Cuando la música termina y la luz se apaga

Georgina, una chica de 18 años que era fan de Ariana Grande, nunca se imaginó que justo el 22 de mayo, al callarse la música de su artista favorita, la luz también se iría de su vida

Cuando la música termina y la luz se apaga

Georgina, una chica de 18 años que era fan de Ariana Grande, nunca se imaginó que justo el 22 de mayo, al callarse la música de su artista favorita, la luz también se iría de su vida. Lo que pasó en la Arena de Manchester, –uno de los lugares cubiertos más grandes de Europa–, es para reflexionar, para ponernos a pensar en la guerra que se vive en el mundo, que parece que no existe, pero que ya tiene a la música como uno de sus campos de batalla.

Eso te rompe, ya que cuando una persona va a un concierto, a un bar o a un antro a bailar, cantar o sudar, lo que busca son emociones y sensaciones que la saquen de la rutina, que le cambien el momento, que lo trasladen a un mundo imaginario para encontrar, aunque sea por un par de horas, la felicidad tan escasa en su entorno real. Vienen a mi mente las víctimas del Bataclan, en París, y tantas otras que no son noticia hoy, pero que sufrieron las consecuencias de la guerra sin cuartel que los terroristas tienen contra el mundo.

Esto se da por causas, que tengo por seguro, ninguna de las 22 víctimas mortales o de los más de 50 heridos conocen. Y es que uno esperaría que dieran la cara o que fueran a buscar a los que realmente los perturban por causas económicas, políticas o ideológicas; pero que dejen en paz a los jóvenes y niños, que sólo aman a la música, que por seguir a uno de sus ídolos o por escuchar a su banda preferida, terminan perdiendo la vida. Ahora le tocó a la oriunda de Boca Ratón, Florida, y es que me imagino que el artista pierde mucho cuando en sus shows pasan este tipo de tragedias. Y no hablo de popularidad, ni de dinero o fama, hablo que al ver las imágenes de Ariana Grande era claro que no era la misma, la estrella había perdido algo, algo de fe, algo de esperanza, algo de luz.

Es impresionante cómo la comunidad de la música y el entretenimiento en el mundo se unió para dar un mensaje de paz y de fuerza para las víctimas. En el evento de Harry Styles, en la Ciudad de México, fui testigo de lo afectado del chico. Era su pueblo natal, era su gente, quizá eran algunas de sus fans.