El territorio del carbón en la encrucijada

Debido a que las centrales eléctricas envejecidas que funcionaban con carbón están cerradas —alrededor de 20 de 380 han cerrado o están en proceso de cierre desde que Trump asumió la presidencia—, la parte de la mezcla de energías de la nación que le correspondía al carbón se ha desplomado

Por The New York Times

Hace tres años, cuando Nic Zmija solicitó trabajo en la mina de carbón 4 West, lo tentaron con un aumento importante y un futuro seguro.

Una vez que lo contrataron, le dijeron que algún día incluso sus dos hijos tendrían trabajos esperando por ellos. “Todo sonaba bien”, recordó Zmija con una sonrisa apretada mientras estaba sentado en la mesa de su cocina.

El otro día. “Dijeron que mis hijos se iban a poder jubilar ahí”. Sin embargo, justo después de Año Nuevo, la gerencia anunció que la mina iba a tener que cerrar, lo cual dejaría a 370 personas luchando por conseguir un nuevo empleo.

La familia Zmija ahora debe prepararse para mudarse con el fin de encontrar el siguiente trabajo en la industria del carbón. El giro catastrófico de acontecimientos en los pueblos mineros de los Apalaches como Bobtown, el cual está aislado entre riscos escarpados y colinas arboladas a 112 kilómetros al sur de Pittsburgh, ilustra la aparente caída implacable de la industria del carbón.

A pesar de que el presidente Donald Trump ha ofrecido algún tipo de ayuda regulatoria a la industria, las fuerzas del mercado aún dictan un futuro sombrío, uno al cual dio forma principalmente el exceso de gas natural barato que produjo el auge de las perforaciones en los yacimientos de lulita cercanos a esta zona y en toda la nación.

El año pasado, el consumo de carbón en Estados Unidos cayó 2.4%, el nivel más bajo en casi cuatro décadas. En las primeras semanas de 2018 y a pesar del frío invierno, la producción nacional de carbón ha seguido el descenso que comenzó hace un año.

Un aumento relacionado con el clima que se dio en las exportaciones del año pasado generó un incremento modesto de los trabajos, pero no se le considera sostenible. En menos de una década, el declive en la demanda ha provocado una caída de 38% en la producción nacional de carbón. En la actualidad, solo las minas más eficientes que cuentan con el carbón de la más alta calidad son capaces de sobrevivir.

La mina 4 West, como muchas que producen carbón para las plantas eléctricas que se encuentran en los Apalaches, requiere de mucho dinero para funcionar. Su veta de carbón es escasa y de menor calidad que las de las minas con las que compite; además, su forma tradicional de minar requiere métodos costosos para estabilizar los techos con el fin de evitar el tipo de accidentes que provocaron la muerte de dos mineros en 4 West durante los últimos tres años.

Las multas del gobierno y los líos administrativos también pasaron factura. En estos días, las minas más exitosas, en particular en los Apalaches, producen carbón metalúrgico para la fabricación de acero en Estados Unidos y en el extranjero. La mina 4 West sólo produce carbón térmico para una central eléctrica cercana, la cual ahora depende de otras minas locales. “Se llegó a un punto en el que económicamente no conviene que la mina siga abierta”, afirmó Brian Osborn, vicepresidente sénior de operaciones en Mepco Holdings, la firma dueña de la mina 4 West.

El estrés se siente de manera particular en el condado de Greene, donde las minas de carbón han cerrado durante años, los anuncios de tabaco masticado adornan los costados de los graneros y los grafitis que denuncian cómo la Agencia de Protección Ambiental ha “arruinado este país” echaron a perder las señalizaciones de los caminos en la entrada de una mina abandonada.

Quedan tres minas de carbón, ya que una cerró hace casi dos años, lo cual provocó el despido de cerca de 500 trabajadores, pues el dueño, Alpha Natural Resources, limitó sus operaciones mientras solicitaba la protección de bancarrota.

Un total de 2 mil mineros de carbón trabajan en el condado, pero esa cantidad se reducirá casi 20% para el primero de junio, después de que los trabajadores terminen de limpiar la mina 4 West y de sacar el equipo para el cierre definitivo.

Blair Zimmerman, el presidente de la Junta de Comisionados del Condado de Greene, estimó que la tasa de desempleo del condado, la cual es de 5.2% en la actualidad, brincará 1.5 puntos porcentuales. “Tiene un impacto importante: recaudación tributaria, empleos y mercado inmobiliario”, afirmó Zimmerman, un ex minero de carbón demócrata. “Si no logran tener un salario, se mudarán”.

Ya han empezado los ajustes dolorosos. La mayoría de los mineros señaló que buscaría otro trabajo en minería y que sus empresas están dando días libres para ir a entrevistas. William Laviolette, de 26 años, un trabajador de mantenimiento en la mina quien ganó cerca de 55 mil dólares el año pasado, mencionó que, si no encontraba otro trabajo en minería, volvería a la escuela a obtener su diploma de bachillerato.

Laviolette aseguró que para ahorrar dinero había reducido su hábito de fumar de dos a una cajetilla de cigarros al día. Su esposa, Ashley, tomó un trabajo de medio tiempo como cuidadora en una mueblería, y la familia canceló unas vacaciones a Walt Disney World.

Laviolette incluso dejó de comprar madera para hacerles juguetes a sus dos hijos. “Sólo compramos lo esencial ahora: papel de baño y comida”, comentó Laviolette. “Me dijeron que íbamos a tener al menos de 175 a 200 años de carbón. Ahora tengo que ocuparme en buscar otros trabajos”. Las ventas ya han bajado en bares y restaurantes donde solían ir los mineros a comer, jugar billar y pasarla bien después del trabajo. “Esto matará a la comunidad”, señaló Debbie Bauza, una mesera de Huddle House, uno de los lugares favoritos para desayunar entre los trabajadores del turno de la noche.

La mayoría de los mineros asegura que sigue apoyando a Donald Trump a pesar de su mala fortuna. “Está haciendo lo mejor que puede”, comentó Rick Glover, un auxiliar que trabajaba en una banda transportadora en la mina 4 West. “No se puede cambiar el país de la noche a la mañana”.

Desde que asumió el cargo hace un año, Trump renunció al Acuerdo de París y ha buscado relajar una variedad de regulaciones para la minería y las centrales eléctricas. Algunas iniciativas se han retrasado en los tribunales y las autoridades regulatorias rechazaron una propuesta reciente del gobierno para subsidiar las plantas nucleares y las que son impulsadas con carbón.

No obstante, los ejecutivos del carbón creen que se ha vuelto más segura y veloz la emisión de permisos federales para las operaciones de minería. “En definitiva, pienso que el gobierno de Trump ha beneficiado la industria”, mencionó Rachel Gleason, la directora ejecutiva de Pennsylvania Coal Alliance. “No sé si hay muchas políticas nuevas, pero ya no están operando muchas de las que amenazaban la industria”.

A nivel nacional, el año pasado, hubo un incremento de uno por ciento en los empleos de las minas de carbón, a poco más de 50 mil, en especial porque aumentó el minado de carbón metalúrgico para exportar a Asia.

Hubo un aumento neto de casi 100 empleos en Pensilvania, relacionado principalmente con la apertura de tres minas nuevas de carbón metalúrgico. Con 28 años, Zmija, como la mayoría de los mineros de carbón de la zona, no ha perdido la esperanza en la industria. Ha considerado solicitar trabajo en minas de Alabama o podría regresar al trabajo de minero que tenía en Maryland, aunque paga mucho menos de los 106 mil dólares que ganó el año pasado en 4 West.

Hay un letrero en su sala de estar que dice “Estoy orgulloso de ser un minero de carbón”. Sin embargo, refunfuña sobre lo sucedido en 4 West: “Se siente como una bofetada en el rostro”.

Dato:

68% de los votos en el condado los obtuvo Donald Trump, 10 puntos porcentuales más que Mitt Romney cuatro años antes. Esto gracias a las promesas de revivir la industria del carbón.

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