Por las mujeres en la ciencia se estudia el amor: Dra. Julieta Fierro

Las mujeres pensamos diferente a los hombres y podemos resolver problemas de otras maneras que ellos, expone la astrónoma

Por Jennifer Alcocer Miranda

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, Publimetro conversó con la astrónoma de la UNAM, Julieta Fierro, quien ha sido pieza clave en la difusión de esta materia.

¿Cómo ve el papel actual de la mujer en la ciencia?

— Por fortuna ya hay más mujeres que están en la ciencia y esto ha mostrado que podemos hacer una contribución muy importante, por eso este festejo, para tratar que más niñas se unan al proyecto de hacer ciencia.

¿Hay interés de las mujeres hacia estos temas?

—Desafortunadamente, el interés es bajo por muchas razones. Una es el prejuicio en el hogar; en general, no se les habla bonito a las niñas, no se considera la posibilidad de que las niñas estudien ciencia. Segundo, en la escuela los maestros tampoco hacen visible esta posibilidad.

¿Debe haber una invitación abierta a que se atrevan?

— Claro, deben saber que sí se puede, que sepan que es posible. Acabo de escribir un libro, que aún no está en librerías, sobre una niña de 12 años que leyó la última página que decía ¿quieres ser astrónomo? y le dijo a su papá que ella quería ser astrónoma. Él le dijo que no, pero la mamá le dijo que sí y se comunicó conmigo para preguntarme cómo podía ayudarla.

Más allá de que ella quiera ser científica o no, ya es una niña que sabe que las mujeres pueden hacer cosas diferentes. Ojalá sea ingeniera o lo que ella quiera. Si quiere, que sea ama de casa, pero el hecho es que vea de manera positiva a la ciencia, eso ya es un logro.

¿Cuál cree que sea el aporte de la mujer a la ciencia?

—Las mujeres pensamos diferente a los hombres, y aunque nuestros cerebros son más pequeños, están conectados de diferente manera que los hombres y podemos resolver problemas de otras maneras que ellos.

Desde que hay mujeres en la ciencia se han empezado a estudiar cosas que antes se consideraban que no eran importantes, por ejemplo, qué es el amor. Se está empezando a entender por qué se siente una cierta emoción increíble y desmedida; en fin, muchísimos estudios, y veamos que sí es importante el amor.

¿Qué siente al ocupar un lugar tan especial en la difusión de la ciencia?

— Me siento sorprendida, la verdad, porque ahora sí estoy leyendo sobre lo que se necesita para que una niña sea científica y ese apoyo familiar yo nunca lo tuve. Yo tuve un ambiente difícil porque trabajé para poderme mantener.

Me escapé de mi casa para poder estudiar y después mi ex marido me decía que mejor me quedara en la casa, que no hiciera investigación. Entonces yo le digo: “¡qué bárbaro!”. A pesar de todo lo que los libros dicen que no hay que hacer, aquí estoy y me parece increíble, porque habla mucho de que hace falta un entorno favorable para que las niñas sean científicas.

Actualmente ¿en qué trabaja?

— En un curso a distancia de astronomía. Yo sé que es mejor presencial y de ninguna manera pienso sustituir a los docentes frente al grupo, pero pienso que es fantástico que cualquier persona del mundo pueda tomar un curso de astronomía básica, con lo más elemental, conocer los planetas, las vías, el Sol, cómo es el universo, Ya lo puedes hacer en su casa y eso es un mundo nuevo que se abre a nuestras posibilidades.

¿Cualquier persona lo puede tomar?

—Sí, es abierto, cualquier persona lo puede tomar sólo por curiosidad y puede tomar clases sueltas si quieres aprender de Júpiter, si alguien quiere tomar todo el curso y auto evaluarse se puede y si quiere tomarlo y tener certificado de la UNAM puede hacerlo con otras evaluaciones.

¿Dónde podemos encontrar el curso?

—Se llama ABCiencias y es de la Facultad de Ciencias, ahí lo pueden encontrar o me pueden escribir a [email protected] Ahorita sólo están en línea las 15 primeras clases, pero hago una invitación para que si alguien quiere saber sobre algún tema en particular lo pida para que se prepare.

¿Trabaja en otro proyecto?

—A estas alturas de mi vida, con 60 años, sólo me dedico a la divulgación. Pero creo que nunca es tarde para aprender, ahorita estoy trabajando justamente en cómo uno puede aprender de manera más simple, cómo los maestros podríamos enseñar de manera diferente para que la escuela sea un refugio y dadas las condices sociales complicadas del país, mi idea es que cuando los niños vayan a la escuela aprender a fluir con el conocimiento.

¿Cuántos libros ha escrito y publicado?

—43. Suenan muchos, pero como llevo tantos años en la UNAM pienso que debo tener un libro al año.

¿Comida favorita?

—Me gusta mucho la comida árabe, pero a veces me he preguntado: “¿con que no podría vivir o por qué no me iría a vivir a un lugar exótico? Y es por los tamales. Cuando me como un tamal pienso que es una obra máxima de la creación de la humanidad y los imagino con su salsa perfecta y deliciosa.

La sensación tan grata de la mezcla de sabores y el sabor del maíz, la sorpresa del queso, pollito o lo que toque, eso me gusta mucho. Siempre tengo tamales en casa y cuando me invitan al sureste siempre digo que sí… porque hay tamales de chipilín que no hay por acá.

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