Homicidios: más de 20,000 tragedias

Por VICENTE AMADOR

El homicidio, junto con algunos otros delitos violentos, es una tragedia. Por lo menos en dos sentidos: el homicidio es dramático por el dolor, la tristeza y el resentimiento que genera en las familias de las víctimas. Me estoy refiriendo al aspecto humano e individual, pero también en lo social es trágico por el entorno de miedo, por la indefensión, por la incertidumbre que genera socialmente —más cuando sabemos que muchos de estos delitos, especialmente en latinoamericana, quedan impunes. 

Precisamente, vamos a ver cómo está el panorama en América Latina. Solamente antes de entrar a la visión regional, doy cuatro datos sobre la fenomenología general del homicidio: (i) a nivel global, cerca del 95% de los homicidas son hombres. Por mucho, la gran mayoría. (2) También son hombres casi ocho de cada 10 víctimas de homicidio. (3) En el caso de los homicidios que son cometidos por compañeros íntimos, o por familiares, estos se cometen mayoritariamente contra las mujeres: casi dos tercios de las víctimas en estos casos, son mujeres. (4) La mitad de todas las víctimas de homicidio en el mundo tienen menos de 30 años (Cfr. UNODC 2013).

Ahora sí, vamos a los datos regionales. En Latinoamérica, Honduras es el país con la tasa de homicidios más alta. Poco más de 90 por cada 100 mil habitantes. Lo cual es una barbaridad, peor si lo contrastas con países europeos que tienen una tasa de dos asesinatos por cada 100 mil habitantes (Cfr. UNODC 2013). 

En México, durante el año pasado se cometieron 20 mil 525 homicidios. De tal manera que hubo 17 homicidios por cada 100 mil habitantes. En cuanto al ranking nacional, vemos que los estados con más homicidios son el Estado de México, Guerrero y Chihuahua. Los que menos tienen son Aguascalientes, Yucatán y Campeche (Cfr. IN E GI 2016).

Dos últimas ideas sobre las cifras de homicidios. Estas estadísticas son muy importantes para comprender mejor el grado de laceración del tejido social, es decir, qué tan dañado está. Y también pueden ser muy útiles —por todas las conductas negativas asociadas al homicidio— para pulsar el ambiente de seguridad y justicia de un país. No se me ocurre un país que, con una alta tasa de homicidios, tenga buenos mecanismos educativos, sin corrupción, adecuado estado de derecho, etc. 

Al ser un tema estratégico, contar con fuentes de información confiables, que recopilen adecuadamente los datos sobre homicidios, es también de gran importancia para el adecuado diseño de políticas públicas que se estructuren para contar con una sociedad más pacífica, respetuosa y próspera.   

 

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