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Mundo 02/04/2020

A pesar del fin de la cuarentena, en Wuhan se niegan a salir a la calle

Wuhan no contabilizó ningún nuevo caso confirmado ni sospechoso de Covid-19 durante el miércoles, pero sigue contando con mil 132 casos activos

La estricta cuarentena que desde el pasado 23 de enero ha mantenido aislada a la ciudad china de Wuhan, cuna del brote de coronavirus, ha trastocado la vida de sus ciudadanos: algunos esperan a que el confinamiento termine para salir a la calle, pero otros aún no se atreven a hacerlo.

Wang Yu, una profesora de piano que hace poco más de dos meses recibía en su domicilio a estudiantes interesados en aprender a tocar ese instrumento, cuenta a Efe durante una conversación telefónica que prefiere quedarse en casa aunque ya pueda solicitar los permisos necesarios para abandonar su hogar.

En este momento, los habitantes de Wuhan pueden pisar la calle o usar el transporte público si presentan o bien un código QR generado por el teléfono móvil que certifique su estado de salud o un justificante médico emitido por las autoridades sanitarias locales.

La académica cree que es mejor esperar al menos hasta el 8 de abril, cuando la ciudad tiene previsto levantar definitivamente las restricciones que impuso a sus habitantes: “No pasa nada por quedarse en casa. La gente quiere salir, claro, pero tienen mucho miedo de las aglomeraciones y de que aparezca otro brote”, explica.

“Hay que aceptar que el virus no va a desaparecer pronto”, añade.

Las estrictas medidas continuarán en Wuhan hasta el 8 de abril
Las estrictas medidas continuarán en Wuhan hasta el 8 de abril

Wuhan estableció la cuarentena más estricta del mundo

Wuhan prohibió el pasado 23 de enero que ningún ciudadano saliera de la ciudad y ordenó el cierre del transporte público urbano, el metro, el ferri y los transportes de pasajeros de larga distancia.

Solo faltaba un día para el Año Nuevo chino, la principal época festiva en el país, en la que millones de personas viajan para reunirse con sus familias en sus lugares de origen.

Los residentes quedaron entonces confinados en sus casas sin poder salir siquiera de sus complejos residenciales: a la entrada de cada urbanización esperaba un estricto punto de control que sólo podían pasar si se tenía un permiso especial para ello.

Y quien quisiera salir de todas formas debía enfrentarse a las gigantes vallas amarillas de plástico colocadas a las salidas, por las que no se puede trepar ni saltar.

Desde el inicio del brote se han registrado en China 81 mil 589 casos confirmados, de los que 76 mil 408 han acabado con el paciente superando la enfermedad y tres mil 318, en fallecimiento.