La guerra de Donald Trump contra los medios de comunicación

Mientras el presidente de EEUU no deja de cuestionar la credibilidad de los principales medios del país, avala a otros de tendencias ultraderechistas.

Por Felipe Herrera Aguirre

Si durante la campaña presidencial, Donald Trump cuestionó el trabajo de los medios de comunicación más influyentes de Estados Unidos, como presidente les ha declarado la guerra. Mientras el equipo de gobierno piensa en sacar la oficina de prensa de la Casa Blanca, la semana pasada vetaron a periodistas del The New York Times, CNN y Politico para entrar a una conferencia.

Mientras Trump pone en duda la credibilidad del trabajo de miles de periodistas, alaba y respalda a otros de medios tendenciosos. El más conocido, Fox News, tradicionalmente republicano. Justamente fueron ellos quienes publicaron los resultados de una encuesta realizada a mediados de febrero, en la que aseguran que la gente confía más en Trump (45 por ciento) que en los reporteros (42 por ciento) como fuente de verdad.

Mientras el presidente de EEUU no deja de cuestionar la credibilidad de los principales medios del país, avala a otros de tendencias ultraderechistas.El último en alzar la voz fue el ex presidente republicano George W. Bush, quien aseguró que “los medios son indispensables para la democracia”. “Necesitamos medios independientes para informar a la gente como yo. El poder puede ser muy adictivo y corrosivo. Y es importante para los medios que puedan informar a la gente sobre quiénes abusan de su poder, aquí o en cualquier parte”.

“Históricamente, existe desde los principios una relación conflictiva entre los presidentes de EEUU y la prensa; el mismo Obama vetó a Fox News en 2009”, dice Florent Sardou, analista político de la Universidad de Toulouse, Francia. Para Sardou, esta sospecha se origina desde la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, la que garantiza la libertad de expresión.

De todas formas, para el analista la forma en que Trump se refiere a los medios es perjudicial para la democracia. “Una de las principales características de la democracia como régimen político es que acepta el debate. Es por eso que los medios son esenciales en una democracia: aseguran la circulación de las opiniones, su enfrentamiento”.

Los medios, avales de la democracia

Trump ha catalogado de “enemigos de Estados Unidos” a los medios como The New York Times, Washington Post y CNN. No es primera vez en la historia que esto ocurre, y recuerda a mensajes de dictadores como Hitler. ¿Qué tan importante es la labor de los medios para la democracia estadounidense?

– Una de las principales características de la democracia como régimen político es que acepta el debate. Los valores democráticos son el derecho de pensar y expresarse libremente, la posibilidad de vivir en una sociedad donde se puede poner todo en tela de juicio. Una democracia promueve la autonomía de cada uno. Es por eso que los medios son esenciales en una democracia: aseguran la circulación de las opiniones, su enfrentamiento. Los medios tienen como misión de que sea escuchada la opinión de los ciudadanos ante el poder.  Sus límites son también las de la democracia. El desafío de hoy en EEUU es que la información siga siendo información y no una mera comunicación.

¿Es la censura de los medios de comunicación un primer paso para la autocracia o la dictadura?

– Por supuesto. La existencia de los medios y el libre acceso a la información es la base para generar debate y autonomía, pilares de la democracia. En democracia, uno se relaciona con el “otro”.

¿Qué podemos esperar de todo esto?

– Con Trump, hijo de los realities y creador de "fake news", los medios entran en una época de “posverdad”, es decir una época donde los hechos objetivos importan menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal. Entramos en una “democracia post-factual”. Tenemos que reflexionar sobre los modos de gobernanza y la transmisión de la información. La posverdad es la consecuencia de la falta de confianza de los ciudadanos hacia sus gobernantes, los políticos y los periodistas (pertenecerían a un mismo club: el sistema).

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