AMLO: relajado, relajado, relajado

El candidato Andrés Manuel López Obrador llegó con las tendencias a su favor al segundo debate presidencial.

Por César Cravioto

Para deliberar sobre el tema “México en el mundo”, este domingo 20 de mayo se celebró en la norteña ciudad de Tijuana, Baja California el segundo debate entre los candidatos a la Presidencia de la República.

Andrés Manuel López Obrador, abanderado de la coalición Juntos Haremos Historia, arribó como indiscutible puntero a esta nueva cita, un preámbulo de su victoria en las elecciones del próximo 1 de julio, gracias a la cual impulsará el renacimiento de la nación y establecerá la cuarta gran transformación política de México.

Pero en el preludio de este nuevo encuentro se recrudeció la guerra sucia en su contra, como, por ejemplo, la profusa repartición de volantes con la leyenda “La Iglesia católica es parte de la mafia del poder”, falazmente atribuida a López Obrador, y el grotesco embuste de que atenta contra la Virgen de Guadalupe…

Y qué decir de las columnas de periodistas serviles al poder de sus amos, en las cuales se asegura que López Obrador se encuentra gravemente enfermo y, en sentido similar, el video donde se le presenta como un viejito senil, incapaz de conducir un automóvil.

Y muchas muestras más de panfletos, los cuales remedan la vileza propagandística de Joseph Goebbels, el fanático histriónico, cancerbero ideológico del nazismo, que no hacen sino confirmar la oposición de un pequeño, pero poderoso grupo de negociantes al cambio democrático que López Obrador hará realidad al asumir la Presidencia de la República.

El cambio verdadero

Empero, los renovados amagos fascistas esta vez se estrellaron contra el sólido muro de la confianza depositada por la mayoría de mexicanos en López Obrador, a quien consideran como el dirigente del cambio verdadero, el único capaz de rescatar a la República de las fangosas aguas en que la han hundido los piratas del navío neoliberal.

Por tan vigoroso motivo, de nuevo salió indemne del vendaval de vilezas y emergió, aun más fortalecido y relajado, relajado, relajado del segundo debate, en el cual advirtió –en aras de la buena vecindad– que es imprescindible replantear la relación con Estados Unidos en un marco de responsabilidad y prudencia, sin permitir posturas ofensivas a la dignidad nacional ni atentatorias a la soberanía del pueblo de México.

Ante la perentoria necesidad de entregar esta columna a Publimetro, me fue imposible esperar el final del debate para concluirla, razón por la cual, en lo sucesivo, me baso en declaraciones de López Obrador sobre el tema a discusión.

Cabe entonces recordar que el candidato de Juntos Haremos Historia ha insistido en que, pese a sus deficiencias, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha sido un instrumento útil para el desarrollo de las relaciones económicas y comerciales con Estados Unidos y Canadá. Pero que también ha afectado, de manera sustancial, a la agricultura nacional.

Para subsanar esta situación, López Obrador explica que su gobierno dará prioridad, en coordinación con el sector privado e instituciones financieras, al desarrollo rural y al combate a la pobreza y la desigualdad.

Al reactivar el campo, ha dicho, se multiplicarán las opciones para que los jóvenes no tengan necesidad de emigrar y permanezcan en sus lugares de origen.

También establecerá una zona libre o franca a lo largo de la frontera con Estados Unidos. Entre otras medidas al respecto, reducirá el IVA a 8 por ciento en esa franja territorial y disminuirá a 20 por ciento el Impuesto sobre la Renta, al tiempo que las aduanas se trasladarán veinte kilómetros tierra adentro de la línea divisoria.

El crimen organizado no se circunscribe al tráfico de drogas — ha reiterado–, también controla el tráfico de armas, de personas y dinero en ambos sentidos de la frontera. Y en consecuencia, acrecienta cada vez más su carácter regional y global. Por tanto, está decidido a impedir la corrupción que lo financia y el tráfico de armas hacia nuestro país.

López Obrador ha insistido en que la atención y defensa de los mexicanos en el país del norte será prioridad de su gobierno. Y en su determinación de dar inicio a una nueva época de la política migratoria.

Cabe subrayar, asimismo, su resolución de reforzar las relaciones de amistad y cooperación con América Latina y el Caribe porque a México le conviene acercarse aún más, y no sólo en los aspectos económicos, a naciones de África, Europa, Asia y Oceanía.

Esta relación plural con los pueblos y gobiernos del mundo nos ofrecerá la posibilidad de diversificar nuestra política exterior, tanto en el comercio, como en la búsqueda de un orden internacional más equitativo y justo, construido entre todos, en el que la globalización no sea sinónimo de hegemonía.

Palabras más, palabras menos, López Obrador advierte que al asumir la Presidencia de la República terminará la larga noche de los privilegios de la clase política, de la impunidad, del tráfico de influencias y de la desigualdad económica.

Por consiguiente, a manera de conclusión me permito retomar las palabras pronunciadas por Claudia Sheinbaum en un reciente encuentro con jóvenes:

“Imagínenlo por un momento. Son las ocho de la noche del 1 de julio. Se anuncia en la radio, la televisión, en redes sociales: Andrés Manuel López Obrador será el próximo presidente de México.

“Es un murmullo generalizado, es una fiesta popular. Vamos a celebrar en cada casa, en cada plaza el triunfo de López Obrador…”

Porque sin duda, la victoria de Morena, de Sheinbaum en la Ciudad de México y de la voluntad popular encarnada en López Obrador son imposibles de evitar.

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