Papa Francisco inicia gira diplomática a Myanmar y Bangladesh

El Papa Francisco buscará dar aliento a las pequeñas comunidades católicas en ambos países los cuales son principalmente musulmanes

Por AP
El Papa Francisco se reunió con la comunidad católica - Foto: AP
Papa Francisco inicia gira diplomática a Myanmar y Bangladesh

El Papa Francisco comenzó el lunes una gira diplomática a Myanmar y Bangladesh, sumergiéndose de inmediato en la crisis por la represión contra los musulmanes rohinya de Myanmar y reuniéndose con el jefe militar del país, incluso antes de comenzar el programa oficial de su viaje.

El pontífice también buscará dar aliento a las pequeñas comunidades católicas en ambos países, así como acercarse a algunos de los más pobres y apartados del continente.

Francisco se sumergió de inmediato en la crisis de rohinya al reunirse el lunes por la noche con el general Min Aung Hlaing, poderoso líder militar de Myanmar, y tres oficiales de la oficina de operaciones especiales. El general está a cargo de las operaciones de seguridad en el estado de Rakhine, donde más de 620 mil musulmanes de minoría étnica han abandonado sus casas y buscado refugio en la vecina Bangladesh a raíz de operativos militares de mano dura.

El portavoz vaticano Greg Burke no dio detalles de la reunión privada de 15 minutos en la residencia del arzobispo. Solo dijo: "Ellos hablaron sobre la gran responsabilidad de las autoridades de un país en este momento de transición".

En los últimos meses, los rohinya han sido sometidos a lo que Naciones Unidas describió como un "clásico caso de limpieza étnica" por parte de las fuerzas militares en Rakhine, pero la Iglesia católica de Myanmar ha pedido públicamente al papa argentino que evite la palabra "rohinya", que muchos residentes locales rechazan porque el grupo étnico no es una minoría reconocida en el país.

Francisco, sin embargo, rezó por "nuestros hermanos y hermanas rohinya", pues cualquier decisión de evitar la palabra podría verse como una capitulación del papa ante las fuerzas militares birmanas y una mancha en su legado de defensa de los oprimidos y marginados de la sociedad, sin importar las connotaciones políticas.

Burke no dijo si Francisco usó el término en su reunión con el general, que terminó con un intercambio de regalos: Francisco le dio un medallón del viaje, mientras que el general le dio un arpa con la forma de un bote y un tazón de arroz decorado.

A su llegada a Yangón, el pontífice argentino fue recibido por la jerarquía católica local y su caravana pasó junto a miles de fieles que esperaban junto a la carretera vestidos con trajes tradicionales y tocando música.

Niños con atuendos tradicionales saludaron a Francisco, que se desplazó en un auto azul, mientras coreaban "¡Viva el papa!" y ondeaban pequeñas banderas de plástico de Myanmar y la Santa Sede. Carteles deseando "La más cordial de las bienvenidas" se alineaban a lo largo del recorrido del coche papal hasta la ciudad.

En su viaje desde Roma, el pontífice saludó a los reporteros que viajaban con él y se disculpó por las altas temperaturas que se esperaban en su destino. La temperatura estuvo a 32 grados (90 grados Fahrenheit) a la llegada y se prevé que suba durante la estadía del papa.

El martes, Francisco comienza la principal parte protocolar de su viaje de una semana. Se reunirá con la líder civil del país, Aung San Suu Kyi, y dará un discurso para otras autoridades birmanas y diplomáticos. Luego saludará a una delegación de musulmanes rohinya y se verá con autoridades políticas y religiosas del país en Daca. El programa de las visitas se completará con misas para los católicos y encuentros con la jerarquía católica local.

El viaje se planeó antes del último estallido de violencia en agosto, cuando insurgentes rohinya atacaron retenes de seguridad en Rakhine. Las fuerzas de seguridad del país respondieron con una campaña de tierra quemada que obligó a más de 620.000 miembros de la minoría a huir a Bangladesh, donde viven en precarios campamentos de refugiados.

En el de Kutupalong, en el sur de Bangladesh, Senu Ara, de 35 años, elogió la visita del papa por lo que podría hacer por los refugiados.

"Podría ayudarnos a lograr la paz que buscamos tan desesperadamente", afirmó. "Incluso si nos quedamos aquí puede mejorar nuestra situación. Si decide enviarnos de vuelta, lo hará de forma pacífica".

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