandonar sus vida poniendo en riesgo sus propias vidas.

Dijo que son las lágrimas las que pueden dar el paso hacia esa conversión, ablandar el corazón, unificar la mirada y ver el circulo de pecado en el que muchas veces nos encontramos sumergidos.

Habló de Nínive, una ciudad que se estaba destruyendo por la degradación, opresión, violencia y justicia a la que fue enviado Jonás para evidenciar el gran año que se estaban causando a ellos mismos.

Aseguró que la misericordia de Dios nos permite cambiar lo que nos está degradando como sociedad.

“Jonás ayudó a tomar conciencia y encontró a hombre sy mujeres capaces de arrepentirse y llorar por la injustic,a llorar por la degradación, por la opresión”, relató.

Recordó que en Ciudad Juárez se concentran miles de migrantes, no sólo mexicanos, sino también centroamericanos, que en su intento por pasar a Estados Unidos son víctimas de violencia y explotación.

“No podemos negar la crisis humanitaria que en los últimos años ha significado la migración de miles de personas, ya sea en tren, por carretera e incluso a pie”, dijo sobre un problema que aseguró, es global.

Bendición a los caídos

Previo a la misa bedijo la cruz en honor de los migrantes que han fallecidos al intentar cruzar la frontera buscando el sueño americano.

Después de dejar una ofrenda en la base de la cruz, el pontífice saludó hacía la frontera a los que se reunieron en Estados Unidos para recbir su bendición.

El clima caluroso que se registró en el inmueble no mermó en el ánimo y ambiente de las personas que con porras, globos y banderas esperaron por horas para ver a Jorge Mario Bergoglio.

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