La columna de Piggo: esa flor mejor ni la cortes

Este tipo de “pirámides” aparecen y desaparecen con el tiempo, pero siempre logran atrapar a muchas personas con el anzuelo de dinero fácil

Por Vicente Andraca

En ciertos periodos de mi vida he tenido que freelancear –como seguramente muchos de ustedes lo han hecho–. Ya saben, el dinero nunca es suficiente y la casera no perdona que el primer día del mes no esté el sobre con la renta.

Así que en esos tiempos montaba mi pequeña oficina en una cafetería, bajo el pretexto de que era muy estresante quedarse todo el día en casa, por lo que esa escapada era un aliviane. 

Como era un proyecto algo largo, pasé varias semanas en la misma mesa bebiendo puros americanos y mirando desfilar en la mesa de al lado a un grupo de personajes que prometían riqueza en poco tiempo a todo aquél que citaban.

Había desde la señora ya entrada en años que prometía lingotes de oro con pequeñas inversiones hasta el chavo de la condesa que presumía un mini del año que se había comprado con los beneficios del “esquema” en el que se había metido.

Incluso, me invitaron a unas lujosas y enormes instalaciones donde actores –sí, de esos que hacen comerciales– atrapaban a los asistentes con promesas de hacer mucho dinero en poco, muy poco, tiempo con sólo comprar jugos, que ni siquiera tenían que vender.

Atractivo y peligroso

Quizás si te hablo de la Flor de la Abundancia, El telar de la abundacia o la Ley de la atracción todo te quedará mucho más claro. 

Conocidos también como Células de Gratitud, Bolas Solidarias, Círculo de la Prosperidad, Rueda de la Amistad y Mandala, estos esquemas se propagan por el Face y por el Whats como hongos después de la tormenta.

Este tipo de “pirámides” aparecen y desaparecen con el tiempo, pero siempre logran atrapar a muchas personas con el anzuelo de dinero fácil, ya que te prometen que con sólo realizar una aportación podrás obtener hasta ocho veces más el monto inicial.

Nada más atractivo y peligroso que esto.

Que no te tomen 

por sorpresa

Desde millennials hasta ejecutivos, amas de casa, jubilados, todos estamos expuestos, así que para que no acabes en la calle de la amargura te dejamos 3 tips:

 1. Usa tu sentido común: si alguien aparece prometiéndote que te van a mandar a la puerta de tu casa una caja con lingotes de oro o fajos de dólares provenientes de un banco británico, ¡desconfía! Recuerda que cualquier inversión toma cierto tiempo para empezar a generar beneficios.

2. Verifica: basta con una pequeña búsqueda en la red –siguiendo las recomendaciones de la Condusef– para verificar que estén debidamente autorizadas y reguladas por las autoridades. También puedes preguntar a los especialistas, consejeros, familiares, tuiteros… pero no te arriesgues ni te quedes con la duda.

3. Autocontrol: “La avaricia rompe el saco” y este tipo de esquemas lo saben, por eso van acompañados de un ‘tienes que hacerlo ya, si no…’ Esa urgencia que nos hace correr al cajero y pensar que estamos tomando la mejor decisión de nuestra vida. Ten paciencia y actúa con la cabeza porque lo que llega fácil…

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