La columna de David Olivo: el papelón de Castillo en Río

Por DAVID OLIVO ARRIETA

Fracaso e ilegalidad. Con esas frases se puede describir la carrera política de Alfredo Castillo Cervantes. 

Miembro del círculo íntimo de Peña Nieto, en poco más de un lustro, el joven licenciado en derecho por la UAM y licenciado en ciencias políticas y administración pública por la Universidad Iberoamericana ha tenido una meteórica carrera: fue procurador mexiquense con Eruviel Ávila, subprocurador de la PGR, comisionado para la Paz y Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán y actual titular de la Conade.

El tema aquí no es que sea amigo de Peña Nieto, sino que en donde trabaja todo lo hace mal, de manera ilegal, turbio y los resultados no pueden ser peores.

Como subprocurador de Justicia del Estado de México, en 2010 fue el artífice del caso extraordinario de la niña Paulette, el cual primero desapareció y días después apareció muerta en el pie de su propia cama. Y como premio: lo convirtieron en procurador mexiquense.

Pero durante sus dos años como procurador, el Edomex se convirtió en la tercera con mayor número de personas desaparecidas, los homicidios dolosos aumentaron 32%, las extorsiones mil 225%, el robo de vehículos con violencia 17%, todo según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Después llegó a la PGR, como subprocurador de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo, sitio donde operó el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo, única “medalla” que se ha colgado el actual gobierno y eso, hasta que un juez mande a la “maestra” a purgar su condena en casa.

Pero sus diferencias con su jefe, Jesús Murillo Karam, lo obligaron a “renunciar”, para después llegar a la Profeco, en donde su desempeño de un año paso sin pena ni gloria.

Para el 15 de enero de 2015, Alfredo Castillo fue nombrado comisionado para la Paz y Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, cuya labor estuvo marcada por el fracaso y la ilegalidad.

Cuentan en el círculo del gabinete federal que cuando se anunció que Castillo sería el comisionado para Michoacán, los primeros sorprendidos fueron los integrantes de las áreas de seguridad y justicia del gobierno de Peña Nieto, pues lo califican como “imprudente” e “incapaz”.

En Michoacán, Alfredo Castillo detuvo y expulsó a los principales cabecillas de Los Caballeros Templarios, pero dejó al mando de la seguridad, disfrazados de autodefensas, a “Los Viagras”, una célula criminal, responsable de gran parte de la violencia en ese estado y de la elaboración y tráfico de metanfetaminas a Estados Unidos.

Castillo dejó a Michoacán bajo el fuego de grupos criminales que se disputan parte del negocio que dejaron La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios. Violencia, muertos y ninguna responsabilidad penal para el amigo de Peña.

El 15 de abril de 2015, Peña Nieto rescató a su amigo, otra vez, y lo mandó a la Conade, donde ha enfrentado una serie de escándalos con federativos deportivos por el reparto de los recursos públicos.

Lo peor, más allá de la grilla política, es la desastrosa actuación de la delegación mexicana en Río: ni en futbol, ni en clavados, ni en tiro con arco, ni en boxeo, ni en nada.

La única nota que ha dado Castillo desde Brasil es que llevó a su novia con gastos de la Conade (uniforme de la delegación incluido) y sus pretextos por la desastrosa actuación nacional.

“Paola Espinosa y Alejandra Orozco fueron hoy víctimas de los jueces”, “Iván ha tenido un año difícil en cuanto a lesiones, igual que Germán”, “son generaciones de chicos que tienen entre 20 y 25 años, que van a tener su verdadera fortaleza en Tokio, dentro de cuatro años, hay que ver por el futuro, estamos construyendo a nuestros atletas”, “hoy vemos como un fracaso un quinto o un sexto lugar, pero no cualquiera lo puede lograr”.

“No podemos cargarle tanta responsabilidad a ellos (los deportistas), sobre sus hombros, este es un problema de fondo. El deporte en México tiene que cambiar de raíz, después de Río es una muy buena oportunidad”, “sabíamos que las circunstancias no iban a ser fáciles, pero faltan muchas competencias… yo no haría un escenario catastrófico, estamos en el minuto 15, utilizando una analogía”, “también hay 200 países que se han preparado”… puros pretextos para justificar el fracaso.

Este es Alfredo Castillo, es funcionario más oscuro y negativo del actual gobierno, cuya única virtud es ser amigo del jefe del ejecutivo Enrique Peña Nieto.

 

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