Con "confesión alternativa", sacerdote lograba abusar de adolescentes

En los meses de abril y mayo del 2014 se documentaron y denunciaron los abusos sexuales cometidos por Eduardo Córdova Bautista

Por La Silla Rota

La “confesión alternativa” y la “terapia relajante” fueron parte del modus operandi utilizado por el sacerdote Eduardo Córdova Bautista, representante legal de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, para abusar sexualmente de adolescentes durante varios años, revelan documentos en poder La Silla Rota.

En los meses de abril y mayo del 2014 se documentaron y denunciaron los abusos sexuales cometidos por el sacerdote, y fue hasta abril de 2016 cuando la Interpol emitió la “ficha roja” para la búsqueda del presunto pederasta.

Al clérigo se le acusa de “privación ilegal de la libertad, abuso sexual calificado, corrupción de personas menores de 18 años de edad o de personas que no tienen capacidad para comprender el significado del hecho o de personas que no tienen la capacidad de resistirlo y violación equiparada”.

Desde 1999 la Arquidiócesis Potosina de la conducta de su representante legal, pero la ocultó, fue abril de 2014 cuando se procedió legalmente contra el sacerdote tras hacerse pública una denuncia presentada en 2012 contra el pastor.

El ABC de abuso

En 1983 Eduardo Córdova Bautista fue despedido del Instituto Potosino Marista por las denuncias de abusos en su contra que presentaron familiares de los menores, sin embargo, no tuvo problemas para ingresar en 1984 al Seminario Mayor diocesano. En 1988 el Obispo Arturo Antonio Szymanski Ramírez lo ordenó sacerdote en 1988.

Tuvo un rápido crecimiento en la jerárquica católica potosina, fue enviado a Roma para estudiar Derecho Canónico (1990-1992) y luego lo nombraron apoderado legal de la Arquidiócesis Potosina.

Eduardo Córdova Bautista utilizó su investidura sacerdotal y las funciones de párroco, capellán, confesor y asesor de movimientos juveniles y colegios católicos para ganarse la confianza de los adolescentes y jóvenes de instituciones educativas y eclesiales donde se desempeñaba, aprovechó la cercanía para cometer abusos sexuales.

Apoyaba a jóvenes y adolescentes con dinero si tenían alguna necesidad económica, los trababa con amabilidad y deferencia, una vez que se ganaba confianza los hacía partícipes de sus actividades pastorales y sus encuentros con las más altas autoridades del gobierno estatal.

Al deslumbrar a los jóvenes con su poder dentro y fuera de la iglesia, atraparlos con su trato cordialidad, algunos jóvenes y adolescentes le pedían confesión y consejos personales. Con la fachada de conversar con más calma y en un ambiente de mayor confianza Eduardo Córdova Bautista les solicitaba acudir a su domicilio privado para brindarles lo que él mismo llamaba: “confesión alternativa”.

En la “confesión alternativa” el clérigo los escuchaba los problemas de los adolescentes y los jóvenes, les señalaba que más allá del sacramento necesitaba “terapia relajante”.

La “terapia relajante” la ofrecía el propio Eduardo Córdova Bautista mediante masajes corporales, empleaba pastillas calmantes que provocaban relajación hasta somnolencia, esos momentos eran aprovechados para cometer los abusos sexuales, según testimonios, el pastor iba desde los tocamientos hasta la violación sexual

Algunos adolescentes y jóvenes llegaron a reaccionar y rechazar el masaje del sacerdote, otros si fueron víctimas de esta práctica, quienes posteriormente después se alejaban de la relación con el clérigo.

Los jóvenes que le llegaron a reclamar por lo ocurrido eran manipulados emocionalmente por Eduardo Córdova Bautista, los convencía de que todo había sido un mal entendido debido a la situación de estrés en que se encontraban.

Hubo víctimas que encararon al sacerdote por el abuso, pero él negaba los hechos y los desprestigiaba en la comunidad educativa y parroquial, aprovechándose de las situaciones personales que le habían confiado en la confesión y en las charlas sostenidas.

La mayoría de las víctima, guardaron silencio ante sus padres, amigos y docentes, por la vergüenza y para evitar el escarnio que ambiente social y educativo.

Tras más de dos décadas de utilizar este modus operandi, en 2012 la familia de una víctima inició una denuncia en la Arquidiócesis  Potosina contra Eduardo Córdova Bautista, después de un viaje a la Ciudad de México en el que el presuntamente abuso de un menor que lo acompañaba, y fue en 2014 cuando se inició un proceso en contra del pastor católico.

 

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