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Salud.-Las complicaciones de la diabetes en los niños pequeños afectan al cerebro

El volumen cerebral, el coeficiente intelectual verbal y el coeficiente intelectual general son más bajos en los niños con diabetes tipo 1 (DT1) que en los niños sin diabetes, según un nuevo estudio longitudinal publicado en ‘Diabetes Care’, la revista de la Asociación Americana de Diabetes.

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

El volumen cerebral, el coeficiente intelectual verbal y el coeficiente intelectual general son más bajos en los niños con diabetes tipo 1 (DT1) que en los niños sin diabetes, según un nuevo estudio longitudinal publicado en ‘Diabetes Care’, la revista de la Asociación Americana de Diabetes.

El estudio de casi ocho años, dirigido por Nelly Mauras, científica de investigación clínica del Nemours Children’s Health System en Jacksonville, y Allan Reiss, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, comparó escáneres cerebrales de jóvenes niños que tienen diabetes Tipo 1 con los de niños no diabéticos para evaluar hasta qué punto la exposición glucémica puede afectar negativamente al cerebro en desarrollo.

«Nuestros hallazgos indican que, a pesar de que ahora es posible mejorar el control glucémico con las tecnologías emergentes, las personas con diabetes Tipo 1 están en riesgo de disfunción cognitiva», explica Mauras, investigadora principal del estudio y jefa de la División de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo en el Sistema de Salud Infantil Nemours en Jacksonville, y profesora de Pediatría en el Colegio de Medicina Mayo.

«Nuestros datos longitudinales apoyan la hipótesis de que el cerebro es un objetivo de las complicaciones de la diabetes en los niños pequeños. Si estos cambios pueden revertirse con un control escrupuloso de la diabetes requiere más estudios», añade.

El equipo de investigación, de la Diabetes Research in Children Network (DirecNet), un consorcio multicéntrico financiado por los Institutos Nacionales de Salud, estudió a 144 niños con diabetes Tipo 1 y 72 niños sin diabetes. Los niños participantes tenían una edad media de 7 años y una duración media de la enfermedad de 2,4 años cuando comenzó el estudio.

Todos los participantes del estudio se sometieron a estudios de imágenes por resonancia magnética (IRM) estructural, así como a pruebas cognitivas apropiadas para su edad. En aquellos con diabetes Tipo 1, el control metabólico se evaluó mediante monitores continuos de glucosa (CGM) y pruebas de hemoglobina A1C (HbA1C).

Durante el período de estudio de ocho años, se realizaron hasta cuatro resonancias magnéticas midiendo los volúmenes de materia blanca y gris en varias regiones del cerebro para todos los participantes. En el grupo de diabetes Tipo 1, el equipo de investigación evaluó la exposición hiperglucémica acumulada total desde el diagnóstico.

Los investigadores encontraron que el volumen cerebral total, los volúmenes de materia gris y blanca, el coeficiente intelectual general y el coeficiente intelectual verbal eran más bajos en el grupo de diabetes a los 6, 8, 10 y 12 años, en comparación con los controles. Las diferencias al inicio persistieron o aumentaron con el tiempo, y los volúmenes cerebrales y las puntuaciones cognitivas disminuyeron a medida que aumentaron el índice HbA1C de por vida y la glucosa del sensor más alta.

«Aunque las diferencias en la cognición fueron leves, alrededor de 4 puntos de CI, esta magnitud es similar a otras afecciones que afectan al cerebro –apunta Mauras–. Sabemos que la diabetes tipo 1 puede causar complicaciones en múltiples sistemas de órganos, y nuestro estudio agrega conocimientos a investigaciones anteriores que sugirieron que la variación del nivel de glucosa en la diabetes tipo 1 puede afectar negativamente el desarrollo del cerebro, comenzando en la niñez».

«Es realmente importante hacer un seguimiento de estos resultados de dos maneras –resalta Reiss, co-investigador principal del estudio y profesor y director de Robbins, División de Interdisciplinariedad Ciencias del cerebro en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford–. La primera es estudiar esta y otras poblaciones de individuos con diabetes Tipo 1 en la edad adulta joven para ver si los problemas cerebrales y cognitivos afectan los resultados educativos y vocacionales a largo plazo y cómo los afectan».

El segundo –prosigue– es ver si un control temprano más riguroso de los niveles de azúcar en sangre puede detener o incluso revertir los efectos cerebrales y cognitivos que hemos observado en este estudio».

Las investigaciones futuras deberían examinar si un mejor control de la diabetes podría revertir los cambios cerebrales observados, y tales estudios también podrían seguir a las personas con diabetes Tipo 1 hasta la edad adulta temprana para ver si los problemas cerebrales y cognitivos afectan la educación a largo plazo y los resultados vocacionales y cómo los afectan, según señalan los autores.

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