Renegociación del TLCAN no debe ser con actitud de subordinado, expertos de la UNAM

En la renegociación del TLCAN, México debe privilegiar su oficio político para buscar un beneficio frente a Estados Unidos, con el fin de elevar las condiciones económicas del país

Por Fabiola Ayala
Cuartoscuro
Renegociación del TLCAN no debe ser con actitud de subordinado, expertos de la UNAM

Ante las nuevas políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la estrategia de México para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no debe ser en calidad de subordinado, coincidieron expertos de la UNAM.

Armando Sánchez Vargas, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) consideró que se deben tomar en cuenta las visiones económicas y políticas para tener un acuerdo benéfico para el país.

En el ramo económico es llegar con los “números fríos” y si no se logra el pacto “no tenemos por qué quedarnos o negociar sectores que no sean aprovechados”, abundó Sánchez.

A la par, dijo, México debe migrar a un modelo económico que mantenga los niveles de exportación, sea capaz de llevar a cabo tratados de libre comercio con otros países, así como fortalecer el mercado interno con el fomento a la inversión y el consumo mediante el aumento de los salarios y la creación de empleos.

Con ello, el Gobierno mexicano evitaría la pérdida de 0.25% del Producto Interno Bruto (PIB) en caso de que Trump impusiera un arancel de 35% a las remesas que llegan de la Unión Americana, abundó el también titular de la Coordinación de Análisis Prospectivo del IIE.

En materia política, agregó, la idea para abordar el TLCAN es no tener actitud de subordinado y no perder la oportunidad de lograr un acuerdo ventajoso para México, pero manteniendo la relación con Estados Unidos “suave”, porque no se trata de llegar a un enfrentamiento ni generar un conflicto con el país vecino.

Durante la conferencia, “México ante la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Oportunidades y desafíos”, recordó que México tiene que mantener el oficio político que ha mostrado en la negociación de acuerdos internacionales.

Mientras que Jesús Gallegos Olvera, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, opinó que México debe recuperar las ventajas de nuestra ubicación geopolítica y geoeconómica y determinar una estrategia propia ante cualquier resultado de las decisiones políticas del vecino país del norte.

“No somos amigos de Estados Unidos, somos socios comerciales y vecinos geográficos, esa es la vsión que se debe de mantener ante el discurso pragmático de Trump”, apuntó Gallegos.

Apertura a la ciencia y la cultura

Sánchez Vargas comentó que el escenario actual frente a Estados Unidos, abre el camino para que el Gobierno de México invierta más en ciencia y cultura, además de que vincule más sus políticas públicas con las universidades tanto públicas como privadas.

Por ejemplo, dijo que se puede aprovechar a las universidades para el desarrollo de patentes que se vinculen con la industria o hacer convenios para que los estudiantes colaboren en la capacitación de los profesores en los estados y así elevar el nivel educativo.

Expresó que ante la llegada de la cuarta revolución industrial basada en las tecnologías, el próximo Gobierno de México debe pensar en potenciar los sectores de valor agregado como la industria aerospacial o de lo contrario continuará como un país en subdesarrollo sin crecimiento económico y sin recursos para invertir en cultura y ciencia.

Escenarios ante medidas de Trump

Ante el amago de Donald Trump de deportar a los mexicanos, Jesús Gallegos Olvera comentó que, como candidato, advirtió que iba en contra de los que eran violadores, ladrones y asesinos, así que falta esperar que el ya presidente estadounidense pueda demostrar cuántos son los que han cometido tales delitos.

Pero dijo que en caso de que ocurran deportaciones masivas, México tendría una crisis humanitaria porque no sólo los mexicanos estarían de regreso, sino otros ciudadanos centroamericanos de origen nicaragüense o salvadoreño, entre otros, que confirmarían población flotante sin empleo ni vivienda.

Otro escenario ante la amenaza de Trump, no es que se ejecuten las deportaciones como tal sino que haya una depuración automática cuando el Gobierno exija a los migrantes comprobar que no han cometido delito alguno, llevan una vida tranquila y estén dispuestos a pagar por la ciudadanía estadounidense.

En este contexto, Gallegos estimó que muchas minorías, no sólo las mexicanas, asiáticas latinoamericanas o africanas estarían dispuestas a pagar por la ciudadanía en EU por las ventajas que les suponen a corto y mediano plazo.

“Hoy en día sigue siendo más atractivo vivir en Estados Unidos que en los contornos que tenemos en América Latina con las ciudades estadounidenses, y eso va a generar todavía una tensión demográfica importante y migratoria en nuestro país que va a ser detenida por Donald Trump”, finalizó.

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