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El miedo del pasado devora el futuro de los yazidíes en Sinyar

Familias no olvidan el genocidio de Sinyar

Por EFE

Los yazidíes que han regresado a Sinyar, en el norte de Irak, no quieren hablar de ello. Han pasado cinco años desde que una columna de vehículos del Estado Islámico (EI) entró en su comarca y comenzó un genocidio horrendo que hoy siguen reviviendo como una sombra que devora su futuro.

Las tiendas y los mercados abren a medias en Sinyar, la capital de la comarca homónima en la que vive la mayor comunidad de yazidíes. No hay trabajo ni dinero y la ciudad aún está lejos de completar sus trabajos de reconstrucción y de recuperar los servicios básicos.

No es fácil encontrar en Sinyar a alguien que quiera recordar el 3 de agosto de 2014. Una de las pocas es Aishan Haider, una mujer soltera, que nació en Sinyar en 1971 y que convirtió sus últimos años en la historia de una huida, una huida similar a la de muchos vecinos, amigos y familiares.

Según un informe publicado esta semana por el departamento de asuntos yazidíes del Gobierno de Kurdistán iraquí, un total de 6 mil 417 miembros de este grupo étnico religioso fueron secuestrados en 2014 por el EI, entre ellos 3 mil 548 niñas y mujeres que fueron condenadas a servir como esclavas sexuales.

3 mil 509 personas, entre ellas 1 mil 192 mujeres lograron escapar.

2 mil 908, entre ellas 1 mil 323 mujeres, siguen desaparecidas.

A cambio de no mostrar su rostro ni ser grabada, Haider recordó para Efe el horror que se apoderó de su familia "el día negro".

Junto a su familia de 30 miembros intentó escapar pero los terroristas les terminaron atrapando en uno de los barrios de la ciudad.

Con su madre, sus hermanos y su sobrinos, Haider fue encarcelada en una casa en Sinyar durante varios días, mientras la ciudad se iba quedando vacía.

Entonces comenzó su travesía. Los terroristas del EI les llevaron durante tres meses a varias zonas dentro de Irak antes de trasladarlos a Al Raqa, la capital en Siria del califato declarado en 2014 por los yihadistas hasta que fue recuperada por los kurdos en 2017.

"Lamentablemente nadie nos ayudó en nuestro necesidad (…) A pesar de nuestro dolor seguimos queriendo seguir en la tierra de nuestros abuelos", destacó Haider.

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