Aumentos e impuestos disfrazados "se comen" la quincena

Por Mario Mendoza Rojas

Los aumentos recientes en los precios del combustible, la electricidad, los alimentos, las bebidas o refrescos y algunos servicios son impuestos disfrazados que “se comen” entre 8 y 12% de la quincena de los mexicanos.

Se trata de pagos y gastos que afectan o disminuyen el poder de compra de los hogares, detienen el nivel de vida de hasta 22 millones de trabajadores y sus familias, modifican sus hábitos de alimentación y cancelan las posibilidades de entretenimiento, alertaron especialistas de la Universidad Iberoamericana (UIA).

Para dimensionar los costos e implicaciones de tal fuga de ingresos, basta decir que una persona con un sueldo de 10 mil pesos mensuales destina o pierde entre 800 y mil 200 pesos para solventar los incrementos registrados durante los últimas semanas.

El problema, consideran los analistas, es que el salario no se recupera y apenas sube un máximo de 4% a 4.2% al año, lo cual apenas cubre la tercera parte de lo que se ha “encarecido la vida” de millones de personas.

Principales impuestos disfrazados

Abraham Vergara Contreras, catedrático del Departamento de Estudios Empresariales de la UIA, explicó que los impuestos disfrazados son todas las alzas que, por registrarse en artículos básicos o de alto consumo, insumos industriales o servicios de primera necesidad deben ser pagados sin reparar.

También se suman, apuntó, los impuestos especiales –conocidos como IEPS– que se aplican a los refrescos, bebidas, frituras, comida para mascotas, chicles, espectáculos y combustibles, que casi nadie sabe o se acuerda que provocan un aumento de 0.5% a 2.5% en el costo final de dichas categorías.

De acuerdo a ello, refirió el especialista, los primeros impuestos disfrazados son:

• El aumento a las gasolinas y el diésel. La Magna subió 4.17% a partir de agosto, hasta 13.96 pesos por litro, de los cuales 40% corresponden a un impuesto especial destinado a la ecología. Por ser un básico para el transporte, traslado de mercancías y producción agrícola, tiene un impacto importante en los costos que cubren los hogares.  

• Las tarifas eléctricas que subieron hasta 9% para la industria y comercio, que por tratarse de un insumo para las empresas, transportistas y comerciantes, provoca un alza en sus costos de producción que se trasladada a los precios que paga la población por determinados artículos y servicios.

• El encarecimiento del dólar, cuyo precio se ubica –esta semana– hasta en 19.40 pesos, provocando otro aumento en los costos de producción de electrodomésticos, gadgets, computo, aparatos eléctricos, medicinas, automóviles, así como en productos y alimentos de importación como el maíz, trigo, carnes o materia primas como acero, que están tasados en dólares.

• Todos los artículos que pagan un impuesto especial por estar catalogados de lujo o dañinos a la salud o la ecología como las bebidas alcohólicas, refrescos, frituras, chicles, impuestos para mascotas, cigarros, fertilizantes y pesticidas. Todos estos son piezas de alto consumo entre la población o son necesarios para producir otros artículos o servicios básicos indispensables.

Costos y consecuencias     

Sandra Huerta, coach en finanzas personales y administración financiera, explicó que tal escenario lleva a millones de familias a “ajustarse el cinturón” en sus gastos, cambiar su dieta, cancelar las salidas al cine o espectáculos, dejar de comprar ropa y a retrasarse en el pago de sus deudas o tarjetas de crédito.

“Muchas familias de bajos ingresos –alrededor de 22 millones que perciben entre uno y tres salarios mínimos– deberán sustituir el consumo de carne de res, pollo o pescado, por cerdo o atún enlatado, que es más barato.

“Otras tendrán que comer arroz, frijoles, lentejas y nopales para completar su dieta y, hay otros hogares que de pleno dejaron de comprar aguacates o disminuyeron el consumo de limones por los altos precios de hasta 70 y 38 pesos por kilo”, apuntó.

Lo anterior, concluyó, la especialista es producto de todos esos aumentos e “impuestos disfrazados” que sin importar el nivel de ingresos de los hogares deben pagarse, porque están incluidos en artículos necesarios para vivir, transportarse, producir y mantener un nivel de vida digno.  

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