Israel promueve una ley para establecer el “Estado Judío”

El controversial proyecto de ley que establece un “Estado Judío” pasó la primera votación del parlamento el miércoles 10. Metro averigua qué implicancias tiene la ley y qué significará su aprobación tanto para la población no judía del país como para la región.

Por Felipe Herrera Aguirre

El Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, busca promover una ley que definirá al país como un “Estado Judío”. Este miércoles 10, los legisladores del Knesset, el parlamento unicameral de Israel, votó a favor de la ley 48 contra 41.

“El Estado de Israel es la nación del pueblo judío, en la que puedes realizar sus aspiraciones de autodeterminación de acuerdo a sus tradiciones culturales e históricas”, establece la legislación. “La realización de la autodeterminación nacional en el Estado de Israel es única para el pueblo judío”.

Esta ley también define a Jerusalén como capital del Israel y al hebreo como lengua oficial del estado, relegando al árabe a un “estatus especial”. La ley también reconoce que “todos los residentes de Israel, sin distinción de religión o de país de origen, tiene derecho a trabajar para preservar su cultura, su patrimonio, su idioma y su identidad”.

Para conertirse oficialmente en ley, el controversial proyecto tiene que pasar varias lecturas en el parlamento local, el Knesset. De todas formas, si es que es aprobada por los legisladores, esta se transformará en una de las “leyes básicas”, de igual importancia que una ley constitucional y que es muy difícil de revocar.

“La idea de un ‘Estado Judío’ distingue a Isarel de todos los otros países. En vez de consolidarse como un estado para todos sus ciudadanos, un ‘Estado Judío’ significaría privilegios estatales para todos los judíos por sobre los no judíos”, dice a Metro Phyllis Bennis, directora del New Internationalism Proyect del Institute for Policy Studies de Washington D.C. y autora del libro “Entiendiendo el Conflicto Palestino-Israelí”.

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Antigua ambición de Netanyahu

Netanyahu ha estado intentando declarar, desde el 2011, la consagración de una identidad religiosa en el país como ley fundamental. La polémica está en las implicancias de esto: en el caso de que se apruebe, los principios religiosos estarían por sobre los democrácitos, y la ley judía por sobre otro tipo de leyes. Esto haría que la situación de la población árabe en Israel, un 20 por ciento, sea aún peor: pasarían a ser considerados “ciudadanos de segunda clase”.

“Definir a Israel como un ‘Estado Judío’ también significaría que a los palestinos expulsados de sus tierras entre 1947 y 1948, cuando Israel fue creado, les será negado su derecho de volver a sus tierras, a pesar de que ese derecho está consagrado por la ley internacional, y específicamente por la Resolución 194 de la ONU de 1948”, agrega Phyllis.

La primera lectura de la ley ha pasado dos semanas antes de la esperada visita de Donald Trump a Tel-Aviv. El presidente de Estados Unidos ya se reunió hace algunas semanas con el líder palestino Mahmud Abbas y aseguró que tiene la intención de reactivar el diálogo entre ambos países, congelado desde el 2013.

“El gobierno derechista de Benjamin Netanyahu ha sido acusado de socavar tanto los derechos de los ciudadanos israelíes no judíos como las características democráticas del país apoyando una legislación que prioriza el carácter judío”, concluye Hugh Lovatt, coordinador del proyecto palestino-israelí del European Council on Foerign Relations.

“Cambios como esos podrían comprometer la paz entre Palestina e Israel, haciendo mucho más difícil la solución del regreso de los refugiados palestinos que fueron desplazados de sus tierras durante la guerra de 1948, una clave de las demandas palestinas y parte de cualquier intento de acuerdo de paz futuro con Israel”.

 

"La comunidad internacional ha hecho lo mejor que a podido para evitar referirse a los temas domésticos de Israel"

Hugh Lovatt Contribuited

Hugh Lovatt

Coordinador del proyecto palestino-israelí del European Council on Foerign Relations

¿En qué consiste el término ‘Estado Judío’?

– Desde su creación a fines del siglo XIX, el movimiento Sionista, como expresión del nacionalismo judío, ha buscado cumplir con la autodeterminación del pueblo judío a través de la creación de un estado nacional. Desde la declaración de independencia de Israel en 1948, el país ha sido percivido y referido como un estado judío y democrático. El hecho de que una minoría significativa de israelíes no son judíos ha llevado históricamente a conflictos en el equilibrio entre judíos y no judíos, al igual que a conflictos entre las características judías y democráticas del país. También ha habido una falta de consenso entre la comunidad judía sobre qué es lo que realmente debería significar, en la práctica, la definición de Israel como un “Estado Judío”.

Si es que se establece oficialmente a Israel como un “Estado Judío”, ¿cuáles son las posibles consecuencias que esto podría traer?

– Paradógicamente, el mundo musulmán ya considera a Israel como un “Estado Judío”. De todas formas, esta confución entre el judaísmo e Israel ha sido peligrosa ya que ha favorecido la esparción del antisemitismo en el Medio Oriente (y en otras partes). Las acciones como las del gobierno de Netanyahu para resaltar aún más el judaísmo de Israel podrían hacer que estas dinámicas negativas empeoren.

¿Qué consecuencias puede traer esto en la política internacional?

– La comunidad internacional ha hecho lo mejor que a podido para evitar referirse a los temas domésticos de Israel, aunque algunos estados europeos han expresado su preocupación por el reducido espacio para las voces disidentes y para la pluralidad política en el país. De todas formas, mientras la mayoría de la comunidad internacional no ha reconocido formalmente a Israel como un “Estado Judío”, las declaraciones hechas tanto por el gobierno de Obama como por el de Trump han tendido a ir hacia esa dirección. Israel no duda de que es cuestión de tiempo que otros países sigan la línea trazada por Estados Unidos y les reconozcan como un “Estado Judío”.

¿Qué podemos esperar a futuro?

– Más allá de que esta legislación específica sea aprovada o no por el Knesset, esto tendrá dos consecuencias. Primero, permitirá al gobierno de Netanyahu promover su línea más nacionalista judía para fortalecer el ala ultraderechista de su alianza política. Y segundo, empeorará la ya preocupante dinámica pública que acosa a la minoría palestina en Israel, y reforzará a aquellas voces israelíes que rechazan la versión de la ocupación de Palestina.

 

"Si se aprueba la ley, la situación de los palestinos en Israel sería mucho peor"

Phyllis Bennis Contribuited

Phyllis Bennis

Analista del Institute for Policy Studies de Washington D.C. y autora del libro “Entiendiendo el Conflicto Palestino-Israelí”

¿Cuán importante es la implementación del autodenominado “Estado Judío”?

– Dentro de Israel (la que nunca ha establecido sus fronteras), no todos los derechos son determinados por la ciudadanía. Muchos son considerados como “derechos nacionales”, y la nacionalidad está definida por ser judío o no judío. Esto significa que a los ciudadanos palestinos, cerca del 20 por ciento, se les niega los derechos nacionales de los que gozan solo los ciudadanos judíos, incluyendo la posesión de tierras, la reunificación familiar y muchos otros. En los territorios ocupados por Israel, los colonos judíos que viven en asentamientos judíos viven bajo el sistema legal israelí, mientras que los palestinos, incluyendo niños, se enfrentan a la ley militar israelí. En la zona este de Jerusalén, ocupada por Israel, los palestinos son considerados residentes pero no ciudadanos.

Así que la situación de los palestinos, ¿podría ser peor?

– Sí. Ellos ya enfrentan serias discriminaciones, con más de 50 leyes que garantizan privilegios a los ciudadanos judíos y que les son negadas a los palestinos. Esta ley, si es que es aprobada, haría esto mucho peor, ya que incluiría el fin del reconocimiento oficial (y que ya es ignorado) del árabe como uno de los dos idiomas nacionales. Esto también tendría amplias consecuencias políticas tanto en términos locales como internacionales, ya que disminuirían los derechos, y de hecho la misma presencia, de la población palestina.

¿Qué tan probable es que se apruebe este proyecto de ley?

– Netanyahu lidera un gobierno muy derechista, en el que él mismo representa el centro, o quizás la centro-izquierda, porque los otros miembros de su coalición política son de extrema derecha. Pero aún a´si, será muy difícil que el nuevo proyecto de ley sea aprobado por todo el Knesset. El objetivo real de Netanyahu puede ser político. En vista de su próxima reunión con el presidente de Estados Unidos, el primer ministro de Israel podría estar tratando de sumar puntos con sus aliados de ultraderecha, para así no ser tan criticado si es que logra acuerdos conciliatorios con Trump.

¿Qué es lo que sigue en este caso?

– Pareciera que la demanda de Israel para ser reconocido como “Estado Judío” va y viene según el contexto y las necesidades de Tel-Aviv de cambiar su táctica diplomática y sus objetivos políticos. Y aunque el término ha ido usado en varios momentos por distintos líderes políticos y militares en la historia de Israel, la eixgencia para que otros, específicamente los palestinos que viven bajo control israelí, también lo reconozcan, es un fenómeno nuevo.

Parte del objetivo de Israel ahora es asegurarse de que los palestinos, más que los mismos israelíes, sean culpados por el largo estancamiento de las negociaciones. Pero desde que Estados Unidos controla el “proceso de paz” este ha fallado por más de un cuarto de siglo, y nadie se está tomando seriamente la posibilidad de abordar el tema desde un enfoque distinto, y mientras eso no pase cualquier nuevo acercamiento parece muy lejano. Cualquier negociación seria para terminar el conflicto palestino-israelí tendría que estar basado en la ley internacional, no es el poder bélico de Estados Unidos y de Israel. Esto signicia que una solución, ya sea de un estado o de dos estados o lo que sea, esté arraigada en la ley internacional, los derechos humanos, y la igualdad para todos.

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