Paz positiva para el desarrollo

El año pasado la tasa de homicidios aumentó 18% y se incrementó el uso y la disponibilidad de armas de fuego

Paz positiva para el desarrollo

Recientemente se publicaron los resultados del Índice de Paz México (IPM). Como el nombre lo indica, pretende medir el nivel de paz en nuestro país. Un propósito determinante para no guiarnos solo por percepciones, por la estadística personal; para tener referentes claros en el diseño de política pública y porque la paz es uno de los elementos necesarios para el progreso de una sociedad.

Para componer esta medición, el IPM toma en cuenta las estadísticas sobre homicidios; los delitos con violencia como el robo, la violación y el asalto; cifras sobre delincuencia organizada como el número de extorsiones y delitos relacionados con el tráfico de drogas; así como los delitos con arma de fuego y el número de presos sin condena.

Por este Índice sabemos que la paz se deterioró 4.3% en 2016. Desde 2012, el país empezó a mostrar mejoría. Sin embargo, el año pasado la tasa de homicidios aumentó 18% y se incrementó el uso y la disponibilidad de armas de fuego, lo cual redujo los niveles de paz.

El año menos pacífico fue 2011 cuando la actividad de las fuerzas armadas alcanzó su punto máximo y la tasa de homicidios se duplicó con respecto a la de 2006.

Los estados más pacíficos en 2016 fueron Yucatán, seguido por Nayarit, Tlaxcala, Hidalgo y Coahuila. Los menos pacíficos fueron Guerrero ⎯por cuarto año consecutivo⎯, Colima, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur.

Uno los conceptos más interesantes que propone el Instituto para la Economía y la Paz es la Paz Positiva, la cual describe el conjunto de actitudes, instituciones y estructuras que permiten tener sociedades pacíficas. Se trata de potenciar factores que no solo eliminen la violencia sino que impulsen el desarrollo.

Los elementos que componen la Paz Positiva son el buen funcionamiento del gobierno; la distribución equitativa de los recursos; el libre flujo de información, es decir, transparencia, datos abiertos; un entorno empresarial sólido; alto nivel de capital humano; aceptación de los derechos de los demás; bajos niveles de corrupción y buenas relaciones con los vecinos.

 

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