Brexit: ¿Quién se queda con los niños?

Tras el Brexit, Theresa May inicia divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea con principal foco en la situación de los más de tres millones de comunitarios que ahí viven

Por Daniel Casillas

Sarah Yáñez-Richards, especial para MWN desde Londres

La primera ministra británica, Theresa May, invocará este miércoles 29 de marzo el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que inicia los dos años formales de negociaciones sobre la salida de un país comunitario del bloque europeo. Un divorcio que tiene en vilo tanto a la población británica como a los 3,8 millones de comunitarios que viven en el Reino Unido.

Controlar la inmigración que recibe el país fue uno de los principales argumentos durante la campaña para el referéndum celebrado el pasado 23 de junio, en el que ganó el Brexit con el 52 % de los votos. De momento, May ha confirmado que el Reino Unido tiene intención de salir del mercado único europeo a fin de poder controlar el tráfico de personas que quieren residir en el país y que entre las primeras medidas que quiere negociar con los 27 países de la Unión Europea es la situación legal de los comunitarios que viven en el Reino Unido y de los británicos que residen en otros países europeos.

Isabella Fanura, una rumana que lleva viviendo doce años en la capital inglesa, forma parte de las 240.000 personas que en 2016 pidieron una tarjeta de residencia al Ministerio de Interior Británico para asegurar su estancia en el país tras el Brexit.

No quería que nuestro futuro sea incierto”, relató la auxiliar dental a Metro, que contó que después del resultado del referéndum comenzó a “preocuparse” y decidió empezar los trámites para solicitar una tarjeta de residencia para ella y su marido, también de nacionalidad rumana.

Fanura tardó cuatro meses en recolectar todos los documentos que el formulario, de alrededor de ochenta páginas, solicitaba y aseguró que cuando mandó toda la información por correo cada sobre pesaba “entre siete y ocho kilos”.

Tras meses de espera, el Ministerio de Interior británico aprobó la solicitud de su marido, pero la suya aún no. “Tengo pesadillas al respecto y estoy muy estresada. Si me piden que me vaya del Reino Unido, ¿a dónde iré? Mi hogar está aquí, mi hipoteca está aquí, mi familia está aquí…”, narró la rumana.

La intranquilidad de Fanura, en parte, se debe a que la prensa británica se ha hecho eco de casos como el de Monique Hawkins, una ingeniera informática holandesa que lleva afincada en el Reino Unido desde hace 24 años o el de Sam Schwarzkopf, un neurocientífico alemán que es profesor en la Universidad College de Londres y lleva residiendo en este país desde hace 18 años. Quienes, tras solicitar el permiso de residencia, recibieron la denegación de sus solicitudes por parte del Ministerio del Interior.

Por su parte, Ester Ferret, una española que se mudó a la ciudad inglesa de Bristol por amor hace nueve años, declaró a Metro que ella no va a pedir la residencia ahora. Pues espera que, en un futuro próximo, el Gobierno británico ofrezca una “vía rápida” para los comunitarios que viven en el Reino Unido.

Si el país en el que vivimos llega hasta el punto de que tengo que pedir la nacionalidad británica para quedarme, nos iremos a vivir a otro lugar”, detalló Ferret, y contó que hace cuatro meses su marido (de nacionalidad británica) y ella decidieron que “si la situación va a peor, tanto social como económicamente” alquilarían su casa inglesa y se mudarían con sus dos hijos a Nueva Zelanda o Latinoamérica.

La inquietud también se puede sentir entre los británicos, que se preocupan por el futuro económico y social de su país. Ejemplo de ello es la inglesa Mara Waters que dijo a Metro que no tiene “ni idea de lo que va a pasar” y que son muchas las personas que “no saben lo que puede pasar en este periodo de negociaciones”.

Si el país en el que vivimos llega hasta el punto de que tengo que pedir la nacionalidad británica para quedarme, nos iremos a vivir a otro lugar

Pueden pasar muchas cosas, pero en términos generales incrementarán los costes, inflación…”, declaró Simon Jenkin a Metro. El inglés también sugirió que puede haber “presión en el Reino Unido para que se organice y se convierta en un poderoso centro financiero en el que la gente quiera hacer negocios, por lo que tiene que ser más autónomo, un poco como Singapur, por ejemplo.

Tras activar el Artículo 50, Theresa May, comparecerá ante el Parlamento británico para informar de que ha activado el Brexit y se espera que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, responda a la comunicación formal del Reino Unido en un periodo de 48 horas.

El próximo 29 de abril el Consejo Europeo celebrará una sesión extraordinaria para adoptar las directrices de la negociación de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

Desde que venció el Brexit, el Gobierno británico y la UE han insinuado que respetarán tanto a los comunitarios que están en el Reino Unido como al millón de británicos que se encuentran en el bloque europeo. Pero nunca lo han dejado por escrito.

La única vez que se intentó imponer un acuerdo especial para los más de 3 millones de comunitarios que viven en el Reino Unido fue cuando la Cámara de los Lores aprobó una enmienda a la ley del Brexit para garantizar los derechos de los ciudadanos comunitarios que viven en este país. Pero esta propuesta no fue aceptada por la Cámara de los Comunes, con mayoría conservadora, por lo que no se puso en marcha.

La incertidumbre por parte de los europeos que viven en Reino Unido hizo que la cantidad de tarjetas de residencia emitidas por el Ministerio del Interior del Reino Unido se multiplicara por siete el último trimestre de 2016, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Para pedir este tipo de residencia, los solicitantes tienen que rellenar un complejo formulario de alrededor de ochenta páginas, demostrar que llevan viviendo en el país un mínimo de cinco años y mandar su pasaporte. Además, una vez iniciado el trámite el proceso de estudio del caso puede durar hasta seis meses.

 

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