Paradero de Chapultepec reactiva defensa del Bosque

A finales de 2015 vecinos frenaron el Corredor Cultural; en marzo hicieron lo propio con la Rueda de la Fortuna y ahora apuntan su lucha al Cetram

Por Israel Zamarrón

C on la leyenda “la Ciudad de México no se vende”, los vecinos que frenaron el Corredor Cultural y la Rueda de la Fortuna en el Bosque reactivaron su lucha para intentar detener un proyecto en el paradero de Chapultepec que contempla dos torres de 41 y 16 pisos y un centro comercial.

Al pie de la Estela de Luz, Sergio González, vecino de la colonia Juárez advirtió: “la Ciudad de México no puede seguir siendo la misma después de ese gran ejercicio cívico del 6 de diciembre”, fecha en que por consulta ciudadana habitantes de la Cuauhtémoc rechazaron el Corredor Cultural Chapultepec.

 Consideran que la renovación del Centro de Transferencia Modal (Cetram) -como se les llama a los paraderos- era parte de un mega proyecto que incluía el Centro Cultural Chapultepec, las dos torres de oficinas, cuartos de hotel, centro comercial y remataba con la Rueda de la Fortuna.

 “Esto va a funcionar como una bomba atómica que explota en cámara lenta, va a provocar que en los próximos años se creen más torres y más alteración urbana al rededor (del Bosque); se está haciendo negocio con los valores públicos para beneficio privado”, dijo Miguel Valencia, vecino de la Condesa.

 De acuerdo con los vecinos, el proyecto del Cetram Chapultepec contempla una inversión de mil millones de pesos para la renovación del paradero de autobuses y la construcción de dos torres de 41 y 16 pisos; un centro comercial con estacionamiento subterráneo.

 Gustavo García, vecino de la Miguel Hidalgo y quien también asesoró legalmente a los opositores de la Rueda de la Fortuna, detalló que la empresa que está detrás fue creada ex profeso para el proyecto y tiene de accionistas a una empresa filial de Grupo Bancomer, cuya sede en la Ciudad de México está a unos metros del paradero de Chapultepec.

 Se trata de la empresa Desarrollo Urbanístico Chapultepec, una sociedad anónima de promoción de inversiones, cuyos accionistas son Anida Proyectos Inmobiliarios S.A de C.V -filial de Grupo Bancomer- y Espacia Avante S.A de C.V.

 En la zona también se construye la Torre Reforma, ubicada a un costado de la Torre Mayor; en frente de estas dos está la Torre Bancomer; en la misma zona se construye el edificio Punto Chapultepec; el resultado es un nodo de rascacielos junto al Bosque.

 Miguel Valencia advierte que al ser una zona generadora de empleo, se atraerán más viajes en transporte y en automóvil; “no podemos hacer que toda la región viaje al Centro de la Ciudad, no puede ser la única zona que genere empleo y el resto de la capital no, es centralización”, criticó.

 Mega torres

Según información de los vecinos, la torre de 41 pisos sería de oficinas, la de 16 tendría cuartos de hotel y oficinas; el centro comercial tendría tres niveles, el primero con locales, el segundo con gimnasio, área de comida rápida y restaurantes y el tercero con salas de cine.

 En el sótano 1 habría andenes para autobuses, trolebuses y microbuses, mientras que del sótano 2 al 7 habría 378 cajones de estacionamientos, es decir, se estaría induciendo al uso del automóvil.

 La primera señal de que el Gobierno empuja el avance del proyecto fue el 3 de mayo cuando retiró de manera pacífica a 600 vendedores ambulantes que laboraban ahí desde hace 30 años; la secretaria de Gobierno, Patricia Mercado, aseguró que la empresa del proyecto los indemnizó, pero los informales aseguraron que el dinero se lo habrían quedado sus líderes. Unos 12 millones de pesos.

 Gustavo García acusó que pese a que es un mega proyecto, no se conoce la manifestación de impacto urbano y ambiental, tampoco la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia por la posible obstaculización de la vista del Castillo de Chapultepec.

 Además consideró que debe intervenir la Asamblea Legislativa para revisar si es posible construir o no en el Cetram; “¿hay uso de suelo para torre de 41 niveles, porque no es un predio, es espacio abierto, es vía pública, de dónde saca Seduvi que hay uso de suelo para la calle?”, cuestionó.

 Historia conocida

 El rechazo a la renovación del Cetram tiene puntos de encuentro con la historia del Corredor Cultural Chapultepec, ya que se trata del mismo esquema de implementación, y también de las demandas ciudadanas: participación vecinal y transparencia.

 García detalló que “la figura funciona así: el Gobierno crea una declaratoria de necesidad; después Oficialía Mayor da el predio en un Título de Concesión a ProCDMX, que es una empresa de participación estatal que dirige Simón Levy.

 “Ese Título de Concesión ProCDMX lo pone y otra parte, la inversión para la construcción, la pone el concesionario: Urbanístico Chapultepec. Crean un fideicomiso en el que uno aporta el predio y otro la inversión. El fiduciario, el que administra el fideicomiso, es Monex”.

 “La declaratoria de necesidad fue el 5 de noviembre de 2008; en 2010 informó Seduvi la superficie (del predio); la empresa presentó su propuesta; la Oficialía Mayor generó el Título de Concesión; se entregó el certificado de uso de suelo en 2013; hubo avalúos; después el retiro de Área de Valor Ambiental y ahora la manifestación de obra”, resume Gustavo García.

 Por ello, Sergio González recriminó que “s e retiró ilegalmente la declaratoria del Área de Valor Ambiental a una parte del Bosque de Chapultepec. No se consultó a los comités ciudadanos y habitantes de la zona sobre la realización de este proyecto.

 “No existe transparencia en la selección del concesionario ni en el calculo de la contraprestación. Es inauditable el fideicomiso privado. No han exhibido autorización del INBA y el INAH respecto a la obstaculización de la vista del Castillo de Chapultepec”.

 Y enfatizó: “denunciamos con base a la información que tenemos disponible que se trata de la privatización del espacio público bajo el pretexto de que el Gobierno de la Ciudad de México no cuenta con los recursos para arreglar los paraderos del Metro Chapultepec”.

 De su lado Eduardo Farah, del comité Chapultepec- Polanco, advierte: “están entregando Chapultepec como si fuera un negocio, como si entregaran el Zócalo para hacer un centro comercial. Si permitimos que tumben Chapultepec, quiere decir que el pueblo de México se merece todo, porque no supo defender su patrimonio cultural”.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo