Teles viejas, el arma silenciosa para ecosistemas en México

La Semarnat y la SCT estimaron que con el apagón analógico al menos 40 millones de televisiones se convertirían en basura

Por Fabiola Ayala


Las televisiones análogas son una amenaza para los ecosistemas en México, debido a que miles se quedan a la intemperie porque la reutilización de sus componentes es complicada y costosa, alertó un académico del Instituto de Investigaciones de Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM.

Heberto Ferreira, experto del IIES con sede en Morelia, Michoacán, comentó a Publimetro que el problema se agravó con la reciente entrada del apagón analógico, porque muy pocos usuarios han llevado sus aparatos a los centros de acopio y otros simplemente las tiraron a la basura.

En diciembre de 2015, las Secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de Comunicaciones y Transportes, calcularon que 40 millones de televisores dejarían de usarse y para ello activaron 557 centros de acopio.

Antes de finalizar el año, la Semarnat informó que sólo se habían juntado cinco mil televisiones. Este diario solicitó a la dependencia las cifras actualizadas sobre dicho acopio, pero hasta el cierre de esta edición no habían sido entregadas.

El académico de la UNAM dijo que al año, cada mexicano produce de siete a nueve kilos de basura electrónica que incluye televisiones viejas, celulares, computadoras, pilas, chips, cargadores, USB, entre otros artículos.

Tales desechos contaminan los mantos friáticos, pues al estar en contacto con el agua, la luz y el calor, sus componentes desprenden sustancias químicas que traspasan la tierra y contaminan el agua.

Incluso mencionó que si son quemados producen humo y gases que se quedan en la atmósfera causando daños a la salud como diferentes afectaciones respiratorias.

Reciclaje
Heberto Ferreira detalló que uno de los problemas del reciclaje de los componentes de televisiones viejas es que la separación de las piezas es complicada y costosa.

A ello se suma que los propietarios esperan recibir un pago por entregarlas, pues creen que aún pueden obtener una ganancia por el aparato.
 
Comentó que si un usuario no acude a un centro de acopio público, debe pagar 100 pesos, en promedio, por dejar su televisión y el monto para algunos resulta molesto.

“La gente tiene en su mente que entregar su televisión aún debe tener una remuneración y no se da cuenta que el aparato ya cumplió su vida útil, en comparación por lo que pagó por él”, apuntó.

Los recicladores deben separar todas las piezas y venderlas como materia prima a otros proveedores. Por ejemplo, los microprocesadores se pulverizan para después compactarlos con otros materiales para hacer pisos; las piezas externas se funden para hacer otros plásticos o impermeabilizantes, abundó.

Ferreira agregó que independientemente de que las autoridades federales hayan montado centros de recolección de televisiones, el manejo va a ser muy lento y lo único que va a pasar es que se queden almacenadas.

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