Instrucciones para formarse en una fila

Por Eduardo Navarrete

Para ser leídas con: The Line, de Seoul

 

 

Paso 1. Antes que otra cosa, fórmese

Del principio “Primero en tiempo, primero en derecho” y la minuciosa suma de la ineficiencia para operar un orden elemental, así como la capacidad para dejarlo todo para el final, nace el método para tomar un turno y formarse, uno detrás de otro, como medida de la civilización contemporánea. Le podrán dar una cálida bienvenida y hasta hacerle reverencias, pero antes o después usted se tendrá que formar, hasta para concluir su vida. Por eso sepa bien cómo debe hacer su fila y abrácela con soltura.

 

Paso 2. Acepte la experiencia (y avance)

En el banco, en el cine, en Hacienda, para ir al baño (no así si usted anda en moto o es de esos gandallas que se mete en cualquier recoveco con tal de parecer más falto de escrúpulos que de elegancia al ahorrarse un minuto y meterse en la hilera): las filas son condición y marca de un buen ciudadano que acepta la condición de Megalópolis e impacientemente soporta, porque ni hay de otra, ni desaparecerán los que están adelante (aunque más del 80% fragua un plan mientras hace fila, para hacer que eso suceda).

 

Paso 3. Gánele tiempo a esta pérdida de tiempo

Observe la cara de los que se forman. El tic de mover a ritmo de speed metal la piernita, abre paso para ver el reloj cada 30 segundos, como si con esto la fila avanzara más rápido. Instantáneamente vendrá algún gesto de circunstancia y con él, la respuesta innata para sentirse activo: ponerse de puntas y balancearse para observar (infructuosamente) por qué no avanza la fila. El último recurso, como siempre, será sacar a su compadre, el celular y jugar a aprovechar el tiempo mientras se pierde jugando a alinear burbujas o ver cuántos likes ha coleccionado su último chiste.

 

Paso 4. Haga cola

No se entiende el pudor con el que la gente se asusta cuando alguien le llama “cola”, cuando en realidad lo es: se mueve lenta y desesperadamente, crece, se reproduce y eventualmente muere, siendo una retaguardia que a nadie le place habitar, pero que con cierta perspectiva, es donde uno aprende a ser paciente y a convivir con uno mismo.

 

Paso. 5. Entre en el dilema de conservar su lugar

Es irremediable, cuando se está en una fila, cuestionar si su lugar en el mundo, es estar ahí. Esta duda existencial es muy diferente si se encuentra por llegar, o si se encuentra al final de la misma. La mente será oportunamente secuestrada con la idea de salirse, pero como ya le invirtió suficientes minutos como para salirse, mejor seguirá amargándose la tarde con estas dudas, en lugar de irse a vivir un poco.

 

Paso 6. ¿En qué lleva formado (una vida)?

(No nos damos cuenta que) Hay dos tipos de personas: los que se dan cuenta y los que ni en cuenta caen de que podrían llegar a hacerlo. Diariamente nos formamos de manera autómata en el torrente de la discursividad. Esta fila es la más riesgosa e inhóspita, no sólo porque no hay conciencia de que usted esté consciente, sino porque se le va la vida sin saber de lo que trataba. Salirse de esta fila es cobrar presencia mental. Habitar el presente con claridad y sostener este estado mucho más de lo que le lleva formarse en la fila del banco, para que el cajero le rebote el cheque y la emoción lo secuestre una vez más y regrese a su estado automático una vez más.

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