La columna de Ríos Piter: desafuero estratégico

Por: Metro

El pasado martes, junto con mis compañeros senadores del PRD, decidimos iniciar el proceso para quitarnos el fuero. Presentamos la respectiva solicitud a la Mesa Directiva del Senado. En caso de que esta petición se nos niegue, acudiremos ante los tribunales correspondientes, y de ser necesario,  pediremos a la Suprema Corte de Justicia (SCJN) que resuelva. De ser así, defenderemos tres principios:

1.    El derecho humano a ser considerados como iguales. Un planteamiento fundamental de nuestra Constitución. 

2.    El de la lucha contra la impunidad. En la ciudadanía está la percepción, de que el fuero es sólo un instrumento para que la ley no proceda en contra de funcionarios, incluso aunque sea evidente el delito.

3.    Fortalecer el Estado de Derecho. Reiterar la confianza en el nuevo Sistema Penal Acusatorio, que se basa en la presunción de inocencia. Tenemos que estar considerados por el sistema Judicial, exactamente en las mismas condiciones en la que esté cualquier ciudadano o ciudadana.

 

¿Por qué hacemos esto?

 

Estamos convencidos que el fuero constitucional nos aleja de la gente y nos vuelve desiguales frente a la ley. Actualmente los índices de confianza en los políticos son bajísimos y el nivel de corrupción es muy alto. No podemos perpetuar figuras legales que acrecienten la impunidad.

Reconstruir al país requiere del trabajo de todos y comienza por mantener una cooperación basada en la confianza. Desgraciadamente, una buena parte de la sociedad mexicana, ha dejado de sentirse representada. 

 

Pero ¿Se puede renunciar al fuero, que es un derecho plasmado en la Constitución?

 

El fuero, que alguna vez fue diseñado para proteger a funcionarios de la represión oficial, de las amenazas, opresión, y otros actos de autoritarismo, se ha convertido en una fuente de impunidad. Es una herencia del pasado que se desprestigió de forma progresiva.

Precisamente, por eso estamos frente a un litigio estratégico que de acuerdo con el teórico Lucas Correa, consiste en poner en marcha un proceso judicial, “sobre ciertos casos que permitan lograr un efecto significativo en las políticas públicas, la legislación y la sociedad de un Estado o región”, y que se traduzcan en cambios sociales sustanciales.

A manera de ejemplo de lo que tendrá que discutirse, junto con el derecho al fuero para legisladores, está otro derecho también suscrito en la Constitución, que es el de la igualdad. Será la autoridad judicial quien resuelva entre ambos derechos, cuál debe prevalecer.  

Una de las razones importantes para llevar a cabo este litigio es porque la figura del fuero, daña la imagen de quienes quieren dedicarse a la política de manera honesta. La gente no distingue entre quienes están en este ámbito para lucrar y quienes tienen convicción de servicio. Renunciar al fuero también es una señal de diferenciación. 

Actualmente, a pesar de que existan evidencias contundentes en contra de funcionarios públicos por el manejo turbio de los dineros públicos, no se puede proceder en contra de ellos porque los protege el fuero. 

Un terrible caso es el que se vivió hace dos años en Iguala, donde 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa desaparecieron. Como muestra de que necesitamos cambiar el sistema, es que el alcalde señalado como responsable, había detenido la acción de la justicia por ostentar precisamente el fuero.  

Frente a la realidad extrema de corrupción e impunidad, se tienen que aplicar medidas innovadoras, como este litigio. Provocar interpretaciones de la ley y de la Constitución, más modernas y acordes con los grandes retos de credibilidad que enfrenta hoy toda la clase política.

Como legislador, ya he presentado iniciativa con este propósito, pero a la par habremos de seguir esta ruta judicial. Es urgente mandar el mensaje de que todos los mexicanos debemos estar en condiciones de igualdad. Por eso, y porque “el que nada debe nada teme”: Fuera el Fuero.

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