México presenta decálogo sobre uso de drogas ante la ONU

Peña Nieto propuso crear alternativas productivas en localidades donde se siembran estupefacientes

Por Valentina González

En la Sesión Especial de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el problema mundial de las drogas, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, presentó 10 propuestas:

1. El problema mundial de las drogas exige que la comunidad internacional refrende el principio de responsabilidad común y compartida, mediante una cooperación internacional más intensa y efectiva.
En un mundo globalizado, las drogas son también un asunto globalizado, que incumbe a todas las naciones. Ningún país puede, por sí solo, hacer frente a este flagelo.

“Es más, la divergencia entre las políticas públicas de cada nación dificulta la cooperación y la obtención de resultados. Por ello, se requieren consensos globales, o al menos hemisféricos, para atender el problema de las drogas con eficacia”, dijo Peña Nieto.

2.  Es necesario reforzar el frente común ante la delincuencia organizada transnacional, para cerrar espacios a sus operaciones financieras y delitos conexos.

“Hay que intensificar la cooperación entre nuestros gobiernos y ampliar el intercambio de información y acciones conjuntas para desmantelar las organizaciones delincuenciales.

3. Se requiere de una mayor coordinación y colaboración entre las propias agencias especializadas del Sistema de las Naciones Unidas, con el fin de abordar todos los aspectos del problema mundial de las drogas.

A través de sus distintos mandatos y una mayor interacción entre ellas, agencias como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ONU Mujeres y la Organización Mundial de la Salud, deben apoyar a los Estados miembros en la aplicación de mejores estrategias, políticas y programas contra las drogas, dijo el mandatario.

4. Las políticas públicas y acciones derivadas de la política internacional sobre las drogas deben de estar alineadas con los esfuerzos en favor del desarrollo sostenible de la Agenda 2030.

Los objetivos de desarrollo sostenible y los encaminados a resolver el problema mundial de las drogas, deben ser complementarios y reforzarse entre sí.

5. Se deben atender los daños sociales relacionados con el mercado ilícito de drogas. Para aquellas comunidades vulneradas por el crimen organizado, se necesita una prevención integral de la violencia, de la exclusión y del debilitamiento del tejido social.

Hay que apoyar a las comunidades afectadas con alternativas educativas, laborales y recreativas, que fortalezcan la inclusión y la cohesión social.

En especial, se deben crear alternativas productivas en aquellas localidades donde se siembran estupefacientes. Por ejemplo, con la reconversión de cultivos y esquemas internacionales de agricultura por contrato.

6. Ante las limitaciones del paradigma prohibicionista, se debe atender el tema mundial de las drogas desde la perspectiva de los derechos humanos. Sólo así podremos ofrecer respuestas más integrales, equilibradas y promotoras del desarrollo.

Este cambio de fondo implica modificar el enfoque eminentemente sancionador, para ubicar a las personas, sus derechos, y su dignidad, no a las sustancias, ni a los procesos judiciales, en el centro de nuestros esfuerzos.

7. El consumo de drogas debe atenderse esencialmente como un problema de salud pública, toda vez que constituye una amenaza para el desarrollo pleno de las personas, especialmente de nuestros niños y jóvenes.

La adicción a las drogas debe atenderse con mecanismos de prevención y soluciones terapéuticas integrales, no con instrumentos penales, que criminalizan a los consumidores y dañan el desarrollo de su personalidad.

8. En los delitos relacionados con las drogas se deben privilegiar penas proporcionales y alternativas al encarcelamiento, que incorporen también una perspectiva de género.

Las sanciones desproporcionadas, que castigan a mujeres y niños en condiciones de vulnerabilidad, lejos de resolver un problema, generan círculos viciosos de marginación y criminalidad.

Además, deben brindarse servicios de tratamiento, educación, rehabilitación y reinserción social a la población en reclusión.

9. Se deben sumar esfuerzos internacionales para prevenir el consumo de drogas, mediante una campaña orientada a niños y jóvenes a nivel global.

Debemos proteger  a los miembros más vulnerables de nuestras sociedades, garantizando que conozcan los efectos nocivos, asociados al consumo de estupefacientes y psicotrópicos.

10. Se debe asegurar la disponibilidad y un mejor acceso de las sustancias controladas para fines médicos y científicos, evitando, al mismo tiempo, su desviación, uso indebido y tráfico.

Esta propuesta se deriva del amplio Debate Nacional sobre el Uso de la Marihuana al que convocó el Gobierno de México, con expertos, académicos y representantes de la sociedad civil.

Como Presidente de México, en esta Sesión Especial, doy voz a quienes ahí expresaron la necesidad de  actualizar el marco normativo, para autorizar el uso de la marihuana con fines médicos  y científicos.

Los participantes de aquellos foros, también expusieron la importancia de elevar, en congruencia con estándares  internacionales, la cantidad de marihuana que puede ser considerada para uso personal, con la finalidad de no criminalizar a los consumidores.

En próximos días, dijo Peña Nieto, el gobierno de México expondrá las acciones específicas que se tomarán en esta dirección, en apego a los principios de salud pública y derechos humanos, que hemos propuesto en esta  Sesión Especial.

El mandatario expresó su reconocimiento a los especialistas, académicos y representantes de la sociedad civil que han aportado ideas y dirección hacia un nuevo consenso.

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