Agencias cobran hasta 9 mil pesos por investigar infidelidad

En la Sección Amarilla se anuncian 93 agencias de investigación que se dedican a lucrar con la incertidumbre de la gente y su búsqueda por la verdad

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Para la mayoría de las parejas una infidelidad es motivo de divorcio o, al menos, de una fuerte pelea. Es común que cuando un miembro de la pareja tiene comportamientos sospechosos, la otra persona quiera saber si se trata de una infidelidad.

Para descubrir si la pareja está viendo a otra persona, una opción es preguntárselo abiertamente… o contratar a un investigador privado.

En la Sección Amarilla de la Ciudad de México -sí, todavía existe-, se anuncian 93 agencias de investigadores privados.
 
Una de esas agencias es Detectives e investigadores privados de México. En su página web anuncian varios servicios, entre ellos la investigación por infidelidad. “Sabemos lo doloroso y complicado que son estas situaciones. Consciente de ello, orientamos profesionalmente a nuestros clientes sobre las investigaciones relacionadas con conducta conyugal, infidelidad…”
 
Entre las técnicas que se utilizan en la investigación están el monitoreo físico y electrónico, captura de fotografías y video, así como el uso del polígrafo (detector de mentiras). Esta agencia no da información acerca de sus costos vía telefónica, por lo que los interesados tienen que acudir personalmente a sus oficinas ubicadas en el World Trade Center.
 
La agencia de investigación Incopri sí proporciona sus precios vía telefónica. Ante una conducta sospechosa por parte de la pareja, la persona interesada puede contratar dos servicios: un “estudio de infidelidad” o un “perfil general de conducta”.
 
La primera investigación, con un precio de 9 mil pesos por dos semanas, garantiza descubrir a quién ve la pareja, dónde se ven, a qué horas, además de proporcionar evidencias fotográficas y en video.
 
El “perfil general de conducta”, con un precio de 15 mil pesos, es un estudio más completo que incluye también una descripción de las actividades económicas de la pareja, a qué lugares va y con qué personas se encuentra, aunque estos encuentros no estén relacionados con asuntos amorosos.
 
Aunque las agencias presumen de eficacia, discreción y profesionalismo, la actividad de los investigadores privados no está regulada por la ley. Es decir, no es ilegal, pero no existen una serie de reglas que rijan su trabajo. Por esto, la única garantía que tiene quien contrata estos servicios es la palabra y ética de la agencia. Para tener mayor seguridad al contratar a un investigador privado, Profeco recomienda:
 
Siempre firmar un contrato en donde se establezcan derechos y obligaciones. Nunca adquirir el servicio vía telefónica. Es preferible que la agencia cuente con un domicilio. Proporcionar solo los datos personales que sean necesarios para la investigación.
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