Créditos caros y menos empleos traerá alza en tasas del Banxico

Por: Metro

Préstamos hipotecarios, automotrices y personales más caros; tarjetas de crédito con réditos más altos; así como un freno en la inversión de las empresas y menos empleos serían las consecuencias del alza que decretó el Banco de México (Banxico) en sus tasas de interés.   

José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), explicó que tales riesgos son “un golpe directo” al país, porque frenan la actividad económica y el desarrollo de las familias.

“Con el aumento de 4.25% a 4.75% en las tasas de referencia del país, el Banxico privilegia la defensa del peso ante el encarecimiento del dólar, hace más atractivo invertir en bonos y certificados de duda emitidos por el Gobierno mexicano y frena la salida de capitales en los mercados.

“Pero al mismo tiempo provoca el encarecimiento en los intereses que cobran los bancos y las organizaciones que ofrecen préstamos o nuevos créditos a la población y a las empresas, con lo cual la autoridad defiende la estabilidad de peso mexicano a costa del crecimiento”, apuntó.

¿Cuánto subirán y cuáles serán los créditos más caros?

El especialista explicó que los créditos contratados antes de este aumento en las tasas, no sufrirían ningún alza en la cantidad de intereses que cobran, pero los financiamientos nuevos para comprar un auto o una casa, así como préstamos personales serían los afectados directos y naturales.

En una entrevista con Publimetro, señaló que los préstamos al consumo, de nómina y los contratados a través de las tarjetas bancarias tenderían a superar 30% de intererés anual como mínimo y hasta 80 y 100% como máximo, según el banco o institución otorgante.

Mientras que en el caso de las empresas, la afectación se observaría en el encarecimiento del financiamiento nuevo para la compra de insumos, equipos y maquinaria o, bien, en el aumento de los réditos en créditos contratados a tasas variables.

Y ello a su vez “tiene un efecto dominó que, en primera instancia, frena la inversión o las compras de rutina de las compañías a través del financiamiento; después, vendría una restricción para abrir nuevos empleos o pagar salarios más competitivos; y todo ello, al final del día, se traduce en menos crecimiento para el país y desarrollo para las familias.

Cifras clave

El director del IDIC explicó que las consecuencias de los puntos antes mencionados obligan a una modificación en las perspectivas y variables económicas de México, las cuales se han deteriorado –de forma importante– en lo que va del año.

Y entre los ajustes más importantes destacan:

• Una reducción del crecimiento de la economía. Al inicio del año el Gobierno federal proyectaba una meta de 3.5%; ahora las estimaciones más favorables apuntan a una tasa de 2.1%.

• Menos empleos. En enero, las proyecciones oficiales tenían como meta el registro de 750 mil nuevos puestos de trabajo ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, pero en este momento –con el ajuste al crecimiento– la cifra se reduce a un máximo de 600 mil plazas.

• Aumento en el costo de la deuda pública contratada por el Gobierno mexicano. Al subir la tasa de interés, los inversionistas y agentes económicos, que adquieren bonos o certificados emitidos por México recibirán 0.50% más de la tasa comprometida inicialmente, lo cual dispara “en varios miles de millones de pesos” los requerimientos financieros para dicha materia. 

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