Fosas de Tetelcingo destapan irregularidades en manejo de cadáveres: especialista

El experto detalla algunas irregularidades en el procedimiento de individualización

Por EFE

El hallazgo de dos fosas clandestinas en el estado mexicano de Morelos, de las que fueron exhumados 117 cadáveres en mayo pasado a partir de la denuncia de una madre, reveló no solo graves irregularidades cometidas por las autoridades, sino una modalidad de “desaparición”.

Así lo aseguró hoy el director del programa de atención a víctimas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Roberto Villanueva Guzmán, al presentar en la capital mexicana un informe sobre las fosas clandestinas de Tetelcingo.

Las fosas fueron descubiertas gracias a que María Hernández, la madre de Oliver Wenceslao Navarrete, un joven secuestrado y asesinado en 2013, luchó hasta que a finales de 2014 logró recuperar el cuerpo de su hijo de las entrañas de la fiscalía estatal.

“El 24 de mayo de 2013 mi hijo Oliver fue privado de su libertad y el 3 de junio apareció en una barranca privado de la vida, posterior a esto la Fiscalía del estado de Morelos me lo desapareció en esa fosa ilegal en Tetelcingo, a pesar de estar plenamente identificado por una prueba genética”, dijo durante la presentación.

Entonces “exigimos la devolución de Oliver (y) fue cuando nos dimos cuenta que no solo era él, sino que había varios cuerpos más” en el mismo lugar, afirmó.

El 9 de diciembre de 2014 se llevó a cabo una diligencia para exhumar los restos humanos del joven, durante la cual se detectó la presencia de otros cadáveres. Ese mismo día otro cuerpo fue recuperado, pero otros 117 más fueron enterrados nuevamente en las fosas.

Encuentran cuerpos de desaparecidos en fosa de Tetelcingo

 
Los cuerpos fueron exhumados en mayo pasado con la participación de la UAEM, familiares de víctimas de personas desaparecidas, organizaciones civiles y autoridades estatales y federales.

Los 117 cadáveres, entre ellos un recién nacido y dos menores de entre 6 y 9 años, fueron enterrados allí el 28 de marzo de 2014 sin los protocolos que aseguran el respeto a la dignidad de la persona y otorguen la oportunidad de un posible reconocimiento futuro.

Villanueva dijo que a pesar de que el 96 % de los cuerpos tenía la etiqueta correspondiente a la carpeta de investigación, el 50 % de no era legible.

Además, no se resguardaron sus pertenencias ni se registraron tatuajes o cicatrices, entre otras señas que permitieran ayudar a su posterior identificación, apuntó.

A cinco de los cuerpos no les practicó la necropsia y en muchos casos se omitió el procedimiento de individualización del esqueleto antes de ser enviado a las fosas, denunció el experto, quien señaló que hasta ahora solo han sido identificados ocho hombres, entre los que se encuentran víctimas de desaparición.

Este caso “revela los métodos con los que el Estado lidia con los muertos, en fosas ocultas que ensombrecen expresiones de la violencia”, y “la existencia de una modalidad de desaparición”, afirmó Villanueva.

Y es que el entierro irregular impide castigar a los responsables, enmascara las dimensiones reales de la violencia, cancela la posibilidad de identificar los cuerpos y reparar a las víctimas, e “instala un estado de terror”, agregó.

El poeta Javier Sicilia, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, aseguró que con este caso “queda claro las complicidades del Gobierno (de Morelos) para desaparecer cuerpos”, y aseguró que las fosas de Jojutla están “en peores condiciones” que las de Tetelcingo.

En declaraciones a una emisora local, el gobernador Graco Ramírez calificó de “indignante” lo ocurrido en esas fosas y responsabilizó al anterior fiscal de Morales, Rodrigo Dorantes, quien renunció a ese cargo en julio de 2015.

Dijo que supo de la existencia de las fosas a partir de la denuncia de María Hernández. “Empezamos el proceso de localización y encontramos ese desastre”, afirmó el político del izquierdista Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Iván Martínez Duncker, integrante de la comisión científica de identificación humana de la UAEM, recordó hoy que antes del hallazgo la Fiscalía de Morelos señaló que “todo estaba bien en la fosas, todo estaba en regla y todos los cadáveres estaban identificados”.

Al término de la conferencia, el grupo entregó a las autoridades federales 135 perfiles genéticos de familiares de desaparecidos en Morelos y los 117 de los cadáveres exhumados, a fin de que sean ingresados a la base de datos de personas desaparecidas


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