Peña Nieto reconoce fallas en reforma educativa de Salinas

De acuerdo con la iniciativa que el pasado jueves propuso al Congreso de la Unión, los resultados que no están en concordancia con la realidad mexicana son el calendario escolar establecidos para la educación básica y normal, los cuales aumentaron de 180 a 200 días efectivos de clases

Por La Silla Rota

El presidente Enrique Peña Nieto reconoció que parte del contenido de la reforma educativa de 1992-1993 impulsada por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, junto con la ex lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, no tuvo los resultados esperados.

De acuerdo con la iniciativa que el pasado jueves propuso al Congreso de la Unión, los resultados que no están en concordancia con la realidad mexicana son el calendario escolar establecidos para la educación básica y normal, los cuales aumentaron de 180 a 200 días efectivos de clases.

En la iniciativa, el presidente Peña Nieto explicó que hoy en día hay “evidencia robusta” que sugiere que una educación de calidad no tiene una implicación directa con la duración del ciclo escolar.

En ese sentido, propuso al Congreso de la Unión reformar una vez más la Ley General de Educación para autorizar a las escuelas a ajustar el calendario escolar a sus propias necesidades, con un mínimo de clases de 180 días y un máximo de 200.

En el documento, enviado al Senado de la República para su análisis y eventual aprobación, se expone que es necesario y positivo la planificación de las clases, a fin de generar aprendizajes activos en todas las asignaciones.

“Ahora bien, el artículo 51 de Ley General de Educación, en vigor desde 1993, establece que la Secretaría de Educación Pública determinará el calendario escolar para cada ciclo lectivo de educación básica y normal, y demás para la formación de maestros de educación básica, y que el mismo deberá contener 200 días de clase. No obstante, hoy en día existe evidencia robusta que sugiere una mayor importancia en la duración de la jornada escolar sobre la correspondiente a la duración del ciclo lectivo”, detalla la iniciativa.

El presidente Peña Nieto añadió que cuando se tomó la decisión de ampliar los días del calendario escolar de 180 a 200, tras la suscripción del “Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica en mayor de 1992, el argumento central que motivó la ampliación consistió en que con más días de clase, la calidad automáticamente aumentaría.

Sin embargo, ese enfoque –que sólo en los primeros años tuvo un impacto relativamente positivo— dejó de lado el aspecto central de la duración de la jornada escolar diaria y lo que en ese tiempo se realizaba en las escuelas.

Desde ese época a la fecha, la investigación educativa y de la neurociencias han aportado información sobre nuevas técnicas de aprendizaje, que aunado a las nuevas tecnologías permiten prácticas innovadoras que incrementan el conocimiento.

Estos estudios, continúa la iniciativa presidencial, exponen que en materia del calendario escolar, “la variable más eficiente” no es su extensión, sino el máximo aprovechamiento del tiempo escolar de cada día, para ofrecer a los alumnos múltiples posibilidades de desarrollo y aprendizaje.

México es uno de los países con el mayor número de días y horas de instrucción obligatoria y de acuerdo con diversas pruebas internacionales no parece haber una correlación positiva entre la actual duración del ciclo lectivo y el éxito escolar.

Estos resultados se dan porque no se usa eficientemente el total de tiempo de las clases, ni se logra involucrar activamente al total de los alumnos, por lo que no se logran los resultados esperados.

“En los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el promedio de días de clase por ciclos escolar en educación primaria es de 185 días, con 791 horas obligatorias. En México, las cifras comparables son en ambos casos superiores: 200 días y 800 horas, respectivamente”.

“En el nivel secundaria, los integrantes de la OCDE consignan en promedio 183 días y 907 horas de instrucción obligatoria al año, mientras que nuestro país reporta 200 días y mil 167 horas, siendo esta última cifra las más alta entre todos los países de referencia”.

“La revisión comparada de estas información establece que los países con los mejores puntajes en las prebas internacionales del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (conocida como PISA) tiene por lo general menos días y horas en sus calendarios escolares que nuestro país”, expone la iniciativa.

Otro nuevo plan

Bajo esta lógica y a raíz de las disparidades entre las regiones del país, que van desde los climas extremos hasta la dispersión de la jornada por razones asociadas a los usos y costumbres, se propone incitar a facilitar una nueva estructura de calendario escolar que responda a la necesidad de mejorar los aprendizajes educativos establecidos por la autoridad federal.

Asimismo, la iniciativa propone que antes de cualquier ajuste al calendario escolar, se escuche la opinión de los Consejos Escolares de Participación Social en la Educación, en su carácter de instancias de consulta, a fin de que también participen activamente.

En ese sentido, el presidente Peña Nieto propuso establecer que el calendario escolar tenga una duración mínima de 180 días y una máxima de 200 días efectivos de clase, en los que se deberá cumplir con las horas de clase que establezca la autoridad educativa federal, así como establecer lineamientos conforme a los cuales las autoridades escolares de las escuelas de educación básica puedan decidir el calendario escolar que mejor se acomode a sus necesidades y condiciones regionales.

La iniciativa que se entregó el pasado jueves al Senado viene acompañado de un dictamen técnico de la Secretaría de Hacienda en el que se establece que este propuesta no tiene un impacto presupuestario.

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