El abuso sexual: de cazadores y presas ...

Por Yazmín Alessandrini

Con cariño y respeto para mi jefe y mi amigo, Juan Gabriel. ¡Hasta siempre, Alberto!

Vivimos días en los que, supuestamente, la equidad y la igualdad están tomando tal preponderancia que hombres y mujeres de pronto están viendo cómo su rol en la sociedad se está redefiniendo, a grado tal que conceptos afianzados durante décadas poco a poco se han ido desmoronando para dar paso a una nueva cultura en la que la tolerancia y la comprensión parecieran estarse convirtiendo en los pilares principales de nuestra convivencia y nuestras relaciones.

Sin embargo, como todo en esta vida, aquellos vicios perpetuados se resisten a desaparecer, como lo es el machismo, una expresión que desde tiempos ancestrales acompaña a nuestros hombres y a nuestras mujeres, y que lamentablemente estereotipa y cosifica al sexo femenino en varios aspectos de nuestra vida cotidiana.

 Y uno de ellos, desafortunadamente tiene mucho que ver con la vestimenta o la manera de vestir de muchas mujeres y la cual es interpretada por varios varones, principalmente aquellos que tienen muy arraigado en su ADN el fallido concepto de que “nosotros (los hombres) somos los cazadores y ustedes (las mujeres) son las presas”, filosofía que lamentablemente ha derivado en muchísimos casos de violación y acoso sexual que vistos desde la perspectiva masculina en la mayoría de los casos les resultan incomprensibles e injustos porque, de acuerdo al comportamiento de éstos, obedecen a reacciones 100% naturales e incluso provocadas.

 El paradigma del que todavía muchísimos hombres se aferran para justificar su comportamiento esta relacionado, además al hecho de que fueron educados para depredar, a la circunstancia de que, por ejemplo, en la mayoría de casos de abusos y ataques sexuales la mujer es la que ha propiciado este tipo de episodios porque “ellas provocan a los hombres porque se visten demasiado llamativas y, al final, uno no es de palo”.

 ¡¿Pueden creerlo?!

 Señores: Tienen que comprender que al vivir enquistados en una sociedad están obligados a sujetarse a las reglas y a las leyes que ésta se ha encargado de crear para que entre todos permeé el respeto y el entendimiento. Si no son capaces de entender que las mujeres, al igual que ustedes, poseen una importancia dentro del contexto de esta convivencia, lo más seguro es que constantemente se estarán metiendo en problemas… y cada ves más graves.

 Una falda corta, un vestido o una blusa con escote pronunciado, unas lindas medias, un peinado sexi, un maquillaje llamativo, unas zapatillas altas, un cuerpo curvilíneo o voluptuoso no deben ser jamás motivo para que un hombre acose a una mujer. ¡Jamás! El discurso conservador tiene que ser erradicado desde todos los sectores que conforman a nuestra sociedad, sobre todo esa parte en la que (como lapidaria regla no escrita) se le hace creer al hombre que es el dueño señor de absolutamente todo… incluidas las mujeres.

 Erradicar todo aquello que nos lastima como individuos y como sociedad cuesta mucho trabajo. Y con respecto a este tema me parece que pasarán muchos años para que hombres y mujeres logren redimensionar su rol al interior de nuestro núcleo social, porque unos y otras son igualmente importantes. Pero con pequeños esfuerzos individuales podemos empezar a cambiar las cosas, ¿no creen?

 Y no olviden que todos los sábados los espero en punto de las 23:00 horas en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (121 de Cablevisión y 121 de Sky).

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