Rechazan prohibición a productos alternativos para consumo de tabaco

La regulación a productos IQOS debe basarse en evidencia científica, y no en consideraciones ideológicas, coinciden expertos en panel internacional

Por Publimetro

Científicos de varios países se reunieron vía remota en el Panel de Reducción del Daño del Tabaco y coincidieron en la importancia de que las políticas públicas sobre los productos alternativos para consumo de tabaco se basen en evidencia científica y no en consideraciones ideológicas.

Este panel se enfocó principalmente en la evidencia científica de la reducción del daño alrededor de las alternativas a los cigarrillos tradicionales, específicamente el IQOS, el cual es un dispositivo que calienta el tabaco sin quemarlo y es conocido así por sus siglas en inglés de la frase "dejé de fumar" (I quit of smoke) Adicionalmente, se hizo énfasis especial en la necesidad de crear un diálogo abierto en el que los consumidores tengan acceso a suficiente evidencia científica para tomar decisiones informadas.

El Dr. Reuven Zimlichman, Jefe del Instituto de Medicina e Hipertensión en Israel y Presidente de la Corte Suprema de la Asociación Médica Israelí, mencionó que actualmente hay en el mundo más de mil millones de fumadores, muchos de los cuales no van dejar ese hábito, a pesar de saber que es nocivo. Esto hace indispensable ofrecerles más alternativas –como los dispositivos que calientan el tabaco en vez de quemarlo– para que tengan la oportunidad de minimizar las consecuencias negativas del consumo de nicotina.

Dejar de fumar siempre será la mejor opción, pero es nuestro deber ético, como médicos y científicos, estar informados sobre las alternativas a los productos de tabaco. Las pruebas científicas disponibles demuestran que los productos de tabaco calentado son menos perjudiciales que los cigarros. No podemos negar los hechos e ignorar los datos sólo porque no estemos convencidos de las fuentes, afirmó el especialista israelí.

El Dr. Peter Harper, uno de los fundadores de la Clínica de Oncología de Londres, explicó la necesidad de defender los productos que permiten consumir tabaco con menos daño. Se dijo preocupado por el incremento de las restricciones regulatorias y las prohibiciones para los nuevos dispositivos de daño reducido, que son mejores que los cigarros convencionales, y aseguró que “Aun cuando no hay pruebas a largo plazo, varios países han adoptado la postura de la prohibición de las nuevas alternativas y darles un tratamiento similar al del cigarro. Como médicos, hemos visto que, al reducir las toxinas, es mucho más probable que se aminore el riesgo. No podemos centrarnos sólo en el daño y las propiedades adictivas de la nicotina y no debemos dejar que el miedo supere a la evidencia científica”.

Gizelle Baker, directora global de Asuntos Científicos en Philip Morris International, presentó evidencia de que el producto de calentamiento de tabaco de esa empresa ha logrado una reducción significativa en el consumo de cigarros a nivel mundial. “Desde que lanzamos IQOS hace 5 años, 14 millones de personas en el mundo lo utilizan. De ellas, 10 millones han dejado por completo el cigarro convencional. Han llegado a la misma conclusión cinco reportes de gobiernos y 25 estudios independientes. Tan sólo en Japón, desde que se comercializa el IQOS las ventas de cigarros han caído 20%”, aseguró. La especialista llamó a las autoridades gubernamentales de todo el mundo a revisar a fondo la evidencia científica y a dialogar con base en datos rigurosos.

Todos los panelistas acordaron que la meta es prevenir que las nuevas poblaciones consuman productos nocivos, especialmente los jóvenes. En palabras de Baker: “nosotros no queremos tentar a los no fumadores, sino darles una alternativa que aunque tiene riesgos, es menos nociva.”

Reducción de daños del tabaco Cifras presentada en el panel indican que hay mil millones de fumadores en el mundo. / Dreamstime

Durante el panel se presentaron los argumentos para la justificación del riesgo reducido:

Cuanto más tiempo y más fume una persona, mayor es el riesgo de contraer enfermedades relacionadas con el tabaco. Por lo tanto, dejar de fumar reduce en gran medida el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el cigarrillo.

El Instituto de Medicina de Estados Unidos para evaluar la reducción del riesgo recomienda que el mejor escenario es el abandono. Si en el cambio a los productos de riesgo reducido los efectos están lejos del uso de cigarrillos y más cerca del abandono, entonces existe un riesgo reducido justificado para la enfermedad relacionada con el uso de cigarrillos.

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Se debe medir qué les pasa a las personas en la vida real cuando usan estos productos y cómo esto se traduce en la población más general.

Un estudio reciente de 90 días les dio a diferentes fumadores al azar la opción de usar cigarrillos o IQOS y de usar el producto tan a menudo como quisieran. Las conclusiones fueron claras: hubo una reducción significativa en el consumo de cigarrillos y un cambio mayor a IQOS.

El estudio muestra que los niveles de acroleína son mucho menores en un IQOS a comparación con un cigarrillo estándar. Una cosa es segura: cuando las personas siguen fumando, la exposición no cambia, sigue siendo la misma.

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