Hundimientos de hace 16 años, el calvario para circular hacia la México-Puebla

Conectarse con la autopista México-Puebla es una piedra en el zapato para todos los conductores que circulan por la zona

Por Miguel Ángel Bravo

Circular sobre avenida Ignacio Zaragoza rumbo a la autopista México-Puebla y viceversa es como jugarse la vida para los conductores que circulan por la zona desde hace por lo menos 16 años.

El tramo más caótico va de la estación Guelatao de la Línea A del Metro al inicio del distribuidor vial de ‘La Concordia’, donde ocurre un fenómeno que deforma el pavimento creando hundimientos o vados, los cuales reducen la velocidad de los automóviles y provocan daños, voladuras o choques múltiples.

Publimetro pudo constatar que los hundimientos en algunas zonas y carriles de la avenida Zaragoza van de 20 centímetros hasta el metro de profundidad y en temporada de lluvias generan encharcamientos que disminuyen la circulación hasta un solo carril.

Un estudio realizado por la consultora de ingeniería Opalo y el Instituto de Geografía, Geofísica y Geología de la UNAM en 2001, incluyó a esta zona dentro de la región de la Ciudad de México con mas grietas y fallas geológicas, tan sólo en la zona de Cabeza de Juárez se contabilizaron 36 grietas y en Ermita Zaragoza 34.

Desde entonces los especialistas han recomendado evitar el paso de vehículos pesados al pie del Peñón y la construcción de casas irregulares en los predios donde se presentan grietas y hundimientos de importancia.

Sin embargo el problema no ha sido resuelto. Fernanda Federico vive en Ermita Zaragoza, colonia que se ubica al norte del metro Acatitla y del Faro de Oriente y comentó a Publimetro que a diario es testigo de incontables accidentes de tráileres, camiones y camionetas que se vuelcan por la inclinación de la calle, sobre todo frente al Peñón del Marqués.

Asimismo ha presenciado cómo los autos se quedan varados por pasar las lomas de los vados a gran velocidad y con esto varias llantas, defensas, escapes, chasises, rines y demás partes bajas del automóvil que se desprenden por los golpes contra el pavimento.

“Desde hace mucho tiempo la Zaragoza ha estado en pésimas condiciones, los hundimientos no sólo se generan en ambos sentidos de la avenida sino en las calles de las colonias aledañas. Con el temblor pasado muchos edificios quedaron inhabitables y hasta un cine ubicado en Guelatao fue cerrado por el reblandecimiento del suelo ”, señaló.

Detalló que al tráfico de cada mañana, rumbo al centro de la ciudad, y en las tardes, cuando el flujo regresa, se le suma lo incómodo de pasar estos hundimientos, los cuales obligan al transporte público y de carga que circula por los carriles centrales a reducir la velocidad.

Si bien no hay datos que precisen el número de accidentes automovilísticos que ocurren en la zona referida, en 16 años –tomando en cuenta la fecha estudio de la UNAM– habrían ocurrido al menos cinco mil 840, considerando por lo menos uno al día.

Tan sólo el lunes pasado, un vehículo protagonizó un choque sobre la autopista México-Puebla, antes del Eje 6 Sur con dirección al Distribuidor Vial de la Concordia.

Cada día la Avenida Zaragoza es la puerta de entrada y salida de decenas de miles de personas provenientes de los municipios de Chalco, Ixtapaluca, Los Reyes La Paz, Valle de Chalco Solidaridad, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán y de la delegación Iztapalapa.

Así como de miles de transportistas de carga y pasajeros del Oriente del Estado de México, Puebla, Veracruz y del Sureste del país.

En tanto, la delincuencia aprovecha el lento avance de los autos para robar a sus conductores, denunció Fernanda Federico.

Zaragoza Foto: Nicolás Corte

Falla geológica y extracción desmedida de agua, las posibles causas

Debido a que fue una de las últimas partes del lago de Texcoco en desecarse, el Noreste de la Ciudad de México presenta un suelo rico en arcillas que pueden deformarse y generar hundimientos con facilidad ante varios fenómenos naturales.

De acuerdo a Celia Carreón Freyre, investigadora del Centro de Geociencias de la UNAM, las arcillas del suelo de la Ciudad de México son muy compresibles y se pueden deformar con facilidad, aunado a esto, la extracción desmedida de agua del subsuelo por el crecimiento irregular de la capita genera hundimientos en las zona lacustre.

Explicó que enfrente del Peñón del Marqués "hay un deslizamiento que sucede desde hace años el cual, aunque está registrado en el Centro de Evaluación de Riesgo Geológico de la delegación Iztapalapa, no ha sido monitoreado de forma óptima para conocer su comportamiento.

"En muchos lugares de la Ciudad de México se han hecho construcciones en zonas donde no se debieron haber hecho, estas casas no tiene el drenaje adecuado por lo que el agua residual va directamente a la ladera y se va por las fisuras del Peñón, esto se vuelve un lubricante en un plano de falla que deriva en un deslizamiento de tierra", detalló.

Agregó que este deslizamiento es muy lento y se intensifica en una ladera del Peñón, específicamente la que está rumbo a la avenida Ignacio Zaragoza, esto provoca que el pavimento siga deformándose con el tiempo.

"La medida principal de mitigación para los hundimientos en cualquier ciudad es dejar de bombear agua del subsuelo, lo cual en la Ciudad de México es imposible ante la necesidad de agua; sin embargo, mis recomendaciones son instalar un sistema de monitoreo en el Peñón para saber en dónde se mueve, hacia dónde se mueve, cuánto se mueve y a partir de ahí, diseñar las medidas de ingeniería necesarias para evitar el deterioro de la avenida", explicó.

Además, recomendó a las autoridades realizar acciones como desviar el drenaje de las colonias aledañas, canalizar aguas pluviales, poner inclinómetros y eventualmente muros de contención específicos para la zona, "un sólo muro no ayudará porque la masa que se mueve al parecer es muy grande", aclaró.

Señaló que este problema es muy común en el Valle de México por su carácter lacustre, sobre todo en las zonas volcánicas donde los sedimentos están dispersos, como también ocurre en la Sierra de Santa Catarina y el Peñón de los Baños.

Zaragoza Foto: Nicolás Corte

Obras a medias

En 2016, la Secretarías de Obras y Servicios de la Ciudad de México emitió la licitación LO-909005994-E32-2016 para rehabilitar 4.5 kilómetros de la Av. Zaragoza del Metro Guelatao al puente de 'La Concordia’; sin embargo, aunque hubo una empresa ganadora nunca se llevó a cabo la obra.

La obra estimada en 150 millones de pesos se llevaría a cabo en seis meses e incluiría la nivelación del pavimento y la habilitación del camellón central el cual colinda con las vías del Metro.

Además se mejoraría el alumbrado que se encuentra sin funcionar y genera zonas oscuras donde los delincuentes aprovechan para asaltar.

El mantenimiento en la zona debe ser una constante ante el deslizamiento de la tierra. En ocasiones anteriores y con los pasados sismos, se han cerrado los puentes que cruzan sobre esta avenida, como el de Amador Salazar, Telecomunicaciones y el de República Federal, debido a presentan daños en su estructura y movimiento de los soportes.

La doctora Carreón Freyre indicó que el Metro presenta pocos movimientos en sus vías porque "tiene una construcción especial para que se mueva en conjunto con el suelo. Ésta está dentro de una bóveda que se llama escudo, que hace que si se deforma todo el sueño, toda la bóveda lo hace".

Aunado a esto se debe revisar el drenaje en la zona ya que el oriente de la capital se hunde entre 20 a 24 cm al año lo cual deforma las tuberías y genera fugas que ayudan a empeorar los hundimientos y socavones.

Sin lugar a dudas, esta que es una de las salidas más importantes del Valle de México no solo necesita ser rehabilitada sino ser monitoreada constantemente para evitar problemas mayores a los conductores y vecinos.

También puedes leer:

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo