Desmembrados, familias rotas, cuerpos en tambos y más 150 mil muertes ¿eso no es terrorismo?

México atraviesa la crisis de inseguridad más grave de su Historia y Estados Unidos ya quiere declarar a los cárteles como organizaciones terroristas. El Gobierno de AMLO se escuda en que no permitirá injerencias en su soberanía a un mes de una cuestionada operación en Culiacán.

Por José Lebeña

Después de que este martes Donald Trump declarara su intención de calificar a los cárteles de la droga mexicanos como organizaciones terroristas, se ha levantado una polvadera en México. Surgieron multitud de voces a favor y en contra de la intención de Trump de incluir a México en el mapa mundial del terrorismo. Desde el Gobierno, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, tuiteó: "México no admitirá nunca acción alguna que signifique violación a su soberanía nacional. Actuaremos con firmeza. Ya he transmitido la postura a EU así como nuestra resolución de hacer frente a la delincuencia organizada transnacional. Respeto mutuo es la base de la cooperación". Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador se limitó a decir que no polemizará con Trump y su plan de declarar organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos: “Sólo diré que cooperación sí, intervencionismo no”. Y del mismo modo la Jefa de Gobierno capitalina cerró filas con el ejecutivo federal con este tuit:

Nada es casual.  Y al tema actual ya venían rondando los zopilotes y buitres, desde aquel operativo fallido en Culiacán para detener a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán. Era una bomba de tiempo que vino a detonar más la emboscada a la familia LeBarón. La crisis entre Estados Unidos y México cada vez se profundiza más, y en Washington D. C. aprovechan cada circunstancia para exprimir más a Palacio Nacional con la aprobación del T-MEC y las elecciones en 2020 de fondo.

Sin embargo, se llamen como se llamen, se califiquen como se califiquen siguen causando dolor, muerte y destrucción social, no sólo en México sino en otros países en los que llegan las pacas a través de mulas, barcos o avionetas. Según la ONU terrorismo es: "Cualquier acto destinado a causar la muerte o lesiones a un civil o un no combatiente cuando el propósito de dicho acto sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo". Y más allá de que lleven la bandera del independentismo como sucedió con ETA en el País Vasco o del integrismo islámico, como AL Qaeda o ISIS, ¿a quemar casinos llenos de gente, amedrentar a la población o asesinar a familias por no pagar derecho de piso, cómo le podemos llamar?

Según un informe del Servicio de Investigación del Congreso de 2018, “muchas fuentes indican” que alrededor de 150 mil homicidios intencionales desde 2006 estuvieron relacionados con el crimen organizado. Además, los cárteles mexicanos obtienen entre 19 mil millones y 29 mil millones de dólares anuales de las ventas de drogas en Estados Unidos y en la Unión Europea siguen ganando terreno según el último Informe sobre los mercados de las drogas que presenta cada tres años Europol y el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT).

En 2017 murieron asesinadas 31 mil 174 personas —la gran mayoría por arma de fuego— 6 mil 615 más que en 2016 (un incremento del 27%) y más del doble que hace solo diez años. México se situó así por primera vez en la tasa de 25 muertes por cada 100 mil habitantes, por delante del índice criminal de Colombia (24) y acercándose a la tasa brasileña (29), tradicionalmente muy superior, según los datos de consultora InSight Crime. Y si hace dos años se contabilizaba 85 personas asesinadas, en este 2019 ya llega a 95.8 casos por día de acuerdo al Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública.

A muchos españoles les ha marcado los 858 muertos que dejó la banda terrorista ETA durante sus casi 50 años de historia. Cada muerte por terrorismo paralizaba a todo un país y a sus instituciones. Pero, el temor a esta lacra que ya vivían países como Italia con las Brigadas Rojas, sin contar a la temible Camorra, o en Estados Unidos con los ataques en al World Trade Center neoyorquino, se extendieron mundialmente el 11 de septiembre de 2001 y el 11 de marzo de 2004 en Nueva York y Madrid. En total en las dos fechas se acumularon 3 mil 189 muertes que dolieron a sus paisanos, a los países pero en especialmente a sus familias. A esa cifra se puede continuar sumando las víctimas de los lobos solitarios, las muertes en Iglesias Coptas o los fallecidos en Kenia y Tanzania.

Es cuestión de echar números y aún así no llegaremos en un sólo país a acumular 150 mil muertes como sucede en México. Pero no sólo es contabilizar, también hay que describir sus métodos para volver a reflexionar. En diciembre de 2008 se encontraron 16 cabezas dentro de una bolsa de plástico negra junto a un centro comercial de Chilpancingo. En Tamaulipas, hay más de tres mil quinientas personas sin identificar encontradas en fosas, las más numerosas localizadas en San Fernando. En Monterrey en 2011 se incendió todo un casino repleto de gente. Allí murieron quemadas 53 personas quemadas o asfixiadas. En otro ataque al bar Caballo Blanco, de Coatzacoalcos, Veracruz, 29 fueron los muertos, y al menos 10 personas resultaron heridas. En septiembre de 2018 se hizo público el hallazgo de las cajas refrigeradas de dos tráilers con 322 cuerpos resguardados en condiciones inhumanas y degradantes, y después se localizó una fosa clandestina con 119 bolsas con restos humanos en La Primavera, Zapopan. A esto se aúnan los hallazgos de más de 207 fosas clandestinas entre el 1 de enero de 2009 al 14 de agosto de 2019, la incineración de 1581 cuerpos sin identificar. Pero estos casos no son los únicos, colgados, decapitados, descuartizados y cualquier otra acción que uno no pudiera imaginarse que fuera capaz de hacerla un ser humano acaparan portadas de los periódicos populares del país y llenan los archivos policiales sin que haya resoluciones ni la intención de solucionarlo. Ya vimos que el último cuerpo encontrado en el Periférico frente a un establecimiento mayorista se quedo en pura "anécdota" del regreso a clases en la Ciudad de México a pesar de que existían muchas dudas sobre el hallazgo. Pero quizás ni a la autoridad capitalina ni a nadie le interesaba rascar más en el asunto. Y no hay que olvidar la más reciente matanza en Chihuahua contra la familia LeBarón que terminó con un saldo de 9 muertos (tres mujeres y seis menores) de los 17 que viajan por carretera. En el lugar del asesinato, un paraje serrano entre Chihuahua y Sonora, se recogieron más de 200 cartuchos de M16 y R15. Pero esto no para ahí: enferman, roban, extorsionan, violan, prostituyen, secuestran, atemorizan y matan. ¿Todo eso qué es?

Al final sólo se convierten en números, en familias que lloran a sus parientes, amigos o vecinos, y que de vez en cuando cuentan con la palmadita en la espalda, la compasión o el cheque de un funcionario público que va a dar el pésame. Pero si fuera poco el dolor de perder a un familiar, aún se agrava la situación cuando, por el hecho que fuere, deben recoger los restos en pedazos, calcinados o simplemente sólo con un registro de desaparición. Y éstos sólo son los casos de primer nivel en México porque hay que sumar a todos ésos que transportan la droga en sus cuerpos y pierden la vida en aviones, la distribuyen en Estados Unidos o Europa, por necesidad o porque se les hace una forma fácil de ganar dinero, y todos aquellos que se enganchan y llevan a sus familias a la ruina e incluso a la muerte.

¿Qué hay detrás de todo esto para que ningún Gobierno en México quiera detener esta carnicería anteponiendo la soberanía nacional frente a la colaboración efectiva con Estados Unidos? ¿Por qué ante el ataque en El Paso, Texas, Marcelo Ebrard exigió al Gobierno de Estados Unidos la protección de los mexicanos al norte del Río Bravo y cuando sucede de este lado de la frontera cambia el tono? ¿Por qué la Secretaría de Relaciones Exteriores clasificó el acto donde 6 personas perdieron la vida en un centro comercial texano como “de terrorismo” mientras que los ataques a la familia LeBarón, el ataque al Casino Royale o al bar Caballo Blanco no lo son?

 

Así se reparten México los narcoterroristas

Los cárteles mantienen zonas de combate en varios estados por extender sus áreas de control, como el robo de combustible, extorsión, secuestro o trata de personas.

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