La columna de David Olivo: Peligros y faltos de la percepción social, oportunidad para Acción Nacional

Por DAVID OLIVO ARRIETA

Cuando llegó Enrique Peña Nieto y su séquito de colaboradores a Los Pinos, a finales de 2012, sus asesores de imagen le aconsejaron apostarle a la percepción de la gente para despresurizar el tema de la narcoviolencia, los crímenes violentos, la inseguridad que recorre todos los rincones del país.

Optaron por dejar de presumir las capturas de los narcos relevantes, jefes de plaza, secuestradores y extorsionadores, los delitos que más le impactan a la población. En su lugar, el progobierno optó por el silencio y por preservar una percepción de paz social, de bajos índices de violencia y criminales. La gente estaba “tranquila” y el PRI-Gobierno feliz. Su popularidad del Jefe del Ejecutivo, aquella con la que ganó los comicios presidenciales, seguía intacta.

Pero esa imagen de paz, de tranquilidad, de nuevo gobierno progresista, se estrelló con la realidad del país, con la realidad del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, cuando un grupo de policías coludidos con los criminales de Guerreros Unidos desaparecieron a 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Desde entonces, el PRI-Gobierno se encuentra sin rumbo.
 
La percepción ya no puede restaurarse, no al menos en este gobierno, no al menos con los antecedentes de Ayotzinapa y Tlatlaya, con una economía que hace más pobres a los pobres y a la clase media, con una serie de escándalos de corrupción por conflictos de intereses, que alcanzan a Peña Nieto y la casa blanca de su esposa, la casa de Malinalco de Luis Videgaray, secretario de Hacienda, o por los oscuros negocios que dio a OHL para la concesión de carreteras.
 
El PRI-Gobierno no entendió la lección que Roberto Madrazo Pintado le propinó al PRI en 2006, cuando el tricolor se fue hasta el tercer lugar del espectro político nacional.
 
Ahora, los electores son más críticos con la clase política, ya no es tan fácil cooptarlos, hay importantes sectores sociales que están hartos de los malos gobiernos, de los malos políticos, sean del color que sean.
 
Y precisamente eso, el asunto de la percepción ciudadana, resulta importante a la mitad del sexenio de la actual administración. De acuerdo con las últimas encuestas sobre partidos políticos y sus dirigentes, el líder nacional tricolor goza de una pésima reputación, al igual que el del sol azteca, cuyas tribus no le dan tregua, mientras que el dirigente tabasqueño de Morena se mantiene como una opción viable.
 
Y aunque los independientes aprovechan el desencanto social de su clase política, el PAN y su presidente nacional, Ricardo Anaya, son los mejor posicionados, factor que refleja el sentir de la ciudadanía. Según un ejercicio de Gii360, el joven queretano mantiene una efectiva (positiva) del 29% entre la población consultada, mientras que el priista Manlio Fabio Beltrones se queda con -10%. Agustín Basave, del PRD, también refleja -1% y Andrés Manuel López Obrador, 9%.
 
En cuanto a la imagen de los partidos políticos, los independientes encabezan las preferencias con 31% de imagen efectiva (precisamente por el hartazgo social), seguidos del PAN, con 23%, Morena con 9% y el PRD con 8%. El dato demoledor es que el PRI arrastra también una pésima imagen como instituto político, pues tiene -21% de imagen efectiva entre los electores.
 
Lo anterior sólo significa una cosa: Al PRI ya nadie le cree, el PRI tiene harta a la mayoría de la ciudadanía y Manlio Fabio Beltrones gana en animadversión social.
 
Y eso en qué se traduce: en votos a favor de la oposición. Sin embargo, como lo ha hecho el PRI históricamente, seguramente echará a andar su vieja maquinaria para cooptar votos para retener algunas gubernaturas, porque por sí solo no podría.
 
En cambio Acción Nacional, por su parte, deberá aprovechar, este año con mayor acierto, la animadversión hacia el tricolor, ese sentimiento antipriista en nuestra sociedad, para poder posicionarse y ganar un mayor número de gubernaturas, alcaldías y diputaciones locales que se disputan el próximo 5 de junio. Ricardo Anaya y Damian Zepeda saben que el futuro político del PAN depende del resultado que se obtenga en estas elecciones, que el futuro político de muchos depende de resultados mucho más que de una falsa percepción ciudadana, como quiso engañar el PRI a la sociedad desde una cómoda cúpula en el poder.

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