Endurecer verificación para reducir contaminación, propone Centro Mario Molina

Se requieren cambios estructurales y la implementación de medidas muy drásticas, incluso si son poco populares entre la población, para enfrentar el problema, enfatizó

Por Israel Zamarrón

El Centro Mario Molina propuso que para reducir la contaminación en la Zona Metropolitana del Valle de México, es necesario, entre otras medidas, endurecer los límites de emisiones del programa de Verificación Vehicular Obligatoria mediante el cual los autos obtienen el holograma de circulación.

Consideró que los niveles de emisiones que hoy están establecidos son “demasiado laxos”, aunado a que miles de vehículos que tienen altos niveles de contaminantes y obtuvieron el holograma cero “aprovechando prácticas de corrupción y fallas evidentes en los sistemas de verificación”.

Enfatizó que para combatir la contaminación y la crisis de movilidad en el Valle de México, se requieren cambios estructurales y la implementación de medidas muy drásticas, incluso si son poco populares entre la población.

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“Estas medidas deben dirigirse a privilegiar el transporte público y a restringir de manera significativa el uso del automóvil particular, y deben ser conmensurables al costo ambiental y de salud pública que para la sociedad tienen la contaminación y el congestionamiento”.

En lo que va de 2016 se han decretado dos precontingencia por ozono, ambas en el mismo fin de semana.

Datos de 2015 del Centro Mario Molina indican que cerca del 45% de los vehículos con holograma cero y más del 80% de los que tienen holograma dos rebasan los límites emisiones contaminantes permitidos en la normatividad actual.

Este centro de estudios apoyó en 2014 el endurecimiento del programa Hoy No Circula, para que los vehículos con más de 20 años de antigüedad no pudieran circular todos los días; esto fue modificado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en 2015 para que los hologramas se den con base en los límites de emisiones y no en año-modelo de las unidades.

Al respecto, el Centro Mario Molina señaló: “la reciente decisión de ajustar el Programa de Verificación Vehicular para otorgar los hologramas en función solamente de los niveles de emisión y no del año de los vehículos agravó la congestión vehicular”.

“En los últimos seis meses se ha observado un incremento de cientos de miles de vehículos transitando diariamente. De acuerdo a la Comisión Ambiental de la Megalópolis, podrían estar circulando hasta 6 00 mil vehículos más todos los días”, expuso el Centro en el artículo “Mejorar la Calidad del Aire en el Valle de México es urgente y un gran reto para la sociedad”.

Acciones contra polución

En el texto este centro de estudios delineó seis propuestas encaminadas a reducir la polución de la Zona Metropolitana del Valle de México, entre ellas, “expandir y mejorar la calidad, seguridad y confiabilidad del transporte público, asegurando su acceso a los segmentos económicos más desprotegidos de la población”.

La segunda acción sería complementaria de la primera: “diseñar e implementar políticas para restringir el uso de transporte privado eliminando el subsidio implícito con el que es favorecido, estableciendo, por ejemplo, un impuesto o tenencia asociados al valor del vehículo y sus emisiones; un precio a los combustibles que refleje los impactos ambientales y en salud; tarifa y límites de espacios para estacionamientos y cargos por congestión.

Otra propuesta es regular el transporte de carga intra e interurbano en lo que respecta a pesos y dimensiones permitidas, rutas y horarios de acceso y circulación, y proceso de inspección físico-mecánica y de verificación de emisiones.

También impulsar políticas de desarrollo territorial para contener la expansión de la mancha urbana, fomentando la densificación, usos de suelo mixtos y rescate del espacio público y áreas verdes.

La quinta acción es combatir la corrupción y asegurar que los centros de verificación vehicular se ajusten a la normatividad vigente, así como actualizar los límites máximos permisibles de emisiones contaminantes y calidad de combustibles contenidos en las normas oficiales mexicanas.

Finalmente incentivar la penetración de tecnologías vehiculares limpias y más eficientes, por ejemplo, autos, autobuses y camiones eléctricos e híbridos.

“Es evidente que este tipo de medidas no pueden implementarse en el corto plazo, ya que requieren tanto de inversiones cuantiosas en infraestructura de transporte público como de concientizar a la sociedad sobre los beneficios que generan”, admitió el Centro Mario Molina.

Sin embargo advirtió: “continuar con medidas inerciales puede provocar un considerable deterioro de la situación actual, hasta asemejarnos a la realidad que se vive en ciudades como Manila y Lagos Nigeria, en donde el tiempo promedio por traslados diarios es incluso superior al que tenemos en la Ciudad de México, que frecuentemente supera dos horas de viaje”.

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