El fenómeno del “ahorita”

Nuestro columnista Helios Herrera nos brinda una serie de tips para ser más eficientes en nuestras tareas cotidianas y con ello evitar perder el tiempo

El fenómeno del “ahorita”

Dice el refrán “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Pero a las pruebas me remito que, tanto tú que estás leyendo esto, como yo y millones de mexicanos y personas en el mundo; nos atrevemos a desafiar estas sabias palabras populares.

Basta con pensar el gran uso que le damos a la palabra “ahorita”. En algunos países significa en este instante, mientras que en México puede variar entre los próximos minutos, horas, días y meses (prefiero no seguir describiendo su lapso de tiempo). Pues bien, el día de hoy está destinando a hablar de la procrastinación.
¿Alguna vez habías escuchado este término? La procrastinación es el fenómeno de postergar o dejar para después. Según La Real Academia Española, viene del latín procrastinare: pro, adelante; y crastinus: referente al futuro. Es decir, “procrastinare” significa diferir o aplazar.
No cabe duda que todos hemos sido y somos sus victimarios, tal es el caso de George Akerlof, ganador del Premio Nobel en Economía, quién en su ensayo a este fenómeno se declara víctima tras posponer durante ocho meses el envío de un paquete a un amigo. “Siempre estaba a punto de enviar la caja, pero en el momento de actuar no llegaba”.

Con base en esto, llegó a la conclusión de que la procrastinación podría ser algo más que un mal hábito y que podría ser un impulso humano. Aunado a esto, entre 1978 y 2002 se calcula que el porcentaje de personas que admitieron procrastinar se cuadruplicó; por lo que podríamos ver la procrastinación como un problema que atañe a la población actual.
El profesor Piers Steel de la Haskayne School of Business de la Universidad de Calgary, después de estudiar el tema, concluyó que el 95% de las personas procrastinan.

Por otro lado, el profesor Joseph Ferrari de la DePaul Univeristy en Chicago, publicó que el 20% de la población en el mundo son procrastinadores crónicos.
Pero ¿por qué procrastinamos? Existen 3 razones principales:
1. El deseo de una recompensa instantánea: Imaginemos que tenemos una tarea por desempeñar y que nos dan dos opciones para hacerla. La primera de ellas es, ejecutarla y descansar tres horas; y la segunda es descansar una hora y después ejecutarla.

Por más ilógico que suene escogemos la segunda opción, aunque el tiempo de descanso sea menor.
2. Nuestra sobrevalorada productividad futura: Creemos que está bien dejar las cosas para después porque, de cualquier manera, lo haremos más tarde sin excusas. Tenemos fe en que los seres humanos trabajamos mejor bajo presión. ¿Te suena?
3. Nuestros miedos. Nos paralizamos ante los nuevos retos que se nos presentan al grado de no querer actuar. Preferimos postergar, aunque sea más tiempo el que está en nuestra cabeza el pendiente, a agarrar al toro por los cuernos.
Pero como todo en esta vida puede ser modificado y somos seres perfectibles, a continuación, te presento tres sencillos tips que debes aplicar desde “ahorita” (en su expresión de tiempo inmediata) para dejar de procrastinar:
– Planifica tu día la noche de antes: Define fechas de entrega y anota qué actividades realizarás por día. Trata de hacer esto un hábito.
– Tareas de 50 minutos: Elije una tarea de tu lista y hazla por 50 minutos seguidos. Cuando pase ese periodo, descansa y continúa o sigue con otra tarea.
– Divide y vencerás: Elige una de las tareas complejas y pregúntate ¿Qué es lo primero que tengo que hacer para empezar con esto? ¿Qué debo hacer después? Y así sucesivamente.
Por último, ahorita mismo comparte esto con aquellas personas que estás seguro te dirían “Ahorita lo leo” y pasarían al menos unas cuantas horas antes de hacerlo.

Piensa, reflexiona y actúa.