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Manifestantes se enfrentan a la policía en Washington y se dirigen hacia la Casa Blanca

Por segundo día consecutivo, las protestas llegaron hasta la Casa Blanca, donde se podían escuchar las consignas de alrededor de unos mil inconformes después de que George Floyd muriera por ataque policial.

Por AP

Contingentes de manifestantes salieron nuevamente el domingo a las calles de todo Estados Unidos para protestar por la muerte de personas de raza negra a manos de la policía, mostrando pacíficamente su indignación, aunque en algunas partes hubo violencia.

El conductor de un camión — aparentemente de forma deliberada — arremetió contra inconformes en Minneapolis casi una semana después de que George Floyd muriera en esa ciudad luego de suplicar por aire mientras un agente de la policía lo inmovilizaba colocándole una rodilla sobre el cuello.

Hubo protestas de Boston a San Francisco, y algunas personas saquearon tiendas a plena luz del día en Filadelfia, distintas ciudades de California y en otros estados. En Minneapolis, el tráiler se encaminó rápidamente hacia una multitud pacífica de miles de personas sobre una autopista cerrada, pero aparentemente nadie resultó herido, informaron las autoridades.

La Patrulla Estatal de Minnesota tuiteó que las acciones del conductor fueron “muy preocupantes” y fue arrestado. Los inconformes rodearon el vehículo y brincaron sobre el capó, incluso mientras seguía en movimiento. La policía intervino para despejar las calles en una ciudad en donde la violencia estalló tras el fallecimiento la semana pasada de Floyd, de raza negra. Rápidamente las protestas se extendieron a decenas de ciudades durante días.

El agente que presionó su rodilla sobre el cuello de Floyd por varios minutos ya fue acusado de asesinato, pero los manifestantes exigen que los otros tres policías involucrados en el caso sean procesados. Los cuatro ya fueron despedidos.

“No hemos acabado”, dijo Darnella Wade, organizadora de Black Lives Matter en la vecina ciudad de St. Paul, en donde miles de personas se reunieron pacíficamente frente al Capitolio estatal. “Nos enviaron al ejército y nosotros sólo les pedimos arrestos”.

El gobernador de Minnesota ordenó el despliegue de miles de elementos de la Guardia Nacional para intentar poner fin a la violencia, en la que resultaron dañados o destruidos cientos de edificios en Minneapolis en días recientes. El enorme despliegue pareció dar resultados la noche del sábado, cuando los disturbios fueron relativamente mínimos.

El domingo, en un despliegue de fuerza, largas filas de patrulleros estatales y soldados de la Guardia Nacional resguardaron el Capitolio, enfrentándose a los manifestantes con alrededor de una decena de vehículos artillados a sus espaldas.

Por segundo día consecutivo, las protestas llegaron hasta la Casa Blanca, donde se podían escuchar las consignas de alrededor de unos 1.000 inconformes del otro lado de la calle, en el Parque Lafayette, mientras se enfrentaban a policías con equipo antimotines detrás de una barricada. La escena fue de desafío, pero pacífica, aunque la policía utilizó granadas aturdidoras para evitar que otro contingente llegara al parque.

A medida que las protestas aumentaron de dimensión, el presidente Donald Trump retuiteó al comentarista conservador Buck Sexton, quien pidió “fuerza abrumadora”.

Frente a la Casa Blanca, Gabrielle Labrosse-Ellis, de 30 años y residente de Maryland, sostenía una pancarta con la leyenda: “Humanicen las vidas de las personas de raza negra”.

“Esto es inaceptable. Es la gota que derramó el vaso", dijo. “Tiene que serlo”.

Labrosse-Ellis dijo que planeaba retirarse antes del anochecer por temor a que se repitan los actos de violencia de la noche previa.

En todo el país, los manifestantes pidieron nuevamente el fin de la violencia policiaca y muchos se unieron a las autoridades en sus llamados a suspender los saqueos. Varios otros también exigieron terminar con los incendios, actos vandálicos y robos, señalando que obstaculizan las exigencias para que se haga justicia y se apliquen reformas.

“Siguen matando a nuestra gente”, dijo Mahira Louis, de 15 años, que acudió junto a su madre y cientos de personas a una manifestación en el centro de Boston. “Estoy harta de esto”.

La indignación por el racismo a través de muchas generaciones en un país fundado por esclavistas se sumó a una serie de muertes recientes para avivar el descontento.

 

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