“Si estaba enfermo, ¡mejor me muero!”

Por Trixia Valle

En tiempos de la modernidad, del home office, del Internet y del liderazgo, me parece increíble que sigan existiendo empresas que traten a sus empelados como esclavos de la edad media, donde ni siquiera tienen derecho a enfermarse. Hablo de esos trogloditas corporativos que parece que cuentan los centavos cuando se trata a cubrir algo para los empleados, dando las peores condiciones laborales.

¿Cuándo entenderán que la gente feliz trabaja mejor? Sí, repito, la gente feliz trabaja mejor y entre más feliz, ¡¡¡más mejor!!!

Sin embargo, parece que la ley del trabajo fue redactada por un terrateniente con tienda de raya, a quien no se le escapa un peso y todo queda del lado de su cancha. ¿A qué me refiero en particular? Me refiero a que el artículo 42º fracción 2 de la Ley Federal del Trabajo donde dice que si te ausentas por una enfermedad general (que va desde gripa hasta la amputación de un pie), los primeros tres días nadie te los pagará puesto que el trabajador está de baja temporal al no poder ir a trabajar por su enfermedad. Ya a partir del 4º día de enfermedad, tendrás que ir a tramitar tu incapacidad al paraíso de los enfermos: el seguro social.

Llegado ese día maravilloso de ir a tramitar tu incapacidad al Seguro, tendrás que llegar a las 7 de la mañana con tus vendas, muletas y dolores a esperar a ver a qué hora alguien deja de limarse los callos para atenderte con toda amabilidad, cosa que sucede por ahí de las 5 de la tarde. Ya que te pasan al consultorio del doctor, éste te aprieta en la herida hasta el fondo, casi haciendo que llores de dolor, para concluir con un “¡ay, si duele ¿verdad?!”. In-cr-í-ble. Textualmente me deja sin palabras lo que tiene que pasar un enfermo para obtener su incapacidad de una semana máximo y ya si requiere otra semana tendrá que ir otra vez a pasar por este maravilloso ritual.

Una vez que te dan la incapacidad autorizada, dos días después debes ir al banco a cobrar -pero la mayoría de las veces no tiene fondos porque no lo han pasado- y por supuesto que desconocen las transferencias electrónicas y nada que huela a progreso. Así que en camilla y con tu féretro en la puerta, debes ir a cobrar el famoso cheque de la incapacidad, ¡CADA SEMANA! Por supuesto, sólo si autoriza ese doctor que casi te mata de dolor, al apretarte la panza.

¿Y qué pasa si te operas en un hospital privado? De todos modos, si quieres cobrar tu semana y que no te descuenten días, debes pasar por el ritual anteriormente mencionado. Si no vas, la empresa troglodita simplemente te dirá que -lo siente mucho- pero que no puede pagarte los días que faltaste aunque te hayan operado de emergencia, te haya dado un infarto y tengas la constancia del hospital, te haya dado influenza o lo que sea.

Creo que en tiempos de la modernidad, es momento de aplicar un liderazgo basado en valores, que construya a las personas y no que las haga sentirse humilladas por la empresa en la que labora. Trabajar en una empresa así, sólo te llena de resentimientos, que por supuesto, lo único que consigue es tener empelados que hacen el mínimo esfuerzo -y que sin ganas y casi arrastrando una cadena- se presentan a diario a trabajar, sin mayor compromiso que un cheque de nómina y un dolor de cabeza.

Tú ¿qué piensas?

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