Rodrigo, el Cristo del barrio

En la representación de la Pasión de Cristo de este año, "el elegido" es Ariel Rodrigo Estrella, un joven de 18 años que gusta de narcocorridos

Por La Silla Rota

Atrás quedaron los años en que el Cristo de Iztapalapa era el vecino fortachón de alguno de los ocho barrios del centro de la demarcación, los tiempos en que “el elegido” era algún profesor universitario o estudiante de psicología o gastronomía, pues quien encarnará este año el papel más importante del cristianismo en la representación más grande del país es un joven lánguido amante del futbol y los caballos, técnico en diseño gráfico y bailador de música de banda.

Tiene 18 años y en Semana Santa, Ariel Rodrigo Estrella no sólo será uno de los cristos más jóvenes de los que Iztapalapa tenga memoria en 173 años de tradición –el más joven tuvo 15 años–, también será uno de los más sui géneris.

De entrada, además del balompié que juega en un equipo de la tercera división, el cristo de este año es admirador de la música de Tito Torbellino, el cantante de narcocorridos que en mayo de 2014 fue acribillado a balazos de 9 milímetros en un restaurante de Ciudad Obregón, Sonora y que enaltecía en sus canciones las hazañas de miembros del Cártel de Sinaloa.  

Pero también le gustan Los Bukanas de Culiacán, una agrupación que en más de un corrido ha inmortalizado a La Gente Nueva, brazo armado del grupo delictivo liderado por el mítico narcotraficante Joaquín Guzmán Loera.

“(Pero) Si al Papa Francisco le va a cantar una banda que toca canciones para el Chapo y (Rafael) Caro Quintero ¿por qué al Cristo de Iztapalapa no le debería de gustar esa música?”, reflexiona un funcionario de la demarcación encargado de la logística del jueves y viernes santo que se realizarán el 24 y 25 de marzo.

Rodrigo es un muchacho espigado, moreno y simpático, tal vez por eso el pasado domingo 10 de enero –cuando fue electo de entre 13 jóvenes más– las críticas se centraron en que distaba mucho de parecerse al carpintero de 33 años que murió crucificado por los romanos.

“Está muy moreno”, dijeron algunos; “le falta más musculatura, nada que ver para el papel”, se quejaron otros; “El influyentismo y la lana le dieron el papel”, acusaron otras voces que se dieron cita en la famosa Casa de los Ensayos que desde hace más de 30 años es la sede oficial de la Pasión iztapalapense.

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