La poca m…emoria de Morena 

Por David Olivo

“(Al PRI) solo lo abandonaré cuando me corran”, juró, prometió y anunció el dinosaurio Manuel Bartlett Díaz allá por 2012, futuro director de la Comisión Federal de Electricidad.

Y aunque algunos morenistas, incluido Andrés Manuel López Obrador, defienden los 18 años de defensa del sector energético por parte del senador poblano, al colectivo nacional no se le olvida lo que hizo durante sus más de 50 años de militancia en el PRI.

El fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas en 1988,  el nombramiento y protección de mandos policiales asesinos, como José Antonio Zorrilla, al frente de la Dirección Federal de Seguridad, la represión de la década de 1980, el “fraude patriótico” de 1986 en Chihuahua en contra del panista Francisco Barrio, su probable responsabilidad en los crímenes del columnista Manuel Buendía y del agente antidrogas de Estados Unidos, Enrique Camarena, así como investigaciones en su contra por proteger al cártel de Guadalajara.

Bartlett, político poblano con una licenciatura en Derecho por la UNAM y estudios de posgrado en Derecho Público, y un diplomado en Administración Pública en la Université de Paris, conoce a la perfección las entrañas del sistema creado por su partido. Y como secretario de Gobernación, operó para que Carlos Salinas de Gortari le robara la elección presidencial a Cuauhtémoc Cárdenas.

Fue justo en esa elección, de julio de 1988, donde este dinosaurio pasó a la historia como uno de los operadores de la noche en la que “se cayó el sistema”, pues cuando se debía informar el nombre del ganador de la contienda electoral, anunció que algunos errores en el sistema de cómputo impedían conocer los resultados.

Su premio: fue designado secretario de Educación, en 1993 fue electo como gobernador de Puebla y para el año 2000 llegó al Senado de la República por su estado natal. 

Oscuro pasado

En noviembre de 1983 amenazó a directivos del semanario Proceso, que publicaría un reportaje de Enrique Maza sobre los testimonios de los sobrinos de Bartlett de la intervención del secretario de Gobernación para deportarlos de Venezuela.

El 30 de mayo de 1984, fue asesinado el columnista Manuel Buendía, antes de revelar nombres de policías y funcionarios vinculados al narcotráfico. En 1985 fueron detenidos varios delincuentes con credenciales expedidas por la DFS y firmadas por el propio Bartlett. 

Ese año fue ejecutado el agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar. Ante la presión de Estados Unidos, el secretario destituyó a Zorrilla Pérez, quien fue incluido en la lista de candidatos al Congreso de Hidalgo.

En julio de 1986, Bartlett fue acusado de operar el fraude electoral en Chihuahua para impedir el arribo del panista Francisco Barrio Terrazas e imponer a un correligionario suyo: Fernando Baeza.

A la par de servir como la oficina de espionaje político del PRI y del gobierno, a mediados de 1985 Manuel Bartlett convirtió la Dirección Federal de Seguridad en el aparato de protección de los primeros cárteles del narcotráfico, los radicados allá en Guadalajara, cuyos padrinos eran Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto.

Este dinosaurio es el futuro titular de la CFE, colaborador cercano de Andrés Manuel, a quien nada le importa el oscuro pasado de Bartlett, sin importar que todos sus antecedentes hayan significado un retroceso en la vida democrática y de pacificación del país. Que poca memoria del tabasqueño. Que poca memoria.

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