¿Cuál es el estado del deporte mexicano? ¿Está en el camino correcto?

Por Opinión semanal

Marcela Guerra, PRI

E l deporte constituye una de las mayores expresiones de solidaridad y convivencia humana; además, es símbolo de paz porque une naciones por un fin común, dejando de lado los conflictos y diferencias. 

También es considerado como un importante indicador del desarrollo económico y social de un país. El número de deportistas profesionales y su presencia en justas internacionales puede ser un reflejo del apoyo de una nación a sus atletas, de su tecnología deportiva e, incluso, de su idiosincrasia, valores y costumbres nacionales. 

En ocasión de los Juegos Olímpicos de Río 2016, resulta pertinente preguntarnos sobre la situación del deporte en nuestro país.  

México es reconocido a nivel mundial por sus atletas en distintas disciplinas, entre las que destacan clavadistas, corredores, ciclistas, boxeadores, taekwondoines, judocas y en el futbol. 

Durante los últimos años, se ha registrado un continuo avance en el desarrollo deportivo nacional, con la presencia de un mayor número de atletas en disciplinas en las que tradicionalmente no figuraban los deportistas mexicanos, como es el caso como el tiro con arco o la esgrima. 

El historial de medalleros olímpicos muestra una evolución positiva del desempeño de nuestros atletas, siendo Londres 2012 la justa olímpica con mejor actuación. 

La delegación mexicana que se encuentra en Río de Janeiro participará en 27 disciplinas, tres más que los juegos anteriores y está conformada por 128 atletas, lo que significa un aumento de 26 deportistas con respecto a Londres 2012, es la tercera más numerosa en nuestra historia, detrás de México 1968 y Múnich 1972. 

La firma mundial Goldman Sach hizo un estudio en el que hacen predicciones sobre la obtención de medallas en los Juegos Olímpicos. A nuestro país se le pronostican un total de ocho medallas, de las cuales dos son de oro, de convertirse en realidad se superaría la marca alcanzada en Londres 2012. Para hacer las predicciones, la compañía toma en cuenta factores relacionados con el crecimiento y desarrollo del país, políticas públicas, reformas, así como el desempeño deportivo en justas olímpicas anteriores. 

El panorama resulta favorable para que la delegación mexicana tenga un buen desempeño en estos Juegos Olímpicos, pero independientemente de lo que suceda, el número de deportistas, disciplinas en las que se participa y del lugar que ocupan muchos de ellos en el ranking mundial, aún tenemos retos formidables para consolidar el deporte en el contexto internacional.

Dentro del soft power o poder blando al que el geopolitólogo Joseph Nye hacía alusión para describir la capacidad diplomática y cultural de un país para proyectarse en el mundo, el deporte juega un papel de gran relevancia. A través de él, una nación puede expresar su potencial y su desarrollo, es un elemento fundamental para la “marca país”, la proyección de México hacia el mundo. 

No tengo duda que nuestros atletas, con su talento y esfuerzo, proyectarán al mundo la transformación por la que nuestro país está pasando en su camino al desarrollo.

Mariana Gómez del Campo, PAN

En los Juegos Olímpicos presenciamos momentos emotivos, históricos y en muchos casos, verdaderas proezas porque llevan al límite a los deportistas. También encontramos episodios llenos de aprendizaje, euforia, fraternidad e inspiración; sin dejar de lado las implicaciones culturales o económicas que trae consigo dado su alcance mundial.

La participación de nuestro país en los Juegos Olímpicos ha sido discreta. En la edición anterior de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, se logró la segunda mejor participación de nuestra delegación al cosechar siete medallas. No obstante, nuestro país se colocó por debajo de países con un PIB per cápita menor como el caso de Kazajistán, Cuba, Irán, Jamaica, Brasil, Etiopía o Azerbaiyán; lo que es claro reflejo de que los resultados deportivos son más producto de una adecuada planeación, seguimiento y tratamiento al talento deportivo y de una verdadera estrategia que de una mera cuestión de recursos o inversión en infraestructura.  

Caminata, clavados, boxeo, tiro con arco, tae kwon do y judo, son algunas de las áreas en donde nuestro país suele tener una importante presencia y recientemente hemos agregado al futbol como una de las disciplinas en las que somos competitivos. Sin embargo, no se necesita ser un especialista deportivo para darse cuenta de que la brecha entre México y países como China o Estados Unidos es abismal, pues para ellos la promoción del deporte no requiere de burocracia sino que la han asumido como un elemento cultural y formativo que se practica en los centros educativos y universitarios. El deporte dejó de ser una agenda gubernamental para ser verdaderamente social.

Como dijimos, el problema no radica fundamentalmente en inversión, ya que nuestro país se posicionó este año como el segundo mayor inversor de América Latina en materia deportiva con $2,067,845,923 pesos, según datos de la CONADE (sólo por debajo de Brasil). Lo que hace falta es que el uso de esos recursos se optimice, se promueva el deporte y haya coordinación entre las federaciones deportivas y el Gobierno Federal. No debemos seguir viendo conflictos como el que vivió la Federación Mexicana de Natación con deportistas que la Federación Internacional de Natación había acreditado para participar en los Juegos Olímpicos de Río 2016, y que la primera no estaba dispuesta a reconocer. 

Cosechar abundantes medallas en los Juegos Olímpicos por supuesto que es importante pero más aún que el deporte se convierta en una pieza fundamental en la educación de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país, impulsar a las nuevas generaciones y supervisar que los miles de millones de pesos invertidos en educación, lleguen a quienes realmente los necesitan.

El caso de los niños triquis que lograron colarse entre los mejores ocho del torneo Youth Basketball Of America en Florida, fue la muestra más clara de que los mexicanos no tenemos más límites que los que nosotros mismos nos imponemos. El deporte nos brinda excelentes oportunidades para tener una vida social mejor y más sana, representa un aliciente para obtener lo mejor de nosotros y llevarnos más allá de nuestras aparentes capacidades.

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