La columna de Yazmín Alessandrini: no vivas a través de tus hijos

Por Yazmín Alessandrini

La paternidad, compleja en todas sus aristas, nos obsequia estupendas oportunidades para que, a través de la crianza de los hijos, los hombres logren transmitir, por medio de enseñanzas y valores, conceptos sólidos para que sus vástagos, ya siendo adultos, logren tener una vida satisfactoria producto de tomar sus propias decisiones y que esto les permita alcanzar todas las metas y objetivos que se tracen pero, sobre todo, que el ingrediente principal de su felicidad sea el respeto de sus progenitores.

 Sin embargo, como todo en esta vida, no siempre es posible llevar a buen puerto aquellos planes que se tienen para con los hijos, sobre todo cuando se trata de padres (el papá, la mamá o ambos) controladores que tras vivir una infancia frustrante los obligan a cumplir con aquellos sueños que ellos no lograron alcanzar de niños o de jóvenes con el argumento “es que yo te estoy dando lo que yo no pude tener y no lo estás aprovechando”. ¡Terrible!

 Por principio de cuentas, cuando un padre o una madre tienen un hijo muy difícilmente logran comprender del todo lo delicado de esta misión. Y cuando se trata de personas que llegaron a la edad adulta arrastrando innumerables traumas, complejos y frustraciones por todo aquello que no lograron realizar o no lograron tener y lo canalizan para que sus chamacos sí puedan hacerlo, sea o no la ilusión y la intención de éstos, al final del día lo que se consigue es “educar” a niños y adolescentes brutalmente estresados que, incluso, llegan a desarrollar odio hacia sus padres porque presionaron una y otra y otra vez para que se convirtieran en algo que ellos no pretendían y que no estaba dentro de sus planes.

 Y los ejemplos pueden ser infinitos: aquella señora que de niña anhelaba ser tan buena bailarina como Anna Pavlova pero no lo logró; de adulta, sin consultarle a su hija, la inscribe a cursos de danza clásica ignorando por completo que ella quisiera ser diseñadora de modas o tocar el violín y así pasan los años de la niñez y la adolescencia de esta pequeña que día a día va acumulando una terrible animadversión a esta disciplina que seguramente le encanta a muchas otras pequeñas de su edad pero a ella no y al mismo tiempo va acumulando un gigantesco resentimiento hacia su mamá, porque ésta la obligó a abrazar una actividad que no era de su agrado.

 ¿O qué tal aquel abogado millonario que tanto anheló tener un heredero, para que éste, llegando a la edad adulta, se hiciera cargo del despacho y al mismo tiempo se convirtiera en el mejor litigante del mundo, pero éste soñaba (dormido y despierto) con llegar a ser un gran futbolista y así emular las hazañas de sus ídolos Rafael Márquez y Hugo Sánchez? Obviamente, el papá al saber del deseo del hijo en lugar de apoyarlo lo presionó a grado tal que el muchacho sí consiguió graduarse como licenciado en Derecho pero al no tener la vocación acabó hundiendo el despacho, ante la desilusión de su progenitor.

 Lo importante aquí y en cualquier otro tema relacionado a la crianza de los hijos es saber escucharlos, poner mucha atención a sus inquietudes y sus deseos (incluso a sus temores), porque esto nos permitirá conocerlos mejor para entender y respetar las decisiones que ellos tomen, sean o no de nuestro agrado. Lo que nos gusta y nos apasiona a nosotros no necesariamente les debe gustar y apasionar a ellos, porque como entes individuales y al vivir en una época distinta a la nuestra seguramente sus intereses serán muy diferentes a los nuestros. Por lo tanto, mientras más echemos mano del amor y de la comprensión hacia nuestros hijos tendremos mayores oportunidades de orientarlos adecuadamente y también de celebrar al lado de ellos todos sus triunfos y sus logros.

 Y no olviden que todos los sábados los espero en punto de las 23:00 horas en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevisión y 121 de Sky).

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