Inyección fatal, el precio de la belleza

Especial. A pesar de que algunos productos ofrecen mejorar sustancialmente el cuerpo, muchas veces resulta lo contrario

Por Elizabeth Jiménez

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La búsqueda de la “belleza” ha propiciado uno de los episodios más escandalosos de la cirugía estética: la infiltración de aceites en el cuerpo.
 
Las sustancias modelantes, entre las que se encuentran aceites comestibles, aceites de automóviles y biopolímeros, son inyectadas en glúteos, pantorrillas y senos para aumentar el volumen del cuerpo.
 
Aunque a simple vista pueden parecer inofensivos, ocasionan daños irreversibles a la salud.
 
Una de las víctimas que narró a Uno Tv su tragedia, contó que una amiga la contactó con un “supuesto” cirujano esteta quien más tarde resultó ser un charlatán. Le aseguró que estas sustancias se desintegrarían con el tiempo y aunque los resultados fueron inmediatos y satisfactorios, luego de 10 años las inyecciones causaron estragos en su cuerpo y su salud, por lo que hoy lucha literalmente por su vida.
 
Entre las consecuencias médicas por la inyección de estas sustancias se encuentran alteraciones en el sistema inmunológico, cambios en el color de la piel, infecciones, deformidades, secreción de pus y en el peor de los casos el fallecimiento inmediato.
 
Tan sólo en 2015, el Hospital General de México atendió a 366 casos como éste.
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