La UNAM tiene un pendiente: la muerte del estudiante de odontología hace 8 meses

En junio de 2017 la misteriosa fue hallado el cuerpo del joven estudiante de odontología y se habló de un posible suicidio, sin embargo, el caso no se ha esclarecido

Por VICE

Finalmente se evidenció lo que la comunidad universitaria denunciaba: la bomba estalló en Ciudad Universitaria el viernes pasado, cuando un tiroteo dejó dos heridos, presuntamente narcomenudistas, en la que habría sido una disputa entre integrantes del crimen. El mismo rector, Enrique Graue, expuso que haber ignorado la inseguridad y el narcomenudeo no era una opción.

La UNAM tiene, además, otro pendiente: resolver la misteriosa muerte del estudiante de Odontología Víctor Manuel Orihuela, quien, de acuerdo con esta investigación, fue golpeado por sujetos antes de ser hallado muerto a un costado de la Facultad de Filosofía y Letras. Sus cercanos dicen que pudo haber sido asesinado por el crimen organizado que opera en Ciudad Universitaria.

VICE en Español accedió a los videos de la UNAM en los que se observa que el estudiante de odontología ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras con la autorización del personal de seguridad. No existe evidencia de que Víctor Orihuela decidiera quitarse la vida.

UNA Foto: Cuartoscuro

El cuerpo desnudo de Víctor Manuel Orihuela yace sobre la cama de necropsias del Instituto de Ciencias Forenses. Sus labios están resecos, los párpados tenuemente cerrados, casi abiertos, y hay heridas negras en la frente y en el pómulo izquierdo. En la pierna izquierda, justo en la zona de la rodilla, se extiende una profunda lesión: una fractura abierta con centro blanco y costra alrededor. El cuerpo del estudiante fue encontrado hace casi nueve meses, el pasado 12 de junio, en el ala oriente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y la descripción corresponde a la de una imagen que aparece en el expediente de este caso no resuelto y al cual VICE en Español tuvo acceso.

Un par de días después de hallado el cuerpo, la procuraduría capitalina dijo que la primera hipótesis como causa de muerte era el suicidio. Que el fallecimiento fue provocado por los golpes recibidos tras la caída de uno de los niveles del edificio de la facultad, que no se detectaron huellas de forcejeo y que no había indicios de que se tratara de un homicidio doloso.

En menos cuatro meses se cumplirá un año y, hasta ahora, la procuraduría no ha esclarecido lo ocurrido esa noche de junio de 2017, un par de horas antes de la medianoche. No hay evidencia de que Víctor, de 18 años, se haya aventado al vacío por voluntad propia.

Un shock

Sus amigos le decían Orihuela, Ori, Oriqueso, Don Víctor. Nunca Víctor Manuel. Y recuerdan que en la Prepa 6 de la UNAM, la de Coyoacán, se le identificaba por la enorme mochila que cargaba en la espalda, siempre, como si fuera una extensión de su cuerpo.

Víctor vivía con su mamá y su hermana menor en el poniente de la Ciudad de México. Frecuentaba a los amigos de la prepa y había hecho nuevos lazos en dos facultades de Ciudad Universitaria: Odontología, donde estaba inscrito en el segundo semestre, y Filosofía y Letras.

Dana, Radamés, Natalia, Ayari y Neli, amigos de la Prepa 6 y la universidad, rememoran a Orihuela como el más carismático del grupo. En el encuentro, en un departamento en la zona céntrica de la capital, expresan: “Su muerte fue un shock para todos”.

Orihuela se relacionó con estudiantes de Filosofía y Letras porque su mejor amiga de Odontología, Ayari, lo invitaba a la facultad cuando visitaba a sus amigos del CCH Sur. Víctor entabló enseguida nuevas amistades. Y, durante el segundo semestre, a principios de este año, se interesó por la licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales.

“Él deseaba estudiar medicina, pero el promedio fue insuficiente. Ya en Odontología, deseó ingresar a Gestión. Quería explorar, conocer México, y por eso hizo el examen de admisión. Si no lo lograba, volvería a la carrera de dentista”, cuenta Dana, una joven con quien Víctor sostenía un noviazgo desde octubre de 2016.

Cuando el martes 13 de junio las noticias afirmaron que se había quitado la vida después de las 10 de la noche anterior, sus amigos rechazaron esa versión. “Lo vi en redes: ‘Encuentran otro cuerpo en CU’. Comencé a temblar, porque en la foto que se difundió reconocí sus tenis, todos los hicieron”, recuerda Dana, aún consternada.

“Fue de lo más amarillista ver su cuerpo tapado, su nombre en todas partes. Lo más doloroso”, recrimina Natalia. Radamés, por su parte, recibió un screenshot de la noticia fúnebre: “Nunca imaginas que eso le pasará a quien consideras un hermano”, solloza.

No podían aceptar que Víctor se hubiera quitado la vida, sobre todo porque en las últimas semanas habían aparecido otros dos cuerpos en Ciudad Universitaria. Uno en la Cantera de los Pumas y otro a un lado del Instituto de Ingeniería. Este último pertenecía a Lesvy Berlín Osorio, cuya primera versión de su fallecimiento fue el suicidio, aunque después el Tribunal de Justicia de la Ciudad de México reconociera un feminicidio.

Los videos

En el expediente del caso, elementos de seguridad declaran que a las 22:00 Víctor llegó a la entrada de la facultad —donde había cuatro vigilantes— y forcejeó con ellos para ingresar al edificio. Afirman que el joven, de mediana estatura, entró por la fuerza y fueron tras de él. Uno de ellos habría llamado a vigilancia central. Supuestamente cuatro personas no podían detenerlo.

Añadieron que a las 22:20 escucharon un ruido y encontraron el cuerpo de Víctor a un costado del edificio.

VICE en Español accedió a algunos de los videos que conforman la investigación del caso y su contenido no coincide con el de un suicidio o forcejeo:

A las ocho de la noche del lunes 12 de junio, Víctor llega a la entrada principal de Filosofía, donde hay cuatro vigilantes. No parecen uniformados.

En la puerta principal, la de barrotes, charla con el personal de seguridad. No hay señales de discusión. El joven se sienta en el piso, tranquilo. Tres minutos después, los vigilantes le ceden el paso. Cuando lo dejan pasar, Víctor atraviesa la reja y corre, como quien va tarde a una cita.

unam Foto: Cuartoscuro

En otra grabación, Víctor, ya adentro de la facultad, va por el pasillo. Su rostro se ve alegre, sin pizca de angustia. Pasa la reja de cristal y sigue corriendo como si alguien lo esperara. Poco después de las ocho, un vigilante aparece en la misma ruta. Camina. No persigue a Orihuela.

A las 22:20, otro video enfoca el cuerpo de Orihuela en el suelo. No hay grabación que explique cómo llegó ahí. Se distingue una luz. Parece una patrulla interna de la UNAM. La cámara apunta desde la Biblioteca Central.

El fósil

El 30 de abril pasado, Hazy, estudiante de Literatura Dramática y Teatro, vivía un momento personal complicado. En la madrugada, caminaba sin rumbo por algún punto de la México-Pachuca. Cruzaba la carretera una y otra vez, deseando que un automóvil la arrollara, cuando su teléfono timbró. Víctor Orihuela llamaba a las cuatro de la mañana. “Ya no quiero seguir”, sollozaba la joven. “Tranquila”, dijo él, “al menos debo saber a dónde voy a ir a encontrarte”. Minutos después, Víctor envió el Uber que la devolvió a casa.

Esa llamada fue una casualidad y Hazy, aún inconsolable por el deceso de su amigo, señala: “No estaría aquí si no fuera por él”.

Orihuela y Hazy se conocieron en Filosofía. “Quería a Víctor porque era empático, siempre tenía un comentario positivo. Enterarme de su muerte fue la peor experiencia. El martes íbamos a vernos”, cuenta.

Sin ánimos, ese martes 13 de junio, un par de horas después de recibir la noticia, Hazy se dirigió a Filosofía a recibir una última calificación. Llorando, se asomó al precipicio desde el tercer piso de la facultad. Hazy me cuenta que al observar el cuerpo pensó: “Si por su cuenta se hubiera aventado, no habría caído en esa posición”. Segundos después concluyó: “No estaba solo”.

Recordó que Orihuela frecuentaba a personas que se reunían en los jardines alrededor de la Biblioteca Central, la zona que los estudiantes nombraron El Edén. Un nombre vino a su cabeza: Mariano, un alumno de la Prepa 6 que pasaba varias horas adentro o alrededor de Filosofía y Letras. Era, como se dice en la jerga universitaria, un fósil.

Hazy se acordó de que, en una ocasión, tras concluir una clase después de las nueve de la noche, Víctor saludó a Mariano y a sus amigos. “Ori los buscaba, pero yo no confiaba en ellos”.

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