Memo Ochoa evita goleada del Granada ante un flojo Barcelona

Por Karina Bobadilla / EFE

Fue gracias al guardameta mexicano, Guillermo Ochoa, y a que el Barcelona no tuvo su mejor tarde, que el Granada no salió goleado del Camp Nou, en la Jornada 10 de la Liga de España, donde el conjunto catalán se impuso apenas 1-0 para mantenerse como sublíder con 22 unidades; los rojiblancos siguen en el fondo con apenas tres puntos.

Con cierta actitud indolente, como si el contexto del duelo no fuera con él, salió el Barça a jugarle al colista. Sin Iniesta, lesionado, ni Sergio Busquets, reservado para Manchester, el conjunto catalán se mostró más torpe de lo habitual en la circulación del balón.

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Cuando lo perdía, tampoco presionaba para recuperarlo inmediatamente como hace siempre. Y al Granada, le bastó ordenarse en dos líneas bien juntas de cinco y cuatro atrás para no pasar excesivos apuros en el coliseo azulgrana.

El equipo de Lucas Alcaraz se cerraba bien e intentaba salir jugando en corto, pero solo tenía al gigantón Kravets por delante del balón. Una isla sin apenas recursos, en medio del océano verde del Camp Nou.

Luis Suárez intentó despertar de su letargo al equipo blaugrana, pero su primer intento fue desviado con una gran estirada del portero azteca, quien no tuvo la misma suerte ante Rafinha, cuando apenas a los tres minutos del segundo tiempo logró rematar con una acrobática tijera el disparo que Neymar había estrellado en el poste, para sentenciar así el 1-0; fue el mismo delantero brasileño quien insistió en vencer a ‘Memo’, pero al 60’ volvió a fallar al mandar el esférico directamente a la humanidad de Ochoa.

Pese a que los locales colocaban su defensa casi en la medular, el conjunto andaluz no inquietó ni una sola vez a Ter Stegen en todo el partido.

Si el Granada hubiese tenido un poco más de ambición y estado más inspirado en la creación quizá hubiera repetido la gesta del conjunto alavesista, o tal vez hubiese despertado a la bestia. Pero no ocurrió ni una cosa ni otra. Y el choque acabó convirtiéndose en un evento de lo más anodino.

Con un Messi extrañamente impreciso en los metros finales, el Barça ejercía un dominio tan estéril como abrumador. Aunque el único que tuvo oportunidad de marcar durante el primer acto fue Luis Suárez.

Un cabezazo de Luis Suárez a las manos del portero visitante y un remate de Messi alto en la recta final del partido fue todo lo que ofreció el Barcelona a su público después del 1-0. Pocas veces los hombres de Luis Enrique han conseguido tres puntos haciendo tan poco.

 

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