UNAM logra que restaurantes donen aceite para biocombustible

El proyecto promete reducir el consumo de combustible y las emisiones contaminantes de los autobuses

Por Jennifer Alcocer Miranda

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fabricará un laboratorio para convertir aceite quemado de restaurantes en biodiésel que servirá para abastecer a las unidades del Pumabus y los camiones de recolección de basura de la delegación Tlalpan.

En el proyecto participa la administración delegacional de Tlalpan, así como el departamento de Sistemas Energéticos de la División de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y su financiamiento corre a cargo de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (Seciti).

Al respecto, Bernardino Rosas, director de Desarrollo Científico y Tecnológico de la Seciti, detalló que la inversión fue de 10 millones 964 mil 800 pesos, llos cuales se destinaron en el montaje de una planta para procesar el biodiesel y los reactivos químicos para convertir la materia prima en combustible.

“La inversión fue del presupuesto de 2016 y el laboratorio tendrá una capacidad de procesar 90 mil litros de aceite al año capacidad. Se estableció que en 24 meses quedará listo, es decir, a finales de 2018”, sostuvo.

El funcionario precisó que el apoyo para este tipo de proyectos es parte de la misión de la dependencia, por lo que la creación de opciones sustentables y amigables con el ambiente son fundamentales para acercar a la ciudadanía soluciones a las problemáticas que le aquejan, como el incremento en los combustibles.

“Nosotros seguiremos apoyando proyectos que aporten soluciones a la vida cotidiana de la ciudadanía y si también resulta exitoso que se expanda y alcance otras delegaciones, porque también aportamos a frenar la contaminación de drenaje y agua con el aceite casero”, agregó.

Alejandra Castro, ingeniera de la UNAM y quien encabeza el proyecto, explicó que con una planta procesarán el aceite que se recaudará de 73 restaurantes, 23 de la zona cercana a Ciudad Universitaria (CU) y 50 de Tlalpan.

“Se tiene previsto recolectar mil 150 litros a la semana de la zona de CU y aproximadamente el doble de lo que obtendríamos en Tlalpan. Sería de, más o menos el 80%, ya con el proceso de conversión será biodiésel”, explicó Castro.

La académica mencionó que el proceso químico permite que en una hora se convierta la materia prima en combustible y, dijo, además cumple con el control de calidad que estipula la norma ASTM D7751, que asegurar que no se dañe el motor de los camiones.

En entrevista con Publimetro, Castro precisó que en una primera fase el biocombustible abastecerá a cuatro unidades del Pumabus y tres o cuatro camiones de basura de Tlalpan. La mezcla que se realizará será B10, es decir, 10% de biodiésel y el resto de diesel, lo que significa una reducción de emisiones similar.

“El costo para este procedimiento va de un rango de cinco a 10 pesos por litro, la invitación a restaurantes y a la ciudadanía en general está abierta para que donen el aceite que van a desechar, para que sea reaprovechado”, dijo.

El mercado negro del aceite

En la Ciudad de México desde hace aproximadamente 30 años comenzó a operar el mercado de compra del aceite quemado que los restaurantes desechaban para procesarlo y volver a venderlo como aceite comestible en tianguis y fondas. Aunque algunos utilizan este material para elaborar todo tipo de jabones, esta situación es irregular, pues actualmente no existe alguna norma que señale el correcto destino de este aceite.

Cifra

11 millones de pesos fue la inversión de la Seciti

Bullets:

  • En la CDMX, una persona genera, aproximadamente, 22 kilos de aceite residual al año.
  • La American Society for Testing Materials (ASTM), establece las normas para el combustible no derivado del petróleo. 
  • El financiamiento corrió por parte de la Seciti, la tecnología por parte de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y la delegación va a coadyuvar en la parte de la recolección de la materia prima.
  • El proyecto prevé que puedan sumarse todas las delegaciones para aprovechar una materia prima que desechada de manera casera contamina el agua y de forma industria se vende en un mercado negro.

 

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