‘Olvidan’ investigar muerte de orangután

La Profepa inspeccionó en mayo de 2016 al Zoológico de Chapultepec, pero no determinó si la muerte de Jambi fue producto de una negligencia

Por Oscar Santillán

A un año y seis meses de la muerte del orangután Jambi en el Zoológico de Chapultepec, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no ha determinado si el primate murió producto de una negligencia médica.

Esto a pesar de que el 27 de enero de 2017 la Profepa sancionó al Zoológico de Chapultepec con una multa de 255 mil 640 pesos luego de realizar, en mayo de 2016, una inspección en el parque de animales donde acreditó que en el área de almacén y de preparación de alimentos existía una “gran cantidad de excretas de roedores”.

Los cuales, precisamente, transmiten la Leptospira, bacteria que fue encontrada en el orangután y que, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema), fue la causante de su muerte.

No obstante, el comunicado emitido por la Procuraduría Ambiental no se refirió a Jambi, pese a que sí determinó que respecto a la muerte del gorila Bantú, ocurrida el 6 de julio de 2016, no existía evidencia para determinar una responsabilidad administrativa por parte de las autoridades del zoológico en el fallecimiento del gran primate.

Leptospira anunciada

El historial clínico de Jambi, del cual Publimetro tiene copia, revela que el 17 de abril de 2015 los médicos veterinarios del Zoo realizaron exámenes serológicos para detectar anticuerpos contra Leptospira sp, tras los cuales obtuvieron un valor de 1/50 para las serovariedades Autumnales y Wolff, es decir, ya había presencia de la bacteria.

Posteriormente el 4 de julio de 2015, el orangután presentó secreción nasal hialina, por lo que se le dio tratamiento y el 15 de julio mostró una ligera secreción nasal, pero su salud empeoró.

“Alrededor de las 15:00 hrs, el ejemplar se encuentra en decúbito dorsal (echado a sus espaldas), en su exhibidor, sin respuesta a los llamados del trabajador para que ingrese a su dormitorio. Después de varios llamados, se incorporó con dificultad y al dar unos pasos volvió a acomodarse en decúbito dorsal”.

“El proceso se repitió en otras tres ocasiones, durante la distancia hacia su dormitorio. En cada evento, se observó que defecó”, detalla el historial.

Pese a la condición del primate, los médicos pudieron administrar medicamentos. El 17 de julio de 2015, se reportó una mejoría en Jambi y se especificó que ese día comió la mitad de su dieta.

“Se continuará la terapéutica con ciprofloxacina, ambroxol y butilhioscina. Se intentará que los consuma por vía oral y en caso necesario, se aplicará vía IM, mediante inyección remota”.

Sin embargo, el 21 de julio su estado de salud se complicó, ya que presentó un cuadro similar al del 15 de julio. Dos días después – el 23 de julio – se reportó deprimido al orangután, sin ganas de moverse ni de aceptar alimento ni líquidos.

Se le siguió tratando con medicamentos y se programó para el 24 de julio un procedimiento de contención química para revisar al primate, considerando la realización de exámenes radiográficos, ultrasonidos y la posibilidad de una cirugía laparoscópica.

Pero el 24 de julio no se pudo hacer más, de acuerdo a lo asentado en el historial clínico, Jambi murió durante el manejo de contención química y revisión.

Diecinueve días después, la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM confirmó la presencia de Leptospira en el orangután.

En abril de 2016 la Sedema concluyó, tras analizar la necropsia, la historia clínica, las lesiones macroscópicas y microscópicas, que Jambi cursó un proceso de leptospirosis aguda, lo que le causó un daño renal, hepático y una falla cardiaca.

La dependencia también informó que dentro del Zoológico de Chapultepec hay presencia de fauna silvestre libre como ardillas, tlacuaches o zarigüeyas y roedores, los cuales favorecen la transmisión de la Leptospira. Pese a ello, sobre la muerte de Jambi nada se ha determinado.

Zoo debió ser clausurado

Marielena Hoyo Bastien, ex directora del Zoológico de Chapultepec, expuso en entrevista que si la Profepa aplicó una multa tan alta, entre otra causas, por haber encontrado "grandes cantidades de excreta de roedores" en el almacén donde se resguardan y preparan las dietas de los animales, no debe extrañar que el problema de leptospirosis esté diseminado y afectando en mayor o menor grado a la población animal.

Incluso tratándose de una zoonosis (enfermedad animal que puede transmitirse al ser humano), señaló, que debió intervenir la Agencia de Protección Sanitaria de la Ciudad de México, pues si se hubiera detectado en un restaurante, este sería clausurado.

“No entiendo por qué no procedió una clausura similar al Zoológico, porque el problema estaba extendido hasta la zona de laboratorios, hospitalización y necropsias, pero insisto en el peligro de que justo la condición parta de un sitio que por su actividad afecta a todas las especies”, comentó.

Hoyo Bastien agregó que la fauna silvestre libre que no está controlada sanitariamente y que habita en las inmediaciones del Bosque de Chapultepec puede contaminar el agua de los bebederos; pero lo que es inaceptable, puntualizó, es que no se haya asegurado la zona de alimentos, la cual debe contar con depósitos limpios y de cierre hermético.

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