La columna de David Olivo: alcaldes, el nuevo objetivo del crimen

Por DAVID OLIVO ARRIETA

La medianoche del sábado 23 de julio, Ambrosio Soto Duarte, alcalde de Pungarabato, en Guerrero, fue ejecutado, cerca de la tenencia de Rivapalacio, en el estado de Michoacán, en una emboscada. Las balas también alcanzaron a su chofer.

Ambrosio Soto forma parte de los 80 presidentes municipales que han sido ejecutados en los últimos años. Lo preocupante es que los criminales no distinguen partido ni género, lo mismo matan panistas, perredistas y priistas.

Pero este caso recobra singular importancia, dado que desde el pasado 8 de julio el alcalde de Pungarabato había denunciado amenazas en su contra y había solicitado la intervención del PRI-Gobierno, específicamente al jefe del ejecutivo, Enrique Peña Nieto. Sin embargo, su plegaria no fue escuchada y ahora está muerto.

El 9 de julio, Ambrosio Soto Duarte tuiteó: “Mataron a mi primo, estoy amenazado por la delincuencia organizada. Ya es hora de actuar señor presidente @EPN. #TierraCaliente lo necesita”.

Su solicitud se difundió a lo largo y ancho del país y el crimen no se la perdonó y lo “cazó”.

La omisión del PRI-Gobierno para proteger a presidentes municipales es alarmante. Porque a pesar de que son ellos el primer frente contra el crimen, la actual administración pareciera no darle importancia.

Este caso es uno de los más graves, pues este asesinato fue avisado no con semanas, sino con meses de antelación, al más puro relato de la novela “Crónica de una muerte anunciada”, de Gabriel García Márquez.

A finales del año pasado, Ambrosio Soto Duarte fue amenazado por Rodolfo Maldonado Bustos, alias “José Pineda”, líder del grupo delictivo Los Caballeros Templarios en la región de la Tierra Caliente.

El 5 de julio del presente año, fue encontrado el cuerpo de su primo, Sebastián Soto Rodríguez, quien fungía como su chofer, en el basurero de Cutzamala, ubicado en la región Tierra Caliente de Guerrero.

La omisión del gobierno federal para atender esta amenaza se acrecienta, luego de que sacó a la Policía Federal de Tierra Caliente, tras desmantelar a Los Caballeros Templarios y tolerar las actividades delictivas de Los Viagras, grupo armado que combatió a “La Tuta” y sus secuaces.

En reiteradas ocasiones, Soto Duarte manifestó que la delincuencia organizada estaba molesta con él porque no accedía a la pretensión de pagarles derecho de piso, también había prohibido la circulación de motocicletas sin placas, que eran utilizadas por los halcones para vigilar la ciudad.

La angustia del primer edil de Pungarabato fue tal que solicitó audiencia en la sede de la ONU, para denunciar la situación que se enfrentaba en su municipio, ya que no fue escuchado por el PRI-Gobierno (Gobierno Estatal y Gobierno Federal).

A principios de su gestión como alcalde, en redes sociales se difundió un video en el que supuestos líderes del crimen amenazaban de muerte a Ambrosio Soto, supuestamente por no cumplir acuerdos pactados durante su campaña.

A pesar de las amenazas, de las súplicas de protección, la administración estatal como federal permaneció omiso, a pesar de los protocolos aprobados para la protección de funcionarios públicos de primer nivel. Los alcaldes están solos, se sienten solos, por eso están buscando reuniones con sus dirigencias partidistas, a fin de hallar mecanismos que los pongan a salvo del crimen organizado. Y al parecer a la actual administración no le queda claro que precisamente son los presidentes municipales los principales operadores a favor y en contra del crimen organizado. Están con ellos o mueren. Apenas el lunes asesinaron al alcalde de Huehuetlán El Grande, en Puebla.

La omisión federal ya costó 80 muertes de ediles en los últimos años y, según cálculos del gobierno, por lo menos un 30 por ciento de los mil 250 del país han recibido algún tipo de amenaza o extorsión. A pesar de que el gobierno federal tiene claro que los principales riesgos para alcaldes están en Durango, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Chihuahua, Estado de México, Guerrero, Nuevo León, Tabasco y Tamaulipas, se resiste a actuar, prefiere seguir en la omisión. ¿Hasta cuándo señor presidente?

NEWSLETTER

Lo Último de en tu correo...

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo