A 48 años de la masacre de Tlatelolco

El 2 de octubre se conmemora la masacre de estudiantes que se llevó a cabo en la Plaza de las Tres Culturas, donde varios militares vestidos de civil dispararon en multiples ocasiones contra los manifestantes

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El 2 de octubre se conmemora la masacre de estudiantes que se llevó a cabo en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde varios militares vestidos de civil dispararon en multiples ocasiones contra manifestantes que exigían al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz mayor autonomía universitaria, libertad de presos políticos y mejores condiciones laborales.

El movimiento estudiantil detonó en julio de 1968, cuando miembros del Ejército Mexicano entraron en preparatorias del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad Autónoma de México (UNAM), por lo que varias instituciones exigieron la inmediata salida de fuerzas castrenses de los centros educativos.

Uno de los golpes más fuertes y violentos fue la toma de Ciudad Universitaria por parte de soldados el 18 de septiembre, cuando ingresaron a la Universidad y detuvieron a cerca de 100 jóvenes que fueron trasladados al campo militar número 1 y Lecumberri. Se calcula que había una docena de muertos.

Tras la fuerte represión por parte del gobierno, estudiantes de la UNAM, del IPN, de la Escuela Nacional de Maestros, la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y Chapingo formaron el Consejo Nacional de Huelga (CNH) la cual tuvo un carácter nacional, pues otras universidades se fueron incorporando con protestas en Yucatán Coahuila, Morelia, Guerrero, Nuevo León, Chihuahua, Veracruz, Puebla, Sinaloa e Hidalgo.

El 2 de octubre de 1968, estudiantes programaron un mitin en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco a las 17:00 horas, donde tenían planeado marchar hacia el Casco de Santo Tomás del IPN. El Frente de Lucha Estudiantil de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM distribuyó un volante que se decía: “Tu participación en este movimiento, pueblo de México, es fundamental. No puedes dejar que tus hijos sean masacrados; no puedes permanecer indiferente en estos momentos de crisis; que tu participación directa y decidida haga temblar al gobierno gorila de Díaz Ordaz, que cada día se ensaña más contra las clases explotadas de México”.

Al evento arribaron aproximadamente diez mil personas que se congregaron en la explanada de Tlatelolco, donde estudiantes del CNH realizaron discursos desde el balcón del tercer piso del edificio Chihuahua. En las inmediaciones la policía, el ejército y granaderos realizaron un despliegue de fuerza.

Para ese momento, Florencio López Osuna, representante del Politécnico, anunció la cancelación de la marcha hacia el casco de Santo Tomás para salvaguardar la seguridad de los asistentes y evitar una posible represión, pues se sabía que había un fuerte dispositivo de fuerzas públicas. Inmediatamente de terminar su discurso, luces de bengala aparecieron en el cielo y comenzaron los disparos contra los miles de asistentes.

La masacre duró más de dos horas y los principales dirigentes fueron detenidos y trasladados al Campo Militar Número Uno.

Según Excélsior “se calcula que participaron unos 5,000 soldados y muchos agentes policiacos, la mayoría vestidos de civil. Tenían como contraseña un pañuelo envuelto en la mano derecha. Así se identificaban unos a otros, ya que casi ninguno llevaba credencial por protección frente a los estudiantes.

El mismo 6 de octubre el CNH anunció que no realizarían nuevas manifestaciones o mítines, pues militares “causaron la muerte con su acción a 150 civiles y 40 militares”. En Posdata, Octavio Paz cita al periódico The Guardian, el el cual reportó al menos 325 muertos. Por su parte el capitán Fernando Gutiérrez Barrios anuncia como información oficial la detención de 1,043 personas, 26 muertos y 100 heridos.

Las cifras oficiales indican que al menos 15 mil proyectiles fueron disparados el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, y en el operativo participaron al menos ocho mil militares, 300 vehículos armados (tanques, autos blindados y jeeps con ametralladoras) y al menos cuatro unidades de élite del Estado Mayor Presidencial.

 

El pliego petitorio del Consejo Nacional de Huelga en 1968 pedía:

1) Libertad a los presos políticos

2) Destitución del jefe y subjefe de la Policía Preventiva del DF.

3) Extinción del cuerpo de granaderos. 

4) Derogación de los artículos 145 y 145 bis del código penal (delito de disolución social), 

5) Indemnización a las familias de los muertos y a los heridos víctimas de las agresiones en los actos represivos iniciados el viernes 26 de julio, 

6) Deslinde de las responsabilidades de los actos de represión y vandalismo realizados por las autoridades a través de los policías, los granaderos y el ejército.

 

Actualmente normalistas de distintos estados de la ciudad, miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y organizaciones civiles mantienen algunas exigencias, como: libertad a los presos políticos, Indemnización a las familias de los muertos y heridos durante manifestaciones, y el deslinde de las responsabilidades de los actos de represión y vandalismo.

También se discute la Ley de Movilidad en la Ciudad de México, que plantea avisar con anticipación a autoridades sobre la realización de marchas y no usar vialidades primarias durante las movilizaciones.

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