El negocio de revender terrenos ajenos en la CDMX

En el año 2015 se registraron en la Ciudad de México más de 2 mil fraudes, entre los más comunes están los predios que se venden varias veces

Por letraroja

A finales del año 2015 un hombre decidió comprar un terreno en Coyoacán. El 15 de diciembre se reunió con los “dueños” del predio, una pareja de adultos mayores, con los que firmó un contrato de compra-venta.

Una semana después, el hombre acudió a la notaría para cerrar el trato,. Estando ahí, le informaron que el terreno que compró ya había sido vendido anteriormente a otra persona. También se le explicó que la pareja de adultos mayores no eran los dueños del predio, sino que habían sido contratados por un hombre llamado Óscar Madrigal Luna para llevar a cabo el engaño.

Casos como el anterior son clasificados por la ley como delito de fraude. En el año 2015 se registraron en la Ciudad de México más de 2 mil fraudes. Entre los fraudes más comunes están los predios que se venden varias veces y la venta de inmuebles fantasmas.

Aunque el caso del defraudador de Coyoacán ha sido uno de los que más han cubierto los medios, en realidad los fraudes en la venta de terrenos son más comunes en delegaciones de la periferia de la ciudad, tales como Xochimilco y Milpa Alta, o en colonias como Tepito Peralvillo e Iztapalapa.

En la delegación Milpa Alta, por ejemplo, se registró un fraude en octubre. “Vino una persona a denunciar un engaño al momento de comprar un predio en San Antonio Tecomitl, ya que la persona que se lo vendió no era la dueña”, recuerda personal de la delegación.

“Las delegaciones que están a las afueras de la ciudad son las que menos regularizados tienen los inmuebles. Eso facilita que se realicen fraudes”, explica la abogada Dulce Carrillo. Las falta de registro de los inmuebles facilita los engaños al vender un terreno, ya que no queda claro quién es el duelo legítimo. Por eso, la abogada recomienda que antes de comprar un predio, los interesados tomen las siguientes precauciones:

– Asegurarse que el terreno esté inscrito en el Registro Público de la Propiedad.

– Pedir el folio del terreno en el registro para verificar que los vendedores sean los legítimos dueños.

– Si el terreno no está registrado, exigir el derecho de posesión. Es decir, el cliente tiene que poder habitar el inmueble para después él mismo regularizar el predio.

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